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sábado, 25 de enero de 2020

ENTRE EL SUELO Y LAS ESTRELLAS Por Jorge A. Dágata

Es habitual que uno valore su hogar cuando está lejos. Me tocó muchas veces recorrer un largo llano, de regreso, y advertir con las primeras luces de la madrugada la silueta familiar de las sierras con un sentimiento imposible de expresar, como si algo dijera por dentro: ¡al fin en casa! 
Balcarce es su paisaje. Esas formaciones rocosas tan antiguas no tienen la grandiosidad de la cordillera ni la monotonía de la pampa y me hacen creer que es posible conocerlas palmo a palmo. Pero cada día descubro un sitio inexplorado que me regala su misterio.
Desde una piedra del cerro El Triunfo puedo abarcar el momento seductor de un ocaso y cuántas veces he deseado aptitudes de pintor para captarlo en una tela. Allá lejos hay una curva que cambia de colores y muy lento desdibuja un horizonte de animales gigantescos, con sus lomos dormidos al último rayo del sol. Y a mi alrededor escucho las pequeñas vidas de los grillos, el concierto impensado de las ranas desde un charco en que nos bañábamos de chicos, los rumores de la ciudad que son la música de la gente y sus destinos. Entre los recovecos de las piedras los arbustos emanan su perfume silvestre, el ambiente del hogar que cada uno puede reconocer entre millones, sin poder explicarse por qué.
Al borde sombreado de un arroyo siento deslizarse el agua de la vida, siempre igual y siempre distinta, con un silencio que suena al manantial de la niñez del que proviene y al oleaje infinito hacia el que va. A veces, unas cañas inclinadas me recuerdan la ilusión de que es posible pescar el instante huidizo y hacerlo nuestro.
Balcarce es los que están desde sus bisabuelos y los recién llegados. Es la historia de un edificio, de una victoria, de un conflicto. Es el empuje de una esperanza. Todavía puede uno conocer a su vecino, sentarse a matear a la puerta de su casa alguna tarde o dar la vuelta al centro ese domingo y regresar al otro día a la rutina del trabajo. Todavía puede cruzarse con su primera maestra o los compañeros de la secundaria con quienes se reirá por algún recuerdo, con su intendente o su concejal, vestidos de simples vecinos, y hablar con ellos sin la formalidad de las funciones: el lenguaje exaltado del problema sin resolver y el ir y venir fluido de la amistad.
Es normal que uno valore su hogar cuando está lejos. Pero también es posible aprender y enseñar que toda vida debiera ensanchar su horizonte cuanto le sea posible, explorar el gran mundo en la búsqueda comprensible de la felicidad, aventurera, curiosa, insatisfecha. Y aprender y enseñar, además, que toda vida tiene  un centro, un corazón al que tarde o temprano regresará para encontrarse.

sábado, 23 de noviembre de 2019

Amor a los libros - Por Valentina Galbán, alumna de 3° 2° de la E.E.S.N° 3 “Carmelo Sánchez”

       Hay ciertos amores inexplicables, seguramente conoces a alguno, generalmente este tipo de amor suele ser más dirigido hacia personas, sin embargo ¿Alguna vez te imaginaste amando un objeto tan común y corriente como un libro? Suena raro, pero te sorprendería saber la cantidad de cosas que pueden salir mediante las palabras, es sorprendente, la cantidad de alegría, tristeza, angustia y odio que atraviesa al lector mientras se interna en sus historias.
      ¡Cómo puede ser que leer pueda ocasionar varias reacciones! Tal parece ser el caso de aquellas personas que no se dan el lujo de disfrutar lo que un par de páginas pueden producir.
Esto va más allá “No juzgues un libro por su portada”, es directamente “No juzgues a una persona por leer”. Es una lástima, nunca voy a entender por qué últimamente la Juventud se priva del placer de leer mediante simples, sencillos y mediocres argumentos, tales como: la duración (generalmente influye más un libro largo que uno corto); el tema; la apariencia del mismo, de ahí la frase “No juzgues un libro por su portada”. O sino por una cuestión de moda, es decir, hoy en día según la federación de Gremios de Editores de España: “Sólo el 44,7% de chicas y chicos, entre 15 y 18 años, leen de manera habitual. El porcentaje de lectores entre los 10 y 14 años es del 70,8%”, y pueden ser razones realmente tontas, por ejemplo: si un adolescente se la pasa la mayoría del tiempo libre leyendo, es un “anti”, un aburrido, un traga o se le asignan otros apodos denigrantes para un ser humano. ¡Una lástima!
   Pero gustos son gustos, y nadie puede obligar a la otra persona a hacer algo o criticarlo por hacerlo, hay que respetar y ser respetado. Porque habla muy mal de alguien tratar mal a una persona por hacer algo tan lindo y común como leer. Si estás dentro de este porcentaje de personas que no se anima a disfrutar de este placer, déjame decirte algo: el no ya lo tenes, no creas que esto es una pérdida de tiempo, porque quizás sea uno de los errores que alguna vez vallas a cometer, esto recién lo vas a entender el día que estés leyendo y que sin querer y sin darte cuenta estés derramando una lágrima, riéndote o enojándote. Porque puede ser que leer hoy te parezca una tontería y que no lo entiendas, pero no podés entender algo hasta que lo vivas en “letras propias”.

sábado, 8 de junio de 2019

REPLICAS Y CONTESTACIONES - Por Carlos Besanson

       El acto de pensar conlleva necesariamente el de opinar. En la medida en que el hombre actúe en sociedad, esa es la tendencia natural, su opinión es transmitida a su congéneres inmediatos a través de la palabra, y a los demás mediante la escritura. El transporte y la voz de la imagen con el empleo de nuevas tecnologías, va otorgando constantemente más fuerza y alcance a la expresión humana. Pero pensar es un acto esencialmente individual en el cual el sujeto va buscando, o aceptando, información que capta a través de sus sentidos, e interpreta mediante una inteligencia en constante formación educación. La cultura que va recibiendo del medio ambiente, en donde actúa y se desarrolla ese individuo, le señala objetivos, posibilidades y opciones que se convierten en deseables. La incultura, propia y ajena, genera absurdos escollos, que se agregan a los inconvenientes normales que dificultan la obtención de los objetivos.
Hace poco, una conocida revista empresaria de negocios, nos pidió que participemos con nuestra opinión, en un estudio destinado a medir la importancia de la propaganda impresa en una campaña electoral. Sin entrar en una absurda disquisición sobre preeminencias entre el mensaje radial, televisivo o gráfico, pienso que la escritura mantiene aún una fuerza psicológica de gran compromiso por parte del autor que documenta su posición, como un testimonio, que de ser falseado, puede convertirse en testamento de un muerto político.
Muchos hablan de la opinión pública en forma tal que da la sensación de ser un sinónimo de ciudadanía. En realidad no existe una sola opinión pública en forma genérica, sino diferentes opiniones de un público, o de públicos. Aún cuando pueda existir una opinión mayoritaria sobre ciertos temas, no se requiere de mucho esfuerzo para entender que siempre hay un disenso, aunque sea de unos pocos. Pero esos pocos siguen siendo ciudadanos, o integrantes de un público en discrepancia que tienen derecho a expresarse.
En las épocas en que las imprentas eran escasas, la falta de libertad para imprimir era una manera de limitar la difusión de opiniones discrepantes con aquellos que tenían el poder y la fuerza, aún sin tener la razón y la justicia.
Las presiones y ataques físicos que tenían esas imprentas
facilitaban los designios de quienes querían escuchar y leer sólo los comentarios que los favorecían. Las imprentas eran la única opción para manifestarse masivamente, porque aún no estaban descubiertas y operativas las nuevas tecnologías de comunicación. Por eso la libertad de imprenta adquirió la necesaria protección constitucional en casi todos los países contemporáneos. Ese reconocimiento es la aceptación del derecho a opinar en voz alta, sin susurros, sin presiones.
Frente a la fuerza económica de poderosos multimedios, han surgido también una enorme cantidad de pequeñas y medianas opciones de comunicadores que tienen sus propios instrumentos de llegada, usando técnicas que no requieren inmensas inversiones. Esas múltiples variantes de emisión y llegada de informaciones y comentarios, neutralizan tentadoras tendencias hegemónicas latentes. Incluso he sostenido públicamente, y en repetidas oportunidades, que hasta el afiche, firmado por persona responsable y con pie de imprenta, tiene la protección constitucional sobre libertad de imprenta, en la medida que su colocación no dañe los frentes de edificios.
Por eso cualquier argumento que se pretenda emplear para imponer, sin orden judicial, el derecho de réplica forzoso, sobre la base que el ciudadano común no tiene medios propios de expresión, está falseado por la realidad de los hechos, toda persona puede manifestar su opinión disidente a través de un volante, de un afiche, de una carta de lector, y del empleo de los múltiples instrumentos de comunicación, como periódicos, revistas, radios y canales de televisión. Cada director de esos medios tiene absoluta libertad para determinar si la opinión de quienes se dirige a él interesa, o no, a su sectorizado público lector o espectador. Ninguna legislación debe inferir el libre juego de las oportunidades. El público sigue siendo el único censor legal al dejar de leer, escuchar o ver el medio de comunicación que le falsea la verdad, o que no representa o interpreta sus intereses. Toda otra argucia legal es inconstitucional, incluso la apropiación del espacio ajeno como pretenden algunos legisladores sensibles a las críticas públicas publicadas.

sábado, 23 de marzo de 2019

Día de la Mujer Mundial: “Para poder vivir viajamos por tu cuerpo” Por Héctor Fuentes

    En el día Internacional de la mujer me encuentro escribiendo estas palabras.
Tal vez, jamás pueda aproximarme al vasto universo que guardan sus encantos. Lo cierto es que lo bello no tiene explicación. El hombre usó el magnetismo para inventar la luz eléctrica, sin preguntarse demasiado cómo diablos se producía aquel fenómeno misterioso. Algo parecido ocurre con ellas.
Creo que el mundo aun no se ha desmembrado por completo gracias a las manos laboriosas de las mujeres. Son millones las que tejen día a día una malla invisible destinada a sostener los lazos que nos unen a la vida.
Mientras los hombres inventamos las guerras y nos lanzamos a la conquista, ellas nos esperan pacientemente para curarnos las heridas.
Las mujeres comprenden al mundo, y por eso se ríen y se apiadan de él. Los hombres, en cambio, procuramos entenderlo, por lo tanto es el mundo quien se ríe y se apiada de nosotros.
Creo que la vida es un cuento de hadas que una y otra vez ellas nos lo cuentan. Creo también que el mundo existe porque existe una mujer caminado por la calle. Sus pasos suceden en la tierra, pero la estela que va dejando se continúa en el cielo.
Todas las cosas tienen sentido si una mujer aparece de la nada y nos deslumbra. Es allí cuando comprobamos el encanto sobrenatural que las posee. Nada queda en pie cuando un aluvión salvaje despatarra la realidad. Recién ahí nos damos cuenta que todo lo palpable y tangible existe gracias a la benevolencia de sus pensamientos.
Hay algo indómito cuando una mujer se ríe, hay algo que no termina de desplegarse nunca. Es un juego que llama al juego. Un atisbo de lo que sienten las alas viajeras del viento.
Tres miradas guardaré para siempre en mi memoria.
La mirada pícara y chispeante de mi madre, cuando le conté una tarde que me habían elegido en la escuela como “el mejor compañero”.
La mirada de mi mujer: plena, radiante y en paz, luego de dar a luz a dos hermosos niños.
Y la mirada de mi hija de diez años, resumiendo todas las otras miradas, cuando una vez se posó sobre el brillo de un colibrí que no paraba nuca de danzar sobre el aire.
Esas tres miradas son, en definitiva, una mirada total acerca de la vida. El orgullo, la plenitud y la alegría, forman un círculo que solo se completa cuando los atrapa y los refleja la mirada de una mujer.
Para poder nacer, viajamos por tu cuerpo. Para poder vivir, viajamos por tus sueños.

sábado, 14 de octubre de 2017

Voces de América Por Héctor Fuentes

El filo de una espada se hunde en la tierra.  La herida no sangra porque el barro la acaricia, la recibe, la asimila.  El nuevo mundo está urdido con hilos fuertes;  hilos de manos unidas. Los salvajes no conocen el dinero, ni la cruz, ni el evangelio.
Desde lejos, desde España, vienen a descubrir una parte del mapa. El mundo civilizado se enfrenta al reinado del Dios del Trueno.
Los hombres vestidos despojan a los desnudos. La pólvora aniquila el arco y la flecha. Las carabelas hunden canoas. Civilización y barbarie. Barbarie en nombre de la civilización.
Pueblos originarios sin destino divino. Pueblos ancestrales sin pasado ni futuro. Europa despierta y América conoce la crueldad.
La historia la escriben los que ganan, pero la recuerdan los que la sufren. El mundo cambia y la naturaleza se transforma. Los reyes gobiernan desde la lejanía que impone el trono. Desde la altura del mundo hacen bajar sus órdenes. Echan a rodar las palabras por una pendiente que finaliza en un mundo de esclavos.
Siglos de libertad sucumben ante el avance invasor. Se impone un sistema de explotación en donde existía un sistema de colaboración. El viejo mundo persigue el oro y la plata, y para ello funda ciudades, virreinatos y templos.  El oro para que brille la corona. La plata para que refleje la grandeza.
De esta tierra hundida en el atraso, necesita solamente las manos, no le sirven los hombres. Por eso destruye sus creencias y prohíbe para siempre sus costumbres. Un hombre sin creencias vale menos que un hombre. Un hombre sin costumbres es una fuerza conquistada.
Los indios cargan en el lomo las riquezas de una tierra que ya no les pertenece. Y aunque se rebelan una y otra vez, caen aniquilados ante el yugo imperialista.
Túpac Amaru es el último cacique Inca. La rebelión de su pueblo le brilla furiosamente en la mirada. José Gabriel Condorcanqui enaltece en su cuerpo el grito vivo de todo un continente.
Los pájaros, las flores y las montañas, ascienden por el vértigo de su piel. La gesta de un pueblo se enarbola en la bandera de su cuerpo. Cuatro caballos tiran de sus extremidades para romperlo. Los verdugos gritan y sus puños se cierran. El espectáculo grotesco es presenciado por los altos mandos españoles. Quieren ver sangre. Y se incomodan porque en su lugar tropiezan con la entereza de un hombre libre. Una piedra en el zapato. Una arena en el ojo. Una advertencia desafiante.
Luego de su muerte viene la oscuridad y la lluvia. La oscuridad termina en la Revolución de Mayo y la lluvia lava las conciencias de los pueblos.
Un solo grito se aúna: Libertad. Libertad. Oíd mortales el grito sagrado.
Y los libres del mundo responden al gran pueblo argentino salud.
Una revolución es un sueño eterno. Mariano Moreno escribe las palabras que logran romper las cadenas. En su plan de operaciones trazó los designios de la patria. Hizo falta tanta agua para apagar tanto fuego.
Los realistas no saben que un hombre nacido en esta tierra es capaz de cruzar la cordillera. El ejército de los Andes se agazapa como un cóndor detrás de las altas cumbres. San Martín grita: “Seamos libres, que lo demás no importa nada”. Y el milagro sucede. Medio continente despierta a los ojos de sus verdaderos dueños. La América vuelve a cerrarse en el puño de sus Libertadores. Un capítulo se cierra. La patria grita su llanto de recién nacida.
El presidente Bartolomé Mitre crea el ejército. Bautiza aquel período como “Proceso de Organización Nacional”. Los indios Ranqueles sufren las consecuencias. Quince mil indios son asesinados por la llamada “Campaña del desierto”. Julio Argentino Roca y sus hombres reparten la tierra saqueada. Millones de hectáreas para pocas manos. Así nacen los latifundios, y así se funde los pueblos.
La riqueza es de un puñado, la pobreza se reparte entre la mayoría.
Mucho tiempo después, un presidente de facto, Jorge Rafael Videla, inicia el “Proceso de Reorganización Nacional”.
La desaparición de personas es un puente hacia el pasado. Indios, gauchos e intelectuales heterodoxos confluyen en un destino común. Pero la palabra, a través de los años, sigue contando su historia. Una historia que no se extingue, una historia en carne viva.

sábado, 30 de septiembre de 2017

Roberto Arlt: “La logia de los desesperados” Por Héctor Fuentes

En algún lugar de la ciudad Remo Erdosain camina angustiado. El rostro se le esconde tras los ojos desencajados. Las piernas le tiemblan, y el nudo de la corbata lo amortaja. Lleva en su pecho el corazón batiente de los desesperados.
Se ha robado seiscientos pesos de la Compañía Azucarera en la que trabaja. Alguien pasó el dato, y el gerente le exige explicaciones.
La ciudad lo desasosiega en el girar impredecible de su ruleta. La ciudad es un grito que proviene desde el centro mismo de un mundo enloquecido. De pronto aparece en su mente una idea. Es un rayo prodigioso que lo traspasa. Los ojos se le encienden: sueña con fabricar una rosa de cobre. Sueña con dar el batacazo y mandar todo al diablo. Sueña con ser otro y ese otro sueña con él, hechizándolo.
Erdosain es un inventor frustrado. Piensa día y noche en algún fabuloso golpe de suerte que lo saque de pobre. La realidad es una luz tan fuerte que lo hace parpadear. No puede soportar lo que el mundo le ofrece: un empleo mal pago, un manual de costumbres, una vida puerca.
Siente que su corazón es un juguete rabioso. Siente que las migajas que escupe el mundo representan su único consuelo. En Temperley lo espera el Astrólogo. El líder de una logia. El ideólogo de una sociedad secreta. El hombre que nuclea a los siete locos.
El plan que persiguen es subvertir el orden y crear una nueva sociedad. “Por eso el mundo necesitará de una gran mentira para que la crean como una verdad”.
El Rufián Melancólico aportará el dinero necesario. Cada uno de los locos cometerá su locura a su tiempo y armoniosamente. Erdosain se siente útil por primera vez en su vida. No tiene ningún reparo en llevar adelante cualquier clase de plan. La moral es una regla que sólo la cumplen los burgueses. Pero para los que no tienen nada que perder, las cosas no son ni buenas ni malas, son inevitables.
“Los siete locos” se lanzan a la conquista del poder. La estrategia es trocar la belleza por el horror, y cuando el horror se instale en la mente de la población, la contienda estará ganada.
Erdosain cree en la sociedad secreta porque su vida se le desmigaja entre las manos. Cree porque alguien se ha interesado en él.  Cree porque un líder se hace cargo de sus sueños frustrados y los relanza hacia la acción.
El poder de vencer la realidad lo hace soñar con una vida nueva. Pero los hierros que dominan a las fieras  tarde o temprano se quiebran. El plan se desbarata y la violencia termina en la cúspide de una llamarada gigantesca. Es la herida de "Los Lanzallamas”. Es la combustión que vomitan los marginales. Es la náusea de una existencia sin sentido.
Roberto Arlt fue un creador de mundos. Un escritor que se forjó a sí mismo sin método ni estrategia. Un observador nato que supo expandir con su pluma los conflictos que veía esbozados en la sociedad. Mediante sus novelas se adelantó a todos los acontecimientos que marcaron a fuego el siglo XX.
Arlt fue un invento de Erdosain. Arlt es la rosa de cobre. El escritor destemplado que lanza llamas eternas.

sábado, 26 de agosto de 2017

TENEMOS QUE UNIRNOS Siglo 20, problemático y febril Por Juan Parrotti (Extraído de la revista “Hortensia” de marzo de 1985

Buena la intención esa de que todos los argentinos nos unamos, abandonando rencores, enconos y toda clase de diferencias. Los estadistas más lúcidos han tratado siempre de unir a los habitantes del país que gobernaban. Oigo estadistas y estoy diciendo hombres de Estado, no digo políticos porque, generalmente, devienen en deplorables punteros de seccional. El infierno ha sido empedrado por los bien intencionados: suele contarse de aquel señor que, con la mejor buena intención transformó la empresa en cooperativa. Al día siguiente, nadie fue a trabajar porque todos eran patrones.
Trato de dispensarme y vuelvo a la intención de unirnos. Entonces me pregunto con quién debo iniciar la unidad. Con los vecinos que son buenas personas, viven de su trabajo y tienen grandes y hermosos planes para sus hijos. Hasta ahí estoy absolutamente de acuerdo. Trabajar con esa gente hasta puede llegar a mejorarme y quizá podamos hacer muchas cosas importantes, hombro a hombro.
¿O debo intentar la unidad con el dueño del supermercado que, dado que los clientes se atienden solos, ocupa sus empleados en la remarcación de precios, acaso para que no estén ociosos?
¿Con el pequeño ahorrista que intentando cubrirse de la inflación, la devaluación o las corridas de precios, pone sus pocos pesos en el circuito financiero? De acuerdo, unirse con un hombre con sentido de la previsión puede llegar a contagiarme y transformarme en un tipo más o menos sensato en el manejo del dinero.
Sin embargo, cuando nos conminan a unirnos y la conminación aclara que debe ser con todos los argentinos, caigo en un profundo pozo de dudas.
Y hay argentinos muy traviesos que consiguen un estupendo crédito para reactivar su empresa, invierten doce pesos argentinos en ella y el resto lo ponen en la patria. . . financiera. Con esos también debo unirme, en el caso, poco probable de que me acepten?
Cuarenta años atrás, Eduardo Mallea había descubierto que existían dos Argentinas: la visible y la invisible. La visible es la que tiene el poder. Digo poder y no digo gobierno, que es otra cosa.
Y la invisible la que forman las legiones de trabajadores que, acaso no sepan definir lo que es Patria, pero que la están construyendo todos los días de su vida.
Me parece que hacer una mezcla de esas dos Argentinas es algo peligroso, algo muy erizado de riesgos: focalizada la Situación desde una óptica optimista, podríamos pensar en la posibilidad de que la Argentina invisible contagiara a la Argentina visible, pero acontece que las posibilidades son parejas, y como anclamos de malas, quizás el contagio sea el no deseado.
Una mezcla parecida fue rechazada por Bernard Shaw. La hermosa vedette le había ofrecido unirse para engendrar un hijo que poseyera su belleza y el talento del dramaturgo.
El hombre lo pensó y en la medida en que lo iba pensando crecía su espanto. Finalmente le respondió: existe la posibilidad siniestra de que nuestro hijo herede mi belleza y su talento. Murió soltero, solitario.
Solitario, como andan muchos hombres que pertenecen a la Argentina invisible porque temen a las siniestras posibilidades. Todo esto para decir que eso de la unidad nacional es algo que debe especificarse con mucha claridad, como para que puedan entenderla los tipos como yo. De todos modos, insisto, la intención es buena, un poco ingenua, si usted quiere, pero nadie ha dicho que los ingenuos sean malos.

sábado, 5 de agosto de 2017

Pink Floyd: “Otro ladrillo en la pared” Por Héctor Fuentes

“Si el mundo fuera obvio, el arte no existiría”

La piedra fundamental de las sociedades modernas está cimentada en el pragmatismo. Comprar es ser alguien. Comprar y vender es la única comunicación fértil que se establece entre las personas. El que apuesta al dólar pierde. El que puso dólares recibirá dólares, el que depositó pesos recibirá pesos. El que puso ganas y buena fe, que se joda. Bienvenidos al Cuento de la Buena Pipa. Este es el reinado absoluto y absolutista del “Gran Bonete”.
Las personas dejan de tener caras y sueños, y pasan a llamarse agentes, clientes o proveedores. Pagar en efectivo tiene sus ventajas.
Si deseas algo puedes abonarlo con tarjeta de crédito o débito, con chequeras de estrépito y vómito, con cólicos, con pálpitos, con púlpitos, con cheques, con choques, con choclos, con bonos, con bolos, con balas, con permutas, con minutas, con minutos, con sangre, con llanto, con horas extras, con pucheros, con préstamos, con próstatas, con empréstitos.
Si  no tienes dinero puedes pagarlo con cadenitas de oro, con cadenotas de esclavos, con cadenas de oración, con enojos, con hinojos, con dólares, con dolores, condominios, con euros, con pleuras, compotas, con el aguinaldo, con el aguilucho, con helechos, con el adelanto, con el de adelante, con plata prestada, con plata de argentum, con platos  voladores, complotando, compitiendo, compadeciendo, con herencias, con urgencias, con paciencia.    
Las sociedades de consumo necesitan monedas que mantengan en funcionamiento la máquina. Vestir a la moda es estar en consonancia con las tendencias mundiales. Mirar el mismo programa de televisión que elige la mayoría, significa pertenecer al bando de los ganadores. Hablar sobre los mismos temas que habla la mayoría, nos ampara del silencio aberrante de permanecer callados.
La estupidez insiste siempre. Ser diferente es ser culpable. Ser artista es estar loco. Ser desalineado es no conservar las buenas costumbres. Y elegir libremente lo que se nos plazca es atentar contra el sentido común.
Por lo tanto el muro es la solución. Edificarnos una coraza es sentirnos seguros. Bajar la imputabilidad de los menores, es la solución. Construir cárceles es la solución. Exterminar a los delincuentes es la solución. Dar respuestas concretas sobre temas puntuales demuestra velocidad de gestión. Atacar al problema de raíz comprueba nuestra eficiencia.
El miedo no puede aterrarnos porque fuimos capaces de conquistar el misterio. El confort. La comodidad. La alarma del auto. La televisión. Todo está bajo control. Todo gira en nuestras manos como gira la tierra alrededor del sol. Pero el sol está eclipsado por la luna.
El superhombre de hoy no necesita del lento beneficio de la cultura. Las horas sólo marcan cambios de horarios. Son horas-hombre que han cedido el espacio-tiempo al rígido cartel de un horario de oficina.
Todo es mensurable: ocho horas para trabajar, ocho horas para dormir, ocho horas para disfrutar. Pero... ¿cuánto tiempo dura un beso? ¿cuánto tarda un pájaro en pulverizarse contra el celeste del cielo? ¿Cuánto tiempo transcurre en el instante que cerramos los ojos y pensamos en lo extraordinario? ¿Cuánto tiempo real dura una sonata de Mozart? ¿Cuánto tiempo transcurre entre la primera y la última palabra del libro Rayuela? ¿Se puede medir ese tiempo?
 Pink Floyd “The Wall” nos pone en estado de alerta. Martillos que marchan como nazis. Profesores sarcásticos con cabezas de martillos. Cintas de metal que arrojan estudiantes hacia la picadora de carne. Guerras mentirosas que se libran por intereses mezquinos y se pagan con vidas inocentes.
Otro ladrillo en la pared significa que el muro gigantesco sigue creciendo. Es hora de librar nuestra batalla. Es hora de hacer estallar las paredes insensatas que separan a los hombres.

sábado, 24 de diciembre de 2016

Fabián Polosecki: "El otro lado de las cosas" - Por Héctor Fuentes

Era un día como tantos otros. Durante la mañana me esperaba el trajín de un trabajo nuevo. Lo había conseguido de casualidad, por meterme de puro caradura en una librería y preguntar si hacía falta alguien. A la semana me encontraba vendiendo textos escolares en un local ubicado en pleno centro platense. La gente se agolpaba y había que despachar con velocidad y solvencia a los clientes, como nos había recalcado el dueño.
Al regresar a mi casa encendí la tele. Empecé a buscar algo para mirar. Pasaba los canales y nada. Era imposible encontrar un programa interesante. Por aquel año 93, la Argentina había empezado a cambiar. Y la televisión era un fiel reflejo de esa nueva imagen.
Iba rotando los cinco canales una y otra vez, y nada. Decidí cenar y dejar el televisor prendido de fondo, para que hiciera un poco de ruido. No recuerdo porqué lo anclé en canal siete. Pero lo que sí recuerdo fue que al dar las diez de la noche, arrancó un programa nuevo llamado “El otro lado”. Acto seguido un pibe de pelo corto y campera de cuero, caminaba por la calle y se subía a un colectivo. Aparecía luego en una estación de trenes y prendía un cigarrillo. Una voz en off decía:
“Durante algunos años trabajé de periodista. Un día, no sé cómo, todos los jefes de redacción se dieron cuenta al mismo tiempo que podían arreglarse sin mí. Ahora escribo historietas absurdas sobre historias verdaderas. No me va mucho mejor, pero se conoce gente”.
Había en esas pocas palabras una sinceridad demoledora. Cuando el Maquinista de Ferrocarril empezó a contar su historia, el hechizo ya me había atrapado. Estaba solo y la luz del televisor cobraba una dimensión desconocida. Las preguntas y las respuestas se iban tejiendo magistralmente.
Los silencios, los gestos, el movimiento de las manos, la profundidad de las palabras, el respeto, la claridad de alguna sonrisa, todos esos elementos producían un encantamiento que yo nunca había visto en televisión.
Acostumbrado al vértigo insolente de la pantalla chica, en donde el chiste se construye a partir del infortunio ajeno, no podía creer lo que veía.
La cámara captaba la maravilla que se producía en algún giro inesperado de la conversación, y la disparaba como si fuese un destello. De pronto un pequeño detalle preguntado al pasar abría el corazón del entrevistado. Y de allí salía una jauría de perros, un instante de gloria, un llanto que rompía las palabras, un crujir de sueños perdidos, una encrucijada.
Fabián Polosecki, o simplemente “Polo”, sabía cómo encender esa chispa. Hay luces que sólo brillan cuando alguien sabe cómo reflejarlas.
Luego de dos temporadas de éxito, “El otro lado” pasó a llamarse “El visitante”. Aun hoy, veinte años después de su trágica muerte, sus seguidores esperamos que un buen día nos caiga de visita.

sábado, 1 de octubre de 2016

Héctor Germán Oesterheld: “Estoy en la tierra, supongo” Por Héctor Fuentes ( de su libro: “Rueda la pelota”)

       Un hombre escribiendo una historieta en la noche profunda. Un fantasma que llega a la tierra apareciendo de a poco. La silla cruje. La cara y los ojos del viajero cobran forma definitiva. El guionista se asombra, pero el otro lo tranquiliza. “Estoy en la tierra, supongo”.
En esa silla desvencijada por los años, se había sentado El Eternauta, el personaje más importante de la historieta argentina. Héctor Germán Oesterheld, su creador, lograba plasmar el gran sueño de toda su vida: escribir la gran novela argentina.
Desde sus inicios, en la editorial Abril, Oesterheld había demostrado que aún en las condiciones asfixiantes de las tiras de continuará, se podían escribir obras brillantes.
Cuando Cesare Civita, se cruzó en uno de los pasillos con el prestigioso colaborador, no dudó en decirle: “Usted Oesterheld, debería escribir guiones de historieta”. La respuesta no se hizo esperar: “Lo voy a intentar”, dijo el Viejo, y el resto es historia.
Ávido lector de Melville, Salgari, Conrad, Borges y Cortázar, no dudó en llevar a la historieta los grandes temas de la literatura. La dotó de hondura psicológica, hizo complejo lo que parecía simple, y ese experimento inédito dio por resultado lo que hoy conocemos como novela gráfica.
Su primer personaje importante se llamó Bull Rocket, un piloto de pruebas, al que le agregó originales atributos. El editor constató de inmediato el diamante en bruto que tenía entre manos. Rápido de reflejos le pidió al guionista, una historia de vaqueros, para que la dibujara Hugo Pratt. Sargento Kirk, fue la nueva revelación. Un soldado desertor que se pasa del lado de los indios. Esta mirada nueva  puesta sobre viejos temas, es la gran bisagra que impone Oesterheld. De un plumazo hizo adulta la historieta, llevándola hacia sitios impensables, poniendo el acento en la creatividad y en la originalidad de cada nuevo relato.
De su pluma humanista y reflexiva nació Ernie Pike, un cronista de guerra norteamericano, que señalaba a la guerra como el Mal, sin importar de que bando se alistasen los contrincantes. Otra vez la mirada lúcida. Otra vez el aguijón clavándose en la piel desprevenida del lector.
En el año 1957 decide fundar su propia editorial: Frontera. Esta nueva empresa aglutinó de inmediato a los mejores dibujantes del país: Hugo Pratt, Francisco Solano López, Alberto Breccia, y Arturo Del Castillo. El Viejo escribía:
“Creemos estar en la línea de la historieta buena, entendiendo por buena, la historieta fuerte, la historieta que sabe ser a la vez ser recia y alegre, violenta y humana, la historieta que agarra con recursos limpios, de buena ley, la historieta que sorprende al lector porque es nueva, porque es original, porque es moderna. Frontera y Hora Cero son prueba de lo que decimos: los lectores saben ya qué distinto es el material que ofrecemos”.
Mort Cinder y Sherlock Time, junto al genial Alberto Breccia, coronaron una trayectoria sin altibajos.
Hoy extrañamos aquella imaginación prodigiosa.
Hace 39 años Héctor Oesterheld, desparecía en manos de los “Ellos”. Aseguran quienes compartieron con el Viejo su últimos momentos en cautiverio, que seguía escribiendo guiones de historieta. Es la imagen final de un hombre íntegro. Un creador de aventuras defendiendo con alma y vida, el noble oficio de contar historias.
Un viajero del espacio.
Un Héroe Colectivo.

sábado, 17 de octubre de 2015

SER MEDIOCRE YA NO ESTA DE MODA Por John Huston

A mediados del año 1981, el célebre director cinematográfico John Huston se hallaba filmando en las instalaciones del Monmouth College de Nueva jersey. 
Como algunos saben, el "colegio" en los Estados Unidos es una especie de preuniversitario, allí donde cada alumno decide su carrera. En esos días terminaban las clases y se le pidió al veterano artista un discurso de graduación. Algunos esperaban una exposición entre paternalista y nostálgica. Huston escribió un breve y rotundo testimonio de inconformismo que dejó exaltados a los 750 graduados de la clase de 1981. 
Hoy estas palabras circulan mimeografiadas entre estudiantes de muchos otros colegios norteamericanos, desafiando las rutinas y los derrotismos imperantes.



Bien, lo han hecho.
Tendrían que estar orgullosos de ustedes mismos. Me enorgullece estar de pie ante ustedes. Ahora tienen una educación. Lo cual significa que ahora son capaces de pensar, razonar, soñar, crear y realizar. ¿Qué van hacer con esta capacidad? Confío en que elegirán usar sus jóvenes, entrenadas, vigorosas y educadas mentes sólo para ganarse una paga, sino también para rescatar el planeta Tierra. 
Esto no es enteramente imposible. Para comenzar, ustedes necesitan sólo dos cualidades. Precisan la capacidad de pensar con claridad e imaginación: eso lo poseen: el Colegio les ha dado tal cosa. Y ustedes precisan coraje y determinación. Cada uno de ustedes ha demostrado eso, al concluir su curso de estudios aquí. Hoy, cuando el futuro mismo se halla en entredicho, cuando de la noche a la mañana hay caminos elevados que se vuelven callejones sin salida y las actitudes correctas se hacen contradictorias y oscuras, terminar el Colegio es un verdadero acto de coraje y determinación.
Ustedes están bien equipados, clase de 1981, y yo los saludo.
Ahora, ¿tienen ustedes el compromiso?
Resulta algo muchísimo más fácil ponerse orejeras ante los problemas del mundo. Para pagar las cuotas del auto, bañar a los hijos, llevar el perro al veterinario, seducir a la esposa o al marido de la casa vecina, y vivir los días de la propia vida dentro de los parámetros de la telenovela.
Pero, ustedes tienen potencial para hacer muchísimo más. Sólo si se comprometen a sí mismos en el desafío mayor.
Ustedes han aprendido aquí a ser civilizados, uno con otro, a pensar osada e imaginativamente, a correr riesgos, a soñar sueños, a encontrar soluciones para problemas que al comienzo parecían insolubles. Fuera de estos muros, problemas nacionales e internacionales parecen igualmente insolubles y las soluciones se hallan igualmente dentro de ustedes.
Nuestro gobierno actual nos dice que no puede pagar los cupones de alimentación pero que debe pagar por más cabezas nucleares. Que el crimen en las calles tiene que ser refrenado pero que no puede haber control de armas de fuego. Que el consumidor tiene que ajustarse el cinturón, pero que los bancos y las grandes financieras necesitan mayores ganancias y exenciones impositivas. Que la paz debe negociarse en el Medio Oriente, y no obstante seguimos abasteciendo armamentos, municiones y .asesores a cada país involucrado. Que debemos mantenernos fuera de los conflictos internos de otros países, pero enviamos a la C.I.A. a sostener a toda facción que sea pro-EE.UU.
¿Es esto pensar con excelencia? ¿Es pensar siquiera?
Cualquiera de ustedes podría hacerlo mejor. Y hay aquí 750 de ustedes.
De aquí en adelante, para la mayoría de ustedes, no habrá más grados y exámenes y profesores; otra gente sentada para juzgar lo que hacen o no hacen. ¿Van a tomar el sendero fácil, hacer apenas lo suficiente para pasarla bien, cometer los mismos errores que cometieron sus padres y los padres de sus padres? ¿O van a asumir un compromiso personal para pensar clara, osada e innovadoramente?
Pienso que ustedes van a dar sus mejores movidas. No sólo porque soy un optimista, sino porque me he dado cuenta de que ser mediocre ya no está de moda, menos de lo que uno puede ser, menos que excelente.   
Los problemas de hoy en día parecen insuperables. Acertadamente ustedes preguntan ¿qué bien hace que yo me comprometa, soy sólo una persona, qué diferencia puede hacer una persona? No obstarte, fueron individuos separados, aquí en Nueva Jersey, los que economizaron agua suficiente para evitar el desastre durante la sequía; fueron jóvenes aislados, individuales, idealistas, los que pararon la guerra de Vietnam, los que dieron a los negros del Sud la oportunidad de votar, los que erradicaron a Nixon y los que hoy se comprometen para hallar soluciones a la crisis energética, los depósitos de desechos tóxicos y el terrorismo.
Mañana, espero, serán ustedes y convencerán al gobierno de que la guerra nuclear limitada es como estar preñada un poquito: es una contradicción de términos. La guerra nuclear significa el fin del mundo. Todos los armamentos nucleares deben ser proscriptos de la superficie de la Tierra. Es tan simple como eso.
Pensamiento osado, coraje, determinación y compromiso. Ustedes lo tienen. Úsenlo.
Sin embargo, antes de tomar la lanza de Don Quijote, dense tiempo y permiso para explorar el mundo. No tiene que costarles una fortuna. Pueden encontrar el modo de hacerlo. Pero es muy importante trepar los Himalayas, pararse al borde de un risco para mirar las vastas planicies de África, sentir cómo vibra la tierra cuando corren los animales. Pesquen en el Yukón, buceen en la gran barrera de arrecifes, escuchen el canto de las ballenas, vivan en París o en Pekín. Abran sus ojos. A otras culturas, a otras maneras de pensar y de vivir, al constantemente cambiante, fascinante, hermoso calidoscopio que es el mundo. Pues allí, entonces, lucirá válido al máximo el esfuerzo que tomará salvarlo.
Ustedes son la esperanza del mundo. De hecho, más que para otra generación anterior, la supervivencia del mundo está en manos de ustedes.
Es un gran desafío. Estoy convencido de que se encuentran a su altura, e impacientes para comenzar. ¡Buena suerte a cada cual y a todos!        


Este manifiesto o discurso apareció en la revista que dirigió Miguel Grinberg, "MUTANTIA" y aún no ha perdido vigencia. 

sábado, 19 de septiembre de 2015

DEMOCRACIA Y MODESTIA - Por Albert Camus

El parlamento reinicia sus sesiones. Van a recomenzar los arreglos; los regateos, las triquiñuelas. Los mismos problemas que nos abruman desde hace dos años van a ser llevados a los mismos callejones sin salida. Y cada vez que una voz libre intente decir, sin pretensiones, lo que piensa de ellos, un ejército de perros guardianes, de todo pelo y color, ladrará furiosamente para tapar su eco.
Nada de todo esto es divertido, por supuesto. Felizmente, cuando uno sólo mantiene esperanzas razonables, no se sienten desfallecer. Los franceses que vivieron plenamente los diez últimos años aprendieron al menos a no temer por ellos mismos, sino solamente por los demás. Ya han pasado lo peor. De ahora en más están tranquilos y firmes. Repitamos, pues, tranquila y firmemente, con esa inalterable ingenuidad que se tiene a bien reconocernos, los principios elementales que nos parecen los únicos apropiados para hacer aceptable la vida política.
No hay, tal vez, ningún régimen político bueno, pero la democracia es, con toda seguridad, el menos malo. La democracia no puede separarse de la noción de partido, pero la noción de partido puede muy existir sin la democracia. Esto ocurre cuando un partido o un grupo de hombres creen poseer la verdad absoluta. Es por ello que el Parlamento y los diputados necesitan hoy una cura de modestia.
El mundo de hoy hace evidente todas las razones de esta modestia.
¿Cómo olvidar que ni el parlamento ni ningún gobierno tienen los medios para resolver los problemas que nos acosan? La prueba está en que ninguno de esos problemas fue abordado por los diputados sin que se pusiera en evidencia la querella internacional.
¿Nos falta carbón? Es porque los ingleses nos niegan el del Ruhr y los rusos el del Sarre. ¿Falta pan? El señor Blum y el señor Thorez se echan en cara las toneladas y los quintales de trigo que nos hubiera debido proveer Moscú y Washington. Imposible mejor prueba de que el Parlamento y el gobierno no pueden por el momento desempeñar más que un papel puramente administrativo y que Francia, en fin, es un país dependiente.
Lo único que se puede hacer es reconocerlo, extraer de ellos las consecuencias que convienen y tratar, por ejemplo, de definir en común el orden internacional sin el cual ningún problema interno se arreglará jamás en ningún país. Dicho de otro modo, sería necesario que nos olvidáramos un poco de nosotros mismos. Esto daría a los diputados y a los partidos un poco de esa modestia que caracteriza a las buenas y verdaderas democracias.
Demócrata, en definitiva, es aquel que admite que el adversario puede tener razón, que le permite, por consiguiente, expresarse y acepta reflexionar sobre sus argumentos.
Cuando los partidos o los hombres están demasiados persuadidos de sus razones como para cerrar la boca de sus oponentes por la violencia, entonces la democracia no existe más.
Cualquiera que sea la ocasión para que se manifiesta la modestia, ésta es saludable para la repúblicas.
 Hoy Francia no tiene ya los medios para ser poderosa. Dejemos a otros el cuidado de decir si esto es bueno o malo. Pero es una coyuntura. A la espera de recuperar ese poderío o de renunciar a él, le queda aún a nuestro país la posibilidad de ser un ejemplo.
Pero sólo podrá serlo a los ojos del mundo proclamando las verdades que puede descubrir en el interior de sus fronteras, es decir afirmando, por el ejercicio de su gobierno, que la democracia interna será aproximativa en tanto no se realice un orden democrático internacional y planteando en principio, finalmente, que ese orden, para ser democrático, debe renunciar a los desgarramientos de la violencia. Son éstas -ya se habrá comprendido- consideraciones voluntariamente inactuales.


(Combat, febrero de 1947).

miércoles, 17 de diciembre de 2014

SE INAUGURÓ LA CASA DE LA HISTORIA Y LA CULTURA DEL BICENTENARIO EN BALCARCE

Desde la deliberada destrucción del Centro Cultural que tenía Balcarce en la época del Proceso, el cual fomentaba las diversas (si no todas) disciplinas artísticas; la cultura, como sede, como espacio, anduvo errante de un lado hacia otro. Hoy nos enorgullece, como personas, como Balcarceños y como grupo la inauguración de esta casa de la cultura tan importante y necesaria para el pueblo. Sabemos que es un trabajo que se vino haciendo desde que se recuperó la democracia, y todos pueden dar buena cuenta de su paternidad, tanto en la concreción como en el proyecto, sin desmerecer a esta gestión municipal su valioso aporte en la realización definitiva. Esperamos que en ella, no sólo se den citas las variadas disciplinas que componen esta tan particular rama de la expresión humana llamada Arte, sino también se tenga en cuenta la pluralidad de ideas y expresiones que éste genera. FELICITACIONES A TODOS.


















sábado, 13 de diciembre de 2014

LA COLUMNA BARROSA - Dónde estamos parados - Por Garabato

        Ando patinando en un asunto que se me hace cada vez más resbaladizo, y cuando trato de encarar para adelante, por uno que me tiende la mano hay diez que me empujan y mil que miran para otro lado.
Quiero decir que pienso en estos pueblos y parajes en que hemos nacido muchos de nosotros y han elegido otros tantos para hacerlos suyos, Balcarce, San Agustín, Los Pinos, La Brava… y no los nombro a todos pero los dejo en los puntos suspensivos, para no agraviar el patriotismo chico de los innombrados, ese con el que se construye por agregación o sublimación, o como diablos sea, el patriotismo grande, del que tanta necesidad tenemos.
Ando pensando siempre cuándo y por qué los balcarceños empezamos a encerrarnos cada vez más, a alambrarnos y enrejarnos quedando adentro, que es una manera de enajenarse y autocondenarse, estupidez muy característica de los seres inteligentes que creemos ser. Lo hacemos en nombre de la propiedad privada, puesto el cartel, o de la seguridad, puestas las noticias que no mienten, o nada más que de la comodidad, iluminada la pantalla que nos cautiva.
Declamamos la pretensión turística, que no está mal ir concretándola, pero reducimos su espacio a dos o tres sitios accesibles, y cuando quisiéramos matear con unos amigos forasteros y enorgullecernos de nuestra Movediza, o del paisaje espléndido de los campos vistos desde la altura de una sierra, o del anzuelo en el arroyo aunque sea para sacar un botín viejo, notamos que año a año se vuelve más difícil la elección. Todo está vedado, o casi todo. Y hay razones que no desconocemos: predadores incendiarios, cuatreros. ¿Es que, batalla tras batalla, estaremos perdiendo una guerra? Quiero decir, estaremos entregando sin demasiada conciencia de lo que vale, nuestra pertenencia por derecho natural a lo natural que nos rodea, eso que recorriendo distancias llanas se nos viene a la nostalgia del regreso, como les pasa a quienes ya no viven aquí y nos dicen con una mezcla de ingenuidad y tristeza que no pueden dejar de reconocerse como bichos de sierra, de lo ondulado, lo desparejo, de la quebrada con su arroyo, de los olores del curro y la retama, del horizonte ahí nomás, el que puede tocarse,  el horizonte de piedra que no limita pero sí identifica, más de lo que usted  y yo podamos creer a simple vista.
Bueno, ya sé que patino una vez más. Me voy a Tandil y veo lo contrario, y lo bien que les va abriendo espacios y trazando caminos para llegar, para ampliar y no encerrarse, aunque sus paisajes tengan la misma matriz que los nuestros.
Es lo que ellos han sabido hacer, desde hace mucho tiempo.  Revela una concepción: cómo entiende el hombre su relación con el paisaje. ¿Y nosotros? ¿Para cuándo? Algo viene sonando por el lado del Mirador de La Barrosa, algo para aplaudir y alentar. Se inició hace décadas, se abandonó, ahora recomienza. Está bien que así sea; no importa qué gobierno, es algo que los balcarceños debemos sentir como propio. Está bien recomenzar, las veces que sea necesario, y seguir, con menos celos quisquillosos de pueblo chico y más amor por lo nuestro, con la actitud positiva que siempre engrandece.
Ampliar, abrir, integrar, embellecer, mantener. Es también una forma de educarnos para que cada vez haya menos que destruyan lo que tanto cuesta. Porque nada se termina si no se empieza, mire qué filosófico ando en estos días. Nada se termina si no se empieza alguna vez. Y el mejor momento será siempre este presente vivo, donde estamos parados. He dicho.

sábado, 8 de noviembre de 2014

LA COLUMNA BARROSA Por Garabato

        Me dirán, los sentenciosos de siempre, que intentar un desarrollo de la cultura en Balcarce, además de inútil, es tan difícil que roza lo imposible.
Pues no estoy de acuerdo. Balcarce tiene su cultura, pero voy a referir una anécdota que viene al caso para demostrar que además de posible, es muy necesario desarrollarla al ritmo de todo lo demás, o por ahí.
Comienzo por señalar, aunque parezca traído de los pelos, que muchos de nuestros hogares tienen una mascota, por lo menos una. Un muy amigo mío me dijo el otro día:
-Che, Garabato: tengo un problema con el gato. (Mi amigo era poeta antes, cuando había, de ahí su costumbre de rimar).
-Mirá vos, qué suerte. Con los problemas que hay sueltos, el tuyo se reduce a la pobre gatunidad de la mascota. Sos un afortunado.
-No creas. Mi gato no es de los que de día anden en cuatro patas, aunque así lo veo cuando vuelve a casa, entrada la mañana, cuatro contra tres cada semana.
-Vago el michún y bueno, es su naturaleza, por lo menos será ratonero comenté para eludir la evidencia.
-Seee… Ratonero no, pero si hay cumbia es cumbiero, si hay rock es rockero y si no se baila lo que suene, sin un pero.
-La adolescencia… dije consolador.
Hice unas cuentas mentales de nacimientos y décadas y me quedé callado. Prudencia, que le dicen.
-Cómo pasa el tiempo, agregué al rato, por decir algo.
Mi amigo fue lamentando detalles de auto chocado varias veces, abuelidad sin nieto, hálitos que no pasarían la prueba de alcoholemia a un kilómetro, raspaduras y algo más, y viajes nocturnos de rescate al hotel enrejado de Favaloro entre 18 y 20, con otras menudencias que no recuerdo.
-Las malas juntas, fue mi vía de escape, porque sé que lo has educado, etcétera. No mencioné la malcrianza, por pura gentileza diplomática.
-Seee… Lo que me costó. Si supieras lo que cuestan tres carreras... Hizo un alto en la rima y completó: …empezadas.
No tengo nada contra rockeros y cumbieros. Es más, los escucho a todos y me gusta en particular el estilo de los Pibes Chorros, mientras están cantando y no ejercen su oficio declarado. Pero resulta que uno de estos días anduvo por el pago Pablito Lescano, que es como decir el Beethoven de los bailanteros, el Gardel de la cumbia, guitarreando en ese tecladito y las manos arriba y las pibas de acá y la flor bien regada y la piedra y la pastillita. (Lo de la pastillita, vale aclararlo, porque sigue su tratamiento desde la internación, ya grandulón y algo metódico el Pablito, fíjese como riega su jardín decorado con piedra. Los Pibes copian y pegan).
Pablito… Perdón: don Pablo ha enriquecido el ritmo colombiano con las letras de las villas, afortunado creador que cuando pasa por un lugar escaso (Balcarce) siembra unos pocos minutos de escenario y se cosecha una buena que ya quisiera Barenboin o quien sea.
Buen, esto de las culturas, ya se verá. Pero resulta que nuestra mascota hogareña (la de mi amigo) fue con la ilusión de levantar las manos y apoyar la contextura artística de su compañera más próxima, rítmicamente acompañado por la probada banda de don Pablo, que para eso había venido y se quedaría su ratito entre un tratamiento y otro de consejo médico, y una actuación y otra de conveniencia profesional.
Pero no. Pintó una secuencia entre los sapitos y no sé qué otros barriales, con mesas y botellas volando por el aire, puños y patadas, claro, algunos dicen con otros ingredientes, y antes de que el artista estrella pudiera enchufar sus aparatos, ya se había desencadenado una Tormenta tan Perfecta que el ambiente de la película quedaba en la onda de un paraíso cheto del Pacífico, palmeras oscilando a la suave brisa y todo eso. Chau, Balcarce, habrá dicho Pablito, me oirás otra vez, si te cabe una banda de cultura.
-¡En mi Balcarce!
Sí, señora, mientras usted dormía justamente apichonada en su nido, que ya no está en el Balcarce que solía, aunque no tenga mucha villa que cantar, por ahora.  Dé gracias que los Pibes, esa noche turbulenta…
En resumen, el gato de mi amigo no afloja en la búsqueda de cultura, olfatea y descarta hasta que va a parar donde su instinto le señala, infalible como el de bigotes y ronroneo. Su instinto, dije, me oyó bien. ¿No le suena a usted que entre el gato felino, mascota de su casa, y el otro pronto cuarentón, debiera existir alguna somera diferencia? La hay, porque uno sigue rodando por los techos mientras le da el cuero gatuno, y éste…
No hará falta, le pregunto ahora para cerrar porque ya es mucha lata por hoy, desarrollar poco a poco las culturas, así en plural si le gusta, para que el olfato encuentre señales que no lo conduzcan siempre para el mismo lado. Palos de aquí, palos de allá, ¿no será posible otra cosa? No será que algo dejamos sin completar, mientras abrimos calles y levantamos torres muy bonitas. Y termino, un poco caliente y qué: cuando se deja un vacío, algo lo llenará. He dicho.

sábado, 4 de octubre de 2014

Los defensores de lo criollo - por CRIOLLO VIEJO (De la revista “Nativa”, año 1952)

     Un escritor de vara alta, reprocha y reconviene por una acusada tendencia, a circunscribir, para defender lo nacional, lo criollo, "a lo que tiene carácter folklórico y se aleja de las manifestaciones de la alta cultura". Esto le parece absurdo y dice que "lo criollo, lo argentino está tanto en la prosa y la pasión de Sarmiento como en los versos de Hernández, de Lugones y de nuestros poetas más representativos, como en el pensamiento renovador de Echeverría", que está en el gesto de San Martín, de Moreno y de Mitre en pasajes históricos que cita y "en la inteligencia arquitectónica de Alberdi"; y se pregunta "quién ha expresado verdades más fundamentales sobre lo argentino que Sarmiento en la primera parte de Facundo..., donde ha trazado algunas de las páginas más hondas de la sociología vernácula, refleja la influencia
del desierto sobre nuestro pueblo y cómo engendra obstáculos que se oponen a su ingreso en un orden estable.
Los que defendemos lo criollo, lo nacional, lo vernáculo, no despreciamos ni desmerecemos "las manifestaciones de alta cultura" como él las llama, a las que el progreso alentado por los próceres que citan han dado a nuestro país el rango que ocupa en el concierto de las naciones más civilizadas; ni queremos retornar a los tiempos pretéritos, sino que queremos que se tenga presente, que no se olvide y menos que se menosprecie, la acción de los que en los albores de la nacionalidad, cuando el desierto constituía la mayor extensión de nuestro territorio defendieron la independencia y la libertad de sus personas, juntamente con las conquistas   del   bienestar   que   alcanzaban   en   dura brega con el indio y con la naturaleza.
Nosotros no "engendramos" a la argentinidad "obstáculos que se oponen a su ingreso en el orden estable"; nuestra acción no es fuerza de retroceso, es coadyuvante, es decir, que ayuda a su mejor valoración, porque explica sus orígenes y pone al alcance de los que no han conocido nuestra patria ni tenido noticia de ella, sino cuando aquella lucha había concluido definitivamente. Nuestra acción va dirigida a esa masa de población en la que la instrucción no llegó más allá de la escuela primaria, cuya mente no está preparada para recoger en conferencias públicas o privadas, doctrinas académicas de histofilosófica.
La tendencia a circunscribir lo nacional, "a las notas pintorescas de lo popular o regional, a lo que tiene un carácter folklórico" que reprocha el escritor a que vengo refiriéndome, es instructiva; por eso dice con justicia el historiador Eleuterio F. Tiscornia que: "Nadie irá a buscar en ellas, la emoción estética, pero hallará en cambio, la sensación terrible de una realidad histórica vivida."
Esa tendencia, enseñará a los ignaros, cómo lucharon nuestros antecesores más rústicos  -nuestros gauchos- para conquistar su bienestar; con qué valor y entusiasmo lo hacían desafiando y venciendo contrariedades que siempre superaron. Y bien estaba entonces y está ahora la poesía gauchesca de Hidalgo, de Ascasubi, de Hernández, de del Campo y la prosa de Goyena, de Bunge, de Leguizamón, de Güiraldes, etc. Exaltan la imaginación de los humildes, para que el recuerdo de lo que hicieron esos gauchos, sirva de ejemplo y no obstruyen la ponderación de lo que hicieron Pueyrredón, Güemes y Paz, como San Martín, Moreno y Mitre, que cita aquel escritor y que nosotros los gauchófilos veneramos con gran entusiasmo.
Sigan, pues, en bien de la argentinidad, las conferencias históricas filosóficas y las reuniones y cantos folklóricos, en los ambientes adecuados, para que el fruto sea óptimo.

sábado, 20 de septiembre de 2014

La ceguera del periodismo


     La evolución de la sociedad hacia una espiritualidad más individual y profunda no parece interesar mucho a la prensa.
      Esto se debe, entre otras cosas, a que el reportero típico, formado en el escepticismo e imbuido de una reverencia por la investigación “objetiva", es la persona menos idónea para apreciar la importancia de una experiencia espiritual en gran medida subjetiva, a menos que él mismo la haya vivido.
      Jacob Needleman, profesor de filosofía en la Universidad Estatal de San Francisco, afirma: “El concepto de la realidad que tiene el periodista se relaciona con lo que excita a la gente: el escándalo, la violencia, el dinero y el sexo., Lo que ocurre en el interior del hombre no es noticia. Creo que los periodistas pescan con una red que no atrapa a los peces importantes. Por la manera en que formulan sus preguntas, nunca sacan a relucir los aspectos más profundos de la experiencia humana".
     Tal vez el arsenal de técnicas de investigación del periodista típico haya quedado desprovisto de cualidades como el asombro, la empatía, la ternura y la compasión. Estas cualidades internas son la fuente de la luz espiritual moderna, que resplandece sin tregua a pesar de la ceguera del periodismo. Lo que muchos periodistas son incapaces de ver hoy, tal vez se convierta algún día en una gracia que después los maraville.


- D. Patrik Miller, en Columbia Journalism Review

sábado, 5 de julio de 2014

San Martín, prócer de los descalzos - por Pedro Patzer - http://pedropatzer.blogspot.com.ar/

La historia oficial, la que heredamos de Mitre, nos hizo creer que San Martín era un hombre de bronce, un prócer lejano. Y consagró su lucha a la inmovilidad de las estatuas y al amarillo de los manuales escolares. Correctos himnos y solemnes retratos lo hicieron santo del espada, antes que mostrarlo como un hombre rebelde: “Es cierto que tenemos que sufrir escasez de dinero, paralización del comercio y agricultura, arrostrar trabajo y ser superiores a todo género de fatigas y privaciones; pero todo es menos que volver a uncir el yugo pesado e ingenioso de la esclavitud” Lo conservadores vistieron a San Martín como un patriota ingenuo para ocultar su desnudez revolucionaria: “Me he consagrado ardientemente a la causa de la revolución. Ni mi salud valetudinaria, ni sacrificio alguno es capaz de arredrarme” Porque por más que insistan los solemnes señores, San Martín está ausente de los aristócratas institutos y de los aburridos museos, su espíritu está presente en la esperanza de los oprimidos, en los que sueñan la auténtica emancipación económica y cultural de la Patria Grande: “Mis promesas para con los pueblos en que he hecho la guerra están cumplidas: hacer su independencia y dejar a su voluntad la elección de sus gobiernos” San Martín vive en las pintadas que recuerdan a Kosteki y Santillán, en las ollas populares, en los libros y canciones que hacen un puente espiritual entre las patrias chicas, obras que nos ayudan a cruzar la cordillera del pensamiento colonizado y alcanzar el otro lado: el pensamiento libertador. “En el último rincón de la tierra en que me halle estaré pronto a sacrificar mi existencia por la libertad”
No busquen a San Martín en los cuarteles, búsquenlo en el amor del maestro que da clases en la villa: “Deseo que todos se ilustren en los sagrados libros que forman la esencia de los hombres libres”. No busquen a San Martín en los nacionalistas búsquenlo en los que sueñan un continente hermanado, una Patria Grande justa, sin olvidados: “Cada gota de sangre americana que se vierte por nuestros disgustos me llega al corazón” Busquen a San Martín en el espectro de Túpac Amaru, en la marcha de Guevara en la selva , en los sueños populares de Mariano Moreno, Yrigoyen y Perón, en el puño alzado de Evita, en la “canción con todos” de Tejada, en la pasión del Padre Mugica hallando al Dios del pobrerío, en la guitarra de Yupanqui, en la poesía de Discépolo y Manzi, en la pintura de Berni, en los trenes según María Elena Walsh. Escuchen a San Martín tarareando “Los Dinosaurios” de Charly García. Por favor, no se pierdan al San Martín que habita en el amor de la enfermera del hospital público, el San Martín que se puso el hombro la fábrica recuperada. No dejen de abrazar al San Martín que es el joven científico que trabaja para erradicar el chagas, o a la San Martín que pelea contra la trata de personas: “Para defender la Libertad se necesitan ciudadanos, no de café, sino de instrucción y elevación moral” Hablen con el San Martín que milita en barrios carenciados, ¿Acaso San Martín no fue también Claudio "Pocho" Lepratti, aquel “ángel de la bicicleta” asesinado en la crisis del 2001 por la policía santafecina?. Abrace al sabio San Martín que jamás blandiría la espada contra un hermano “El general San Martín jamás derramará la sangre de sus compatriotas, y sólo desenvainará la espada contra los enemigos de la independencia de Sud América”. Un San Martín que jamás humillaría a su patria y mucho menos ante la ambición extranjera: “pero lo que no puedo concebir es el que haya americanos que por un indigno espíritu de partido se unan al extranjero para humillar a su patria y reducirla a una condición peor que la que sufríamos en tiempos de la dominación española: una tal felonía ni el sepulcro la puede hacer desaparecer..."
Acérquense al San Martín que la oligarquía del pensamiento ha tratado de escondernos, aquel que decía: “Hace más ruido un sólo hombre gritando que cien mil que están callados” no se pierda al San Martín que arengaba a sus tropas: “La guerra se la tenemos que hacer como podamos: si no tenemos dinero; carne y tabaco no nos tiene que faltar. Cuando se acaben los vestuarios, nos vestiremos con la bayetilla que nos tejan nuestras mujeres y sino andaremos en pelotas como nuestros paisanos los indios, seamos libres y lo demás no importa”. Pídale consejos al San Martín anciano que por años manejó trenes o trabajó en la mina o fue tejedora, o fue médico de pueblo, pídale al San Martín que tuvo almacén por cincuenta años que les cuente cuántas veces le fío al vecino, sin especular con las tantas tragedias económicas del país “Al hombre honrado no le es permitido ser indiferente al sentimiento de la justicia” No crea que San Martín era hijo del diccionario de la real academia española, ya que el pueblo donde nació tiene nombre guaraní “Yapeyú” que según algunos significa: "el fruto que ha llegado a su tiempo" ¿Acaso el alma de San Martín haya sido ese fruto, eco de siglos de rebeliones que maduran en un hombre, destinado a cambiar la Historia? Yapeyú, río indígena que dio nombre al pueblo natal del libertador se parece a la sangre de este José de indios y criollos, este José de soldados y desamparados, este José de los próceres postergados de nuestra cultura: “He estado, estoy y estaré en la firme convicción de que toda la gratitud que se debe esperar de los pueblos en revolución, es solamente el que no sean ingratos” Por favor, cada vez que le vengan con las zonceras de siempre y le hagan creer que San Martín era un héroe almibarado, recuerde sus palabras: "En defensa de la patria todo es lícito menos dejarla perecer" San Martín no es un condenado a muerte en los fríos y grises monumentos, véalo al San Martín cuidando el cerro para que no lo envenene la minería o peleando para que el glifosato y la soja no hagan de la fértil tierra un inhóspito desierto. No considere a San Martín un cómodo exiliado en la Billiken, él no sólo habita las hermosas páginas de la liberación continental sino que vive en los actuales párrafos, hay un San Martín que combate al paco en los barrios, un San Martín que trabaja en los comedores comunitarios, un San Martín que a veces le cuesta llegar a fin de mes, pero jamás se lo escucha decir “este país de mierda”. “Para defender la causa de la independencia no se necesita otra cosa que orgullo nacional” .
Un San Martín que camina junto al chango que recorre doce kilómetros para ir a la escuela, hay un San Martín en el político que considera fundamental la unión Latinoamericana y no las relaciones carnales con el imperio. Hay un San Martín en el que alfabetiza porque en su corazón resuenan sus palabras: "La biblioteca destinada a la educación universal, es más poderosa que nuestros ejércitos" Hay un San Martín que sigue adelante pese a todo, sin culpar al otro: “Si hay victoria en vencer al enemigo; la hay mayor cuando el hombre se vence a si mismo" Un San Martín que nos enseña:"La conciencia es el mejor juez que tiene un hombre de bien", un San Martín que halla en Bolivar un hermano con la misma vocación emancipadora, y por eso, relega su gloria personal (ante las traiciones de Rivadavia y sus muchachos pro-ingleses) y se pone a las ordenes del prócer venezolano “No hay revolución sin revolucionarios, los revolucionarios de todo el mundo somos hermanos” Hay un San Martín tan lírico que se hizo protagonista de la Poesía de Neruda: “San Martin, otros Capitanes, fulguran más que tú ,llevan bordados/ sus pámpanos de sal fosforescentes ,otros hablan aun como cascadas,pero no hay uno como tu ,vestido./ De tierra y soledad, de nieve y trébol./ Te encontramos al retornar del río,te saludamos en forma agraria/ de la tucumanía florida,y en los caminos,a caballo te cruzamos/ corriendo y levantando tu vestidura,padre polvoriento./ Hoy el sol y la luna ,el viento grande maduran tu linaje/ tu sencilla composición,tu verdad era verdad de tierra/ arenoso amasijo estable como el pan,lamina fresca de greda/ y cereales... pampa pura.” un San Martín que se escapa de la hermética academia y marcha junto a los que día a día, en sus barrios, pueblos, trabajos, escuelas, hacen la Historia. “Yo no puedo ser sino un instrumento accidental de la justicia y un agente del destino”

sábado, 21 de junio de 2014

Luis Domingo Berho: de los nuestros, de los mejores - por Jorge A. Dágata

Al pie de la sierra La Barrosa hay unos versos que arrullan el descanso de uno de nuestros más destacados poetas de la segunda mitad del siglo pasado: Luis Domingo Berho.

Dice el homenaje:
En las sureñas regiones
escribió su canto eterno,
con la chacra por cuaderno
y los surcos por renglones.

En la décima de José Curbelo se condensa el significado de la obra de este hombre, nacido muchas veces allá donde lo decidió su voluntad de andador. El lugar que él mismo eligió para su descanso final fue al pie de esta sierra balcarceña, donde todos los 26 de setiembre sus amigos se han dado cita para recordarlo.  
Nacido a una legua de Lobería el 4 de agosto de 1925, fue el último de una docena de hijos del matrimonio de María Rochford (de ascendencia irlandesa) y Juan Berho (de ascendencia vasca). Se asomó al mundo por primera vez sobre el arroyo de Los Huesos. Poco después, al fallecer su padre, la familia se trasladó al paraje Cerro La Guitarra, en la vecindad de San Manuel, donde vivió hasta la adolescencia.
Tendría unos 16 años cuando decidió hacer un atado con sus pocas cosas y largarse a la huella. En Monte, después en Mar del Plata, a un regimiento en Bariloche para cumplir sus obligaciones ciudadanas, y otra vez a la ciudad atlántica, donde en el vínculo con poetas y músicos fue dando a conocer sus primeras obras. “Cortando campo” (1954) y “14 Sonetos y medio” (en los 70) son sus pequeños aportes, con formato más que de libro, de folletín, que da a la valoración del medio gauchesco y folclórico marplatense. Lo integran entre otros Roberto Cambaré, Víctor Abel Giménez y Andrés Gromaz.  En 1968, Víctor Velázquez graba para el sello Odeón un disco en el que le interpreta el tema “Las dos aves”.
Pero no había disco ni libro que alcanzaran a contenerlo. Las décimas de “El Maceta” eran memorizadas por los paisanos, que ignoraban que tenían un autor, y andaba cerca. Don Domingo sabía decir que eran sus versos más queridos. Prendían, porque Berho era un escritor “de primera mano”, que cantaba a lo que vivía y veía, en el lenguaje auténtico del protagonista. Dice la leyenda que una vez pasó por Faro, un pueblo que nació a la vera de la vía, cercano a Monte Hermoso. De esa visión, posiblemente muy fugaz, nacieron las décimas de “Estación de vía muerta”, que con la música de Francisco Chamorro inmortalizó la vida pasada del lugar y su gente.
Su poesía es andariega, como él, con un tono elegíaco por lo que el tiempo deja atrás. Un mundo de pequeñas cosas que revelan un universo de sueños y afanes, y dejan entrever en sus huecos los rostros y las huellas del trabajo humano, el más sencillo y primordial, el que las grandes historias pocas veces destacan. Le canta a la arpillera: “¿Qué fue lo que no se puso/en una bolsa cualquiera?”, convirtiéndola en símbolo de lo que su propia poesía es, en su capacidad de contener lo que sin darnos cuenta se hace parte de nuestras vidas. Retrata la cocina de chacra: “…lugar donde fuera el teatro/de la reunión campesina…/Aquí se afiló el cuchillo/por acá pasó el amargo/aquí estaba el banco largo/bien lavao con el cepillo…/Aquí se sintió calor/la noche más invernal”. Un sulki viejo lo aleja con rumbo al pasado, “tirado atrás del galpón”. El molino roto, la guitarra perdida, atrapan con un gesto sencillo y elocuente a la vez, la riqueza más valorada por el poeta, la que se oculta en esas pobres cosas cotidianas.
Ya en la década del 70 su nombre comienza a sonar fuerte en fogones y escenarios, cuando sus versos se hacen voz en los cantores: Argentino Luna grabó “Tambo” y “La primer visita”, Alberto Merlo hizo lo propio con “La chata de Lobería”, “Estación de vía muerta” y  otros.
Berho fue el primero en advertir:  “Mire que yo no soy un poeta gauchesco…”. Era el poeta de la chacra, gaucho pero de su tiempo, sin tropas, reseros, piales o palenques, porque a eso ya habían cantado los trovadores de antaño. La suya era la visión de un campo que había cambiado, que era entonces chacra, con sus labores típicas, sus herramientas y personajes. No hay libro, película ni documento que registre con mayor veracidad el ambiente particular del sur bonaerense de esa época. Como afirma el periodista Rubén Benítez, de “La Nueva Provincia” de Bahía Blanca, “…inventó una literatura marginal, que no era gauchesca ni clásica”.
Fue autodidacta, gran lector de todo tipo de obras literarias, clásicas y contemporáneas. Logró con su esfuerzo y su talento una formación amplia y heterogénea, para volcarla luego en sus creaciones.  Un corrector obsesivo de su propia obra, que buscaba sin descanso el mejor sonido y el contenido más claro y preciso. Merecen integrar las mejores antologías “Peón de fierro”, “Malacate”, “Mis trebejos”, “Tranquera de alambre” o “Historia de un relincho”, entre muchas otras, además de las ya nombradas.
Pedro Patzer ha señalado con acierto: “La poesía de Luis Domingo Berho no sólo nos permite recuperar un antiguo paisaje espiritual del campo, y el retrato fiel de sus hombres, sino que la genialidad de su obra consiste en la mirada filosófica con que consigue pintar el mundo familiar. Donde decenas de gauchos sólo veían una mera tranquera, don Berho contemplaba la gran metáfora del transcurrir de la vida: Por vos los enamorados/con esperanza pasaron,/por vos en el sulki entraron/los novios recién casados./A mercachifles cargados/les diste entrada y salida/y en la última partida/con un perro de cortejo/por vos salió el vasco viejo/cuando se jue de la vida”.
Tras su deceso, el 26 de setiembre de 1992, en una clínica de San Justo, la familia radicada en Balcarce, con su sobrina Dora Berho de Faberi a la cabeza, cumplió su último deseo de que sus restos descansaran al pie de La Barrosa. Y además, el de publicar un libro que compendiara gran parte de su obra. “De mi galpón” fue editado en 1999, en La Plata. En las 150 páginas de este libro se han compilado más de 80 composiciones, de acuerdo con un trabajo de selección que el poeta se encontraba realizando al momento de ser internado.
La Asociación Argentina de Escritores Tradicionalistas posee una vitrina en exhibición permanente con los últimos objetos que dejó al morir, en su habitación de la casa de Nelfi Trimarchi, una de sus “familias adoptivas”, que los donó con la aprobación de sus sobrinas.
Tuvo en vida numerosos reconocimientos. Pero el mayor de todos es la memoria de sus versos, que siguen dando aliento a un pasado del que somos deudores y del que Luis Domingo Berho fue el gran trovador. De los nuestros, de los mejores.

sábado, 31 de agosto de 2013

ENTREVISTA A MARGARITA MAINE “ La buena literatura enriquece la vida”

“Lo que empezó como un pasatiempo se convirtió en una actividad principal”, dijo Margarita Mainé en una entrevista exclusiva con los alumnos de 2º “B” de la Escuela Secundaria Básica Nº 4 a través del correo electrónico.

Los alumnos de 2º “B” de la E.S.B. Nº 4 junto a  la profesora de Prácticas del Lenguaje Paola Alessio leímos el libro “El (h)ijo la libertad” de Margarita Mainé. En la biografía de la autora descubrimos su correo electrónico y nos contactamos con ella para entrevistarla. Durante las clases trabajamos con las respuestas recibidas y elaboramos la entrevista que hoy están leyendo.
Entrevistadores: Nicolas Gallardo, Braian Gomez, Gastón Gomez, Jonathan Gonzalez, Gustavo Mendoza, Franco Suarez, Luciano Romero, Melany Branava, Milagros Cejas, Caren Kitlan, Abril Leiva, Florencia Lupo, Andrea Maresca, Celeste Ortíz, Camila Pietrantonio, Lucia Ramirez, Verónica Torres, Rosario Vera, Melisa Cabral Farias. 





“Yo era feliz siendo maestra, pero 
Tenía algo más que me gustaba:
Leer y escribir”




¿Cómo fueron sus inicios como escritora?
- En realidad yo empecé inventando cuentos para narrar a mis alumnos o a mis hijos. Después, como veía que le gustaban mucho se me ocurrió ir a un taller literario donde me enseñaron a escribir esas ideas. Porque no es lo mismo narrar que escribir.

- ¿Cómo publicó su primer obra?
-Participé de un concurso organizado para  maestros que escribieran cuentos y gané el tercer premio;  así pude publicar mi primer libro.

- ¿Cómo se inspira para escribir una obra?
- Son múltiples los estímulos que me inspiran. Algo que veo, que me cuentan, algo que me pasa o que leo... la realidad me motiva de distintos modos

-¿Cómo surgió la novela "El (h)ijo la libertad"?
- Las novelas me llevan mucho tiempo y se alimentan de cosas que pienso, que leo y que escucho durante el tiempo de escritura. Esta novela nació un día que mi hijo Federico, que tenía 16 ó 17 años estaba estudiando filosofía para el colegio y yo lo ayudaba. En los textos tocaban un tema que ya me apasionaba: la libertad. Ahí fue cuando él me dijo que ser libre era hacer lo que a uno le daba la gana…También la lectura de "Los caminos de la libertad" de Sartre me motivaron ya que en esa novela, que es una trilogía, el personaje principal se niega a hacerse cargo del embarazo de su novia porque quiere "ser libre".Además la novela tiene cosas de mi biografía, se mezclan en la historia temas familiares y anécdotas que viví o que me contaron.

- ¿Leía durante su adolescencia?
- Si, siempre fui de leer mucho. Como no tenía muchos libros leía muchas veces los mismos.

- ¿Qué libros recuerda que le hayan gustado? 
-  Leí varias veces "Mujercitas", "María" de Jorge Isaac. La historia  era muy triste y lo leía cada vez que tenía ganas de llorar un rato. Pero el libro que más recuerdo , el que me marcó fue Demian de Herman Hesse, todavía lo releo a veces. Además leí "El túnel " de Ernesto Sábato. ¡Lo leí 17 veces!! No me pregunten por qué... ahora lo leo y me parece un bajón!! Creo que fui una adolescente melancólica...

- ¿Qué profesión tendría si no hubiera sido maestra y escritora?
-Me hubiera gustado pintar... o tocar un instrumento, aunque soy malísima con la música

- ¿Por qué aún no ha escrito una obra para adultos?
- Estoy tratando hace años de terminar una novela para adultos pero la verdad es que cuando escribo mis ideas libremente me salen historias para chicos o jóvenes y de ahí no paso... no sé muy bien por qué.

- ¿Qué está escribiendo o pensando escribir actualmente?
- Estoy con varios cuentos en etapa de corrección y con una novela que toma el tema del paso del tiempo.... un tema que a mi edad empieza a preocuparme. Todavía le falta mucho y ni siquiera tiene título. Acabo de ser abuela y eso me moviliza a escribir sobre ese tema.

-  ¿Qué mensaje le da a un adolescente referido a la escritura? 
-  .Lo único que me animo a decir es que cada uno tiene un tesoro que es descubrir qué es lo que le gusta hacer en la vida y detrás de ese tesoro hay que ir. La gente que lo descubre encuentra una manera de ser feliz, aunque esa tarea no nos de mucho dinero y tengamos que trabajar "de otras cosas"
En mi caso yo era feliz siendo maestra pero tenía algo más que me gustaba mucho: leer y escribir. Lo que empezó como un pasatiempo se convirtió con el tiempo en mi actividad principal y lo mejor que nos puede pasar es juntar lo que nos gusta hacer con "lo que nos da de comer". Y por si alguno quiere ser escritor solo dos cosas: leer mucho y escribir mucho. A escribir se aprende... escribiendo!!!

- ¿Qué es leer?
-  Leer creo que te ayuda a crecer, a comprender a los demás y también a comprenderse a uno mismo. La buena literatura te enriquece la vida...

- ¿Hasta cuándo piensa escribir?

-Mientras tenga ideas voy a seguir escribiendo. Es lo que más me gusta hacer después de leer.