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domingo, 30 de junio de 2013

Mi viejo - de Julián Centeya

Quisiera amasijarme en la infinita
ternura de mi barrio de purrete,
con un cielo cachuzo de bolita
y el milagro coleao del barrilete.
Verlo a mi viejo, un tano laburante
que la cinchó parejo, limpio y claro;
y minga como yo: un atorrante
que la va de sover y se hace el raro.
Mi viejo carpintero era grandote,
y un cuore chiquilín, siempre en la vía.
Su vida no fue más que un despelote
y un poco, claro está, por culpa mía.
Vino en el “Conte Rosso”. Fue un espiro.
Tres hijo, la mujer, amás un perro.
Como un tungo tenaz la fue de un tiro.
Todo se la aguantó: hasta el destierro.
Y aquí palmó… aquí está adormecido
mi viejo, el pobre tano laburante.
Se la tomo una cheno de descuido
y me dejó un recuerdo lacerante.
Que mundo habrá encontrao en su apoliyo
si es que hay mundo pa los que se piantan.
Sin duda el cuore suyo se hizo grillo
y su mano cordial es una planta.

 Seudónimo de Amleto Vergiati. Nacido en Parma, Italia en 1910. De “La musa del barrio” 

domingo, 23 de junio de 2013

MARÍA ELENA WALSH

Su nombre es demasiado conocido para hacer otra presentación de ella. Muchas hay, y buenas que nos han ahorrado hacerla. La edición de esta página se basa en algunas de sus poesías - canciones menos conocidas pero no por ello menos valiosas. 
A veces, al enfatizar sobre su obra para “niños”, corremos el riesgo de olvidamos de importantes canciones, escritos y poesías para “grandes”. Mucho de su obra aún espera una divulgación más amplia y un reconocimiento más serio en lo que a diversidad y profundidad requiere. Hay algo de “territorio no descubierto” (desde sus primeros libros de poemas, hasta sus artículos periodísticos) de una exquisitez y compromiso pocas veces visto. Bueno, menos prólogo y ...a la página.


GILITO DE BARRIO NORTE 

Gilito de Barrio Norte,
Que la vas de guerrillero,
y andas todo empapelando con el Che,
anunciándole a Magoya
que salió la nueva ley.

Hablas mucho del obrero,
pero el único que viste
es un peón de una cuadrilla
en la calle Santa Fe.

Vos la única guerrilla
que peleás de coronel
es la que te dan las minas
en las whiskerías finas
donde sentaste cuartel.

Si cambiar el mundo
vos también querés,
laburá, cazá los libros,
o rajá para el caribe
donde está Papá Noel.
Que mientras te sigas rifando
como un Balbín de zurda en los cafés
El cuento de la rebeldía...
contaselo a tu tía...
que te lo va a creer!

Gilito de Barrio Norte
Que la vas de inconformista
y te conformas con ser
un flor de burgués
sacristán de la violencia
mientras vos no la ligués.

La pasas haciendo escombros
con cambiar las estructuras
y no arrimas un ladrillo
si se cae la pared
Por los piolas que prometen
como vos, yo me avivé.
Que con redentores rojos
nos comerían los piojos

mañana peor que ayer.


AL DIVINO BOTÓN

Esta canción, con perdón,
quiere ser una canción
que no sirva para nada.
No persigue el ideal
de ganar un festival
y no tiene intención
de hacer la revolución.
Quiere ser nada más que una canción
al divino botón.

Esta canción es, tal vez,
una cáscara de nuez,
un borrón de mala muerte
como la del señor
que mataron por error
o la de esa mujer
que mataron sin querer,
que mataron en más de una ocasión
al divino botón.

Esta canción, menos mal,
pronto llegará al final
como una bala perdida.
Corransé, por favor,
la señora y el señor,
no se dejen matar,
les previene un militar,
porque así pierde imagen la Nación
al divino botón.

Esta canción, por temor,
ni siquiera es una flor
para aquellos que un mal día
no se mueren de amor
ni en el campo del honor,
los fusila el azar
cuando van a trabajar.
Para qué, para quién, por qué razón:
al divino botón.


DÓNDE ESTÁN LOS POETAS

Donde están
los poetas.
Los poetas por dónde andarán.

Cuando cantan y nadie los oye
es señal de que todo anda mal.
Si están vivos los premia el olvido,
pero a algunos quizá les harán
homenajes después que se mueran
en la cárcel o la soledad.

Quiénes son
los poetas,
los testigos de un mundo traidor.

Ellos quieren salir a la calle
para hacer la revolución,
y en la esquina se van por las ramas
donde un pájaro se les voló.
Y se encierran de nuevo en sus libros
que no encuentran lector ni editor.

Y quizás
los poetas
no se venden ni mienten jamás.

Es posible que a veces alquilen
sus palabras por necesidad,
o que un par de ilusiones perdidas
cada día las cambien por pan.
Pero son la conciencia de todos
y ratones de la eternidad.

Aquí están
los poetas
ayudándonos a suspirar.


BALADA DE CÓMODUS VISCACH

En este mundo traidor
transigir es lo mejor.
El que diga basta
va a parar a la canasta,
y el que sea opositor
va a parar al asador.

En chimangos prepotentes
no malgastes los cartuchos.
Sonreíle a los de arriba
que son machos y son muchos.

Esperá el escalafón
trabajando de felpudo.
Es mejor que comas tierra
y no que te coman crudo.

No olvidés el autobombo
si querés ponerte en venta.
Lo que tengas que pensar,
no lo pienses por tu cuenta.

Defendé la rebelión
que no altere la rutina:
el poeta en la leonera,
la mujer en la cocina.

A mal tiempo, buena cara:
rinde mucho, poco cuesta;
no te pongas en la pica
con canciones de protesta.

A buen tiempo, mala cara:
da cartel de inteligente;
criticá todo con todos
menos con los dirigentes.


DIABLO ESTÁS ?

Juguemos en el mundo
mientras el Diablo no está.
Diablo, ¿estás?

Me estoy poniendo la cartuchera
y la casaca militar,
y con mi música de metralla
a todos quiero ver bailar.

Me estoy poniendo los guantes blancos
y el levitón ministerial,
y ya me voy a firmar decretos
para que todo siga igual.

Me estoy poniendo la capelina
y un delantal de caridad.
Primero invento pobres y enfermos,
después regalo el hospital.
Estoy poniéndome los anteojos
y no termino de contar
monedas de oro, billetes nuevos,
cheques que nadie cobrará.

Me estoy vistiendo de funebrero
con una flor en el ojal
para ir a ver la pornografía
que es mi menor debilidad.

Estoy poniéndome la armadura
para el congreso de la paz:
el que primero tire la bomba
junto conmigo reinará.

Juguemos en el mundo
mientras el Diablo no está.
Sus obras y sus pompas
quién no las festejará.
Diablo, ¿estás?

sábado, 22 de junio de 2013

SE LLAMABA SERAFIN Por Carlos De La Púa

Lo llamaban Serafín
en el barrio de las latas.
funyi, lengue y alpargatas
y una mirada sin fin.
Tenia fama de piolín
cuando entre extraños estaba
y si alguno se pasaba...
que se broncaba era fijo,
y ahí nomás... un barbijo
al más pintao le bordaba.

Pero un día un cartonazo
de un barrio desconocido
le corto hasta el apellido

A punta, tajo y hachazo,
lo dejo con medio naso,
oreja como sandia,
un ojo pa'l'otra via,
de fiambre de dio un tortazo,
y de postre...el esquinazo
con la mina que tenia!!!

Después de este "festival",
se dedico al beberaje.
Melenudo, sucio el traje,
Nue visto miseria igual.
Nunca más el arrabal
lo vio con la luz de día
ni taurear como el sabía
y... cuentan en el estaño,
que murió justo a fin de año
....brindando con leche fría!!!

Cine de Barrio Por Héctor Gagliardi

Entrada de corralón.
Catedral del cine mudo,
como un timbre tartamudo
pregonando la función.
En el frente un cartelón
anunciando en episodios:
Pronto “La casa del Odio”
(cinta llena de emoción).

A la derecha un letrero
cantaba: Boletería.
Tras la reja se veía
la mitad del boletero.
Cortinao de terciopelo
donde el arte de “colar”
era poderse esquivar
el zurdazo del portero.

Platea de raya al medio
contra el suelo atornillada;
una alfombra colorada
a la par iba corriendo
y allá en un rincón, durmiendo,
una manguera aburrida
tras un vidrio que decía
romperlo en caso de incendio.

La pianista se mandaba
“El sueño de Amor” de Liszt.
¡Alzando hasta la nariz
las manos, se entusiasmaba!
De vez en cuando espiaba
si estaba cerca del final,
con aquel beso fatal
que las viejas no miraban.

Cine de barrio fulero
que el progreso se llevó:
¡Oh, cuántos igual que yo
gambetearon al portero!
¿Quién olvidó el parejero
en que corría Tom Mix?
¿Y el grito: “menta y anís”
que pegaba el confitero?

Por eso la muchachada
que entonaba pedigueña:
-¿No me da la contraseña,
que no tengo pa la entrada?
Me mandó que las “coladas”
te las pagara esta vez,
porque “Bio”, ya lo ves:
¡nos hemos quedao sin nada!

Al mundo le falta un tornillo Por Enrique Cadícamo

Todo el mundo está en la estufa,
Triste, amargao y sin garufa,
neurasténico y cortao...
Se acabaron los robustos,
si hasta yo, que daba gusto,
¡cuatro kilos he bajao!
Hoy no hay guita ni de asalto
y el puchero está tan alto
que hay que usar el trampolín.
Si habrá crisis, bronca y hambre,
que el que compra diez de fiambre
hoy se morfa hasta el piolín.

Hoy se vive de prepo
y se duerme apurao.
Y la chiva hasta a Cristo
se la han afeitao...
Hoy se lleva a empeñar
al amigo más fiel,
nadie invita a morfar...
todo el mundo en el riel.
Al mundo le falta un tornillo
que venga un mecánico...
¿Pa' qué, che viejo?
Pa' ver si lo puede arreglar.

¿Qué sucede?... ¡mama mía!
Se cayó la estantería
o San Pedro abrió el portón.
La creación anda a las piñas
y de pura arrebatiña
apoliya sin colchón.
El ladrón es hoy decente
a la fuerza se ha hecho gente,
va no encuentra a quién robar.
Y el honrao se ha vuelto chorro
porque en su fiebre de ahorro
él se “afana” por guardar.
Al mundo le falta un tornillo,
que venga un mecánico.
pa' ver si lo puede arreglar.

Victoria! Por Enrique Santos Discepolo

¡Victoria!
¡Saraca, Victoria!
Pianté de la noria:
¡Se fue mi mujer!
Si me parece mentira
después de seis años
volver a vivir...
Volver a ver mis amigos,
vivir con mama otra vez.
¡Victoria!
¡Cantemos victoria!
Yo estoy en la gloria:
¡Se fue mi mujer!

¡Me saltaron los tapones,
cuando tuve esta mañana
la alegría de no verla más!
Y es que al ver que no la tengo,
corro, salto, voy y vengo,
desatentao...¡Gracias a Dios
que me salvé de andar
toda la vida atao
llevando el bacalao
de la Emulsión de Scott..!
Si no nace el marinero
que me tira la pilota
para hacerme resollar....
yo ya estaba condeno
a morir ensartenao,
como el último infeliz.

¡Victoria!
¡Saraca, victoria!
Pianté de la noria:
¡Se fue mi mujer!
Me da tristeza el panete,
chicato inocente
que se la llevó...
¡Cuando desate el paquete
y manye que se ensartó!
¡Victoria!
¡Cantemos victoria!
Yo estoy en la gloria:
¡Se fue mi mujer!

martes, 18 de junio de 2013

TINTA ROJA - Por Cátulo Castillo

Paredón,
tinta roja en el gris del ayer...
Tu emoción de ladrillo feliz
sobre mi callejón
con un borrón pintó la esquina...
…y al botón que en el ancho de la noche
puso al filo de la ronda como un broche...
…y aquel buzón carmín,
…y aquel fondín donde lloraba el tano
su rubio amor lejano que mojaba con bon vin.

¿Dónde estará mi arrabal?
¿Quién se robó mi niñez?
¿En qué rincón, luna mía,
volcás como entonces tu clara alegría?
Veredas que yo pisé,
malevos que ya no son,
bajo tu cielo de raso
trasnocha un pedazo de mi corazón.

Paredón,
tinta roja en el gris del ayer...
Borbotón de mi sangre infeliz
que vertí en el malvón
de aquel balcón que la escondía...
Yo no sé
si fue el negro de mis penas
o fue el rojo de tus venas mi sangría...
porque llegó y se fue tras del carmín
y el gris fondín lejano,
donde lloraba el tano sus nostalgias de bon vin.