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jueves, 13 de enero de 2022

P’algo juiste a l’escuela Por Arsenio Caviglia Sinclair

No te atribulés áura ni agachés la cabeza;

Es tarde; a la vergüenza,

Hay que tenerla en antes

De pialar cosas puercas.

 

Sé que la culpa es mía;

¿quién me mandó? ¡canejo!

Si yo era un gaucho crudo

Hecho a los tiempos viejos

Haserte a vos estruído?

¡Risién, risién colijo

Pa’ lo que me ha servido!

 

Aura que ya las tabas

Risongan si las muevo,

Aura que h’anochesido

Pa presipiar de nuevo…

¡m’himpotecaste tuito!

El campo y el rodeo!

¡suerte que ni pa lonjas

Te han de asetar mi cuero!

 

Mi has trampiao en le pago;

¡dispués que yo hise tanto!

Si dende gurisito,

Cuando t’enorquetabas

En el “sebruno patria”,

Enterrando la reja

(qu’entonse era a mansera)

L’esigía a la tierra

Tuito lo qu’eya diera;

Y a cada gota gruesa

Del sudor que me cáiba,

Viendoté tan gauchito

Pa mi mesmo pensaba:

“Sudá, sudá Evaristo”,

“que cuando el tiempo cuadre”,

“lo verás dotorsito”

“como quiere su madre”.

 

¡Dios la tenga en la gloria!

Po ella es lo que te digo,

Porque ni a su memoria

Rispetastes, ¡indino!

Y hasta la “sarca vieja”

Que l’ayudaba a criarte,

En tu angurria de plata

Entr’el lote tarjastes…

Y eso es lo que me quema;

Lo demás… no, ¡que diantre!

 

Y güeno, a lo hecho pecho,

Y escuchá pa qu’entiendas:

Tuavía no estoy jundido…,

Que hay dos varas ‘e tierra,

Ayá, en el camposanto…,

Ande descansa “eya”.

Si pa cubrir tus visios,

Sirve de algo esa tierra,

¡himpotecala m’hijo…;

P’algo juiste a l’escuela!


sábado, 16 de diciembre de 2017

MI LAZO - Por Juan Carlos Pirali

                  1
El recuerdo “desenroya”
historia de un viejo lazo,
que fue bandera en mi brazo
en ardua tarea “crioya”.
 “Presiya”, yapa y “argoya”,
cuero crudo bien “sobao”
 el tiempo dejó “grabao”
“meyas” de rudos eventos;
fuerte cuerda de seis tientos
con un prolijo “trenzao”.


                 2
Prenda de usanza campera,
herramienta de trabajo,
fiel servidor a destajo
“hermanao” a la asidera.
En la cancha de carrera
fue sentencia de llegada,
tensión en cada “pialada”
potenciada en los revuelos,
al encerrar dos brazuelos
en el hueco de su armada.


          3
En cada brazada quieta
el tiempo desvira sueños,
de futuros halagüeños
y el vacío de esa meta:
“pial de volcao”, de paleta,
de revés, por sobre el anca,
corto tiro de payanca
invitando a echar verija,
“P'a” que aprisione de fija
las manos de una potranca.


                  4
El más indómito toro
no pudo con sus tirones,
cuando firme en los garrones
un palenque fue mi moro.
Lazo que tanto valoro
por aguantar la exigencia,
hoy lo guardo en mi querencia
cual reliquia pa' la suerte,
hasta que corte la muerte
los tientos de mi existencia.

sábado, 19 de noviembre de 2016

Pampa Gaucha (FRAGMENTO) por PEDRO INCHAUSPE.

Cuando la noche lo toma
sin un refugio seguro,
no ha de ser gaucho cabal
el que se sienta en apuro.

Basta con desensillar
y hacer cama del apero,
que es lindo dormir a campo
velado por el lucero.

Para evitar extravíos
conviene sobremanera
en la dirección del rumbo
orientar la cabecera.

Mas en el pozo de sombra
de la noche y el sopor
debe escucharse el silencio
con un sentido avizor.

Que un palito que se quiebra
o un livianísimo roce
puede anticiparle un riesgo
al que esos trances conoce.

Y al despuntar la mañana
pegarle fuerte al amargo,
que así se retempla el cuerpo
de la humedad y el letargo.

Luego, otra vez en camino,
los ojos en lontananza,
poner en la Providencia
la suma de su esperanza.

Pues sabe el más descreído
que cuando Dios dice ¡ amén!
por brava que sea la empresa
 ha de sacarlo con bien.

sábado, 23 de enero de 2016

El amanecer Por JULIO CARLOS DÍAZ USANDIVARAS

Voy caminando en el agua, pura
como las piedras que lava la eternidad.
Una flor, una voz que siembra
lámparas en la brisa
-vidalitá-
llega conmigo.

Yo soy el payador, oídme, el dueño de los pájaros
y el vino.
Mi garganta amanece después de cada sombra
como una vara de profecía,
porque traigo la sangre guardada entre la música
y esta carta fragante de la tierra
para tocar tu frente.

El trapecio del bosque defiende los espejos
del trebolar que se bebió la noche
y ahora festeja el círculo principal y encendido.
En el hombro desnudo del cielo
los colores estrenan su júbilo apremiante
 - oh cuerpo azul, suave estación, bandera -
y el álamo protege su temporal vigencia de tacuara.

Voy caminando en la tierra parda
y en el espacio del chingolo
El árbol despertó sus frutales espuelas;
la punta de una rama
va quebrando el último azufre de la niebla
y mi sangre desata sus gauchas anteriores.

Una guitarra sola, para mi vez antigua de metales.
Una guitarra sola
y   herida en este pulso de ceibal circulante.
y todo el país del viento derramado en mi boca,
porque voy libre y cantando
en el estribo entero de la patria.

sábado, 12 de diciembre de 2015

La tropa - Por Julio Diaz Usandivaras

Pasó la tropa cansada,
con sed, con hambre y furor,
cornadas tirando al viento
y mugiendo su dolor.

Protegidos por el poncho,
en alto la ronca voz,
iban detrás los reseros
revoleando el arreador.

Uno va en un zaino negro
cabos blancos; corredor,
(por el triángulo del poncho
se le insinúa el facón. . .).

En un tordillo nevado
 marcha el otro - pingo flor 
en la estancia el preferido
de los peones y el patrón.

"¡Toro negro! ¡Toro bayo!
siga la "güeya"! Y la voz
repercute por los montes
como si fuese un clamor.

El crespín está cantando
su tristísima canción
que lleva angustia a las almas,
casi al caer la oración.

De repente el toro negro
de la tropa se "cortó",
pero el del "tordo" nevado
paleteando lo volvió.

Galopando por los cielos
van las nubes en montón,
y sobre los campos verdes
no quiere alumbrar el sol.

¡Y qué lindo es, por la "güeya”
cuando más calienta el sol,
ver un pájaro asentado
omo esperando su amor.

Como saliendo del monte
negra nube, dibujó
una culebra de fuego
y sordo ruido se oyó. . .

Se levantaron las guampas;
algún toro allí mugió. . .;
y el chajá, por los caminos,
su grito indígena alzó.

"¡Toro negro!, ¡Toro bayo!,
siga la "güeya"!. . . Y la voz
era la voz de los montes
por la lluvia que  cayó ...

¡Lindos ponchos colorados
con listas de otro color;
qué importa se hayan mojado
si se han de secar al sol!

sábado, 17 de enero de 2015

Consejos de Martín Fierro a sus hijos (Fragmentos)- por José Hernández

Un padre que da consejos
Más que padre es un amigo;
Ansi, como tales digo
Que vivan con precaución:
Naides sabe en qué rincón
Se oculta el que es su enemigo.

Yo nunca tuve otra escuela
Que una vida desgraciada;
No estrafien si en la jugada
Alguna vez me equivoco
Pues debe saber muy poco
Aquel que no aprendió nada.

Hay hombres que de su cencia
Tienen la cabeza llena;
Hay sabios de todas menas,
Mas digo, sin ser muy ducho:
Es mejor que aprender mucho
El aprender cosas buenas.

No aprovechan los trabajos
Si no han de enseñarnos nada;
El hombre, de una mirada
Todo ha de verlo al momento:
El primer, conocimiento
Es conocer cuándo enfada.

Su esperanza no la cifren
Nunca en corazón alguno;
En el mayor infortunio
Pongan su confianza en Dios;
Los hombres, sólo en uno,
Con gran precaución, en dos.

Las faltas no tienen límites
Como tienen los terrenos,
Se encuentran en los más
 buenos,
Y es justo que les prevenga:
Aquel que defetos tenga
Disimule los ajenos.
Al que es amigo, jamás
Lo dejen en la estacada;
Pero no le pidan nada
Ni lo aguarden todo de él:
Siempre el amigo más fiel
Es una conduta honrada.

Ni el miedo ni la codicia
Es bueno que a uno lo asalten,
Ansí, no se sobresalten
Por los bienes que perezcan,
Al rico nunca le ofrezcan
Y al pobre jamás le falten.

Bien lo pasa hasta entre pampas
El que respeta a la gente;
El hombre ha de ser prudente
Para librarse de enojos;
Cauteloso entre los flojos,
Moderado entre valientes.

El trabajar es la ley,
Porque es preciso alquirir;
No se espongan a sufrir
Una triste situación:
Sangra mucho el corazón
Del que tiene que pedir.

Debe trabajar el hombre
Para ganarse su pan;
Pues la miseria, en su afán
De perseguir de mil modos,
Llama en la puerta de todos
Y entra en la del haragán.

A ningún hombre amenacen
Porque naides se acobarda,
Poco en conocerlo tarda
Quien amenaza imprudente,
Que hay un peligro presente
Y otro peligro se aguarda.

Nace el hombre con la astucia
Que ha de servirle de guía,
Sin ella sucumbiría,
Pero, sigún mi esperencia,
Se vuelve en unos prudencia
Y en los otros picardía.

Muchas cosas pierde el hombre
Que a veces las vuelve a hallar;
Pero les debo enseñar,
Y es bueno que lo recuerden:
Si la vergüenza se pierde
Jamás se vuelve a encontrar.

Los hermanos sean unidos,
Porque ésa es la ley primera;
Tengan unión verdadera
En cualquier tiempo que sea,
Porque si entre ellos pelean
Los devoran los de ajuera.

Respeten a los ancianos,
El burlarlos no es hazaña;
Si andan entre gente estraña
Deben ser muy precavidos,
Pues por igual es tenido
Quien con malos se acompaña.

El hombre no mate al hombre
Ni pelée por fantasía;
Tiene en la desgracia mía
Un espejo en que mirarse:
Saber el hombre guardarse
Es la gran sabiduría.

Es siempre, en toda ocasión,
El trago el pior enemigo;
Con cariño se los digo, 
Recuérdenló con cuidado: 
Aquel que ofiende embriagado 
Merece doble castigo.

Si se arna algún revolutis
Siempre han de ser los primeros;
No se muestren altaneros 
Aunque la razón les sobre: 
En la barba de los pobres 
Aprienden pa ser barberos.

Si entregan su corazón
A alguna mujer querida, 
No le hagan una partida 
Que la ofienda a la mujer:
Siempre los ha de perder
Una mujer ofendida.

Procuren, si son cantores,
El cantar con sentimiento, 
No tiemplen el estrumento 
Por solo el gusto de hablar, 
Y acostúmbrense a cantar 
En cosas de jundarnento.

Y les doy estos consejos
Que me ha costao alquirirlos,
Porque deseo dirijirlos;
Pero no alcanza mi cencia
Hasta darles la prudencia
Que precisan pa seguirlos.

domingo, 30 de junio de 2013

Homenaje a la revista "Nativa"

"Nativa": Revista mensual ilustrada, de tradición argentina y de difusión de las cosas y asuntos del suelo Americano” como proclamaba en cada uno de sus números, fue fundada por Julio Díaz Usandivaras, en el año 1923, apareciendo mes a mes hasta desaparecer pasados los 60'.  En ella escribieron, no sólo poetas de renombre como  Burghi, Furlong, Bidart Campos, Canal Feijoo, sino muchos cuyos nombres hoy casi se han olvidado y no por ser malos escritores. Permanentemente ignorada por los llamados círculos culturales (oficiales o no), abarcó y alentó a casi todas las expresiones artísticas Argentinas y Americanas: Pintura, danza, escultura, teatro, música, estudios sobre folklore, aves y árboles nativos. Su director, Julio Carlos Diaz Usandivaras, realizó viajes y conferencias por muchos países de América con el propósito de compartir y difundir la cultura hispano americana. También dedicó números enteros a ciudades del interior, y un sinnúmero de artículos que hoy en día nos parecen extraños al compararlos con la insistente mediocridad globalizada que nos impone el “primer mundo”. Dio impulso y reconocimiento a artistas que luego serían famosos, como así a los ya consagrados, pero siempre siguiendo la misma línea que proclamaba: ”Tradición argentina y  difusión de las cosas y asuntos del suelo Americano”. Los siguientes poemas fueron extraídos de algunas de estas publicaciones:



 El amanecer
Julio Carlos Diaz Usandivaras.

Voy caminando en el agua, pura
como las piedras que lava la eternidad.
Una flor, una voz que siembra
lámparas en la brisa
- vidalitá
llega  conmigo.

Yo soy el payador,
                      oídme, el dueño de los pájaros
y el vino.
Mi garganta amanece después de cada
                                                   sombra
como una vara de profecía,
porque traigo la sangre guardada
                                         entre la música
y esta carta fragante de la tierra
para tocar tu frente.

El trapecio del bosque defiende los espejos
del trebolar que se bebió la noche
y ahora festeja el círculo principal y encendido.
En el hombro desnudo del cielo
los colores estrenan su júbilo apremiante
- oh cuerpo azul, suave estación, bandera -
y el álamo protege su temporal
                                       vigencia de tacuara.

Voy caminando en la tierra parda
y en el espacio del chingolo.
El árbol despertó sus frutales espuelas;
la punta de una rama
va quebrando el último azufre de la niebla
y mi sangre desata sus gauchos anteriores.

Una guitarra sola, para mi voz
                                        antigua de metales.
Una guitarra sola
y herida en este pulso de ceibal circulante.
Y todo el país del viento
                                  derramado en mi boca,
porque voy libre y cantando
en el estribo entero de la patria.




Décima Nº 3: “De la Afirmación”
David Martínez  “Décimas de “El Nostalgioso”


Tengo el corazón cansado
de asombros y de pesares.
Pasan los ríos, las mares,
la esperanza
y lo esperado.
Nos deja el vivir de lado,
y sólo el morir persiste;
Pero yo no canto triste,
porque te siento a mi lado
y sé por tu amor callado
que el mundo es bello y existe.



Romance de la tardecita gaucha
Arnaldo C. Baez.

 Al filo del horizonte
arden los últimos leños
del sol, y la tardecita,
porque es gaucha, de ese fuego
recoge un tizón u en cada
esquina del ancho cielo,
va encendiendo uno por uno,
el candil de los luceros.

El campo la está aguardando
para brindarle en su seno
los halagos del reposo
junto a los árboles buenos,
la música de los grillos,
y el canto de algún cencerro
mientras en los alambrados
pulsa vidalas el viento
el rocío hace chispear
la piedra de su yesquero
y en sus chispas las luciérnagas
se queman a ras del suelo.

La tardecita ha prendido
todas las luces del cielo;
luego tiende sus fatigas
en blando jergón de trébol,
y la luna que ya asoma-
la ve dormirse sonriendo…
Desde un poste una lechuza,
inmóvil, le cuida el sueño
y sus filosos chistidos
le abren, con golpes certeros,
a todo ruido que asoma
grandes tajos de silencio.

La noche llega al tranquito
en su caballo azulejo,
luciendo toda la plata
de la luna en el apero;
desmonta y manda que reine
el más profundo sosiego;
entonces cesa de pronto
el balar de los corderos;
junta un álamo las manos
cual si implorara silencio;
las parvas arrodilladas
elevan bíblicos rezos;
el arroyo se desliza
como aguantando el resuello,
y esconden en las cañadas
su agudo grito los teros.

¡Bien puede la tardecita
gozar de plácido sueño,
ahora que en los umbrales
del campo abierto y sereno,
han detenido sus ágiles
potros del viento Pampero;
ahora que no se mueve
ni una paja en los esteros,
la luna y las estrellas
 -abrumadas de misterio-
en puntas de pié transitan
por los caminos del cielo!


sábado, 29 de junio de 2013

EL GAUCHO - Higinio Cazòn

Payador que falleció muy anciano ya, en Balcarce. También fue moreno. Recorrió el país con Cayetano Daglio, recopilando sus más difundidas composiciones en el volumen titulado “Alegrías y pesares” 

Del gaucho,¡ya ni recuerdo
De ese tipo va quedando!...
Todos se van acabando
Como una raza maldita.
Darle honor se necesita
Porque el paisano luchó
Y toda su sangre dio
Por esta tierra bendita.

Guemes y sus gauchos de nota
Se supo hacer coronar
De gloria como patriota,
Con gente de chiripá.
Hoy debemos lamentar
Que han muerto esos servidores
Que enlazaron los cañones
Del enemigo tenaz.

Del Paraná en sus riberas
Más de un recuerdo han dejado
Los paisanos que han luchado
Con honor por su bandera.
El paisano adonde quiera
Ser buen solado mostró,
En Chacabuco y Maipó
Y más tarde en las fronteras.

Vean los hechos nacionales,
Busquen un hecho de guerra,
Que no esté representado
El paisano de esta tierra.
Es el primero en la guerra,
Sarmiento solía decir:
El último en recompensas,
Y el duro para morir.




martes, 25 de junio de 2013

COPLAS

Los cielitos y coplas proceden de fuentes muy diversas, como los cancioneros, en los que se destacan los de J.A. Carrizo y H.J. Becco. También de discos documentales, como los editados por el Fondo Nac. de las Artes y los de Leda Valladares, A. Yupanqui y A. R. Cortázar. La mayoría de ellas son tradicionales, anónimas y populares de cada región, transmitidas en forma oral la más de las veces, y basadas en autores ilustres de otros siglos, especialmente los de la España del Siglo de Oro. Recomendamos como material de consulta inicial, el libro “Literatura y Folklore” de la serie “Capítulo”del Centro Editor de América Latina 



Coplas Festivas

Un diablo se cayó al agua,
otro diablo lo sacó
y otro diablo le decía:
- ¿Cómo diablos se cayó?

Alojita de algarroba
molidita en el mortero:
se me sube a la cabeza
como si fuera sombrero.

Un borracho se murió
y dijo en su testamento
que lo entierren en la viña
para chupar el sarmiento.

Mi madre me dio una soba
por un pedazo de asao.
¡Mi madre, déme otra soba,
comeré lo que ha quedao!

Los besos que dan las madre
dicen que son los mejores;
eso será pa' los chicos
pero no pa' los mayores.

Coplas Galantes

Cuantito'te vi venir
le dije a mi corazón:
qué piedrita tan churita
para darme un trompezón.

El mate es buena bebida;
el que lo toma lo goza;
pero el mejor matecito
es el cebao por donosa.

Es tanto lo que te adoro,
es tanto lo que te quiero,
que si me sacan los ojos
te miro con lo aujeros.
De la montaña hasta el río
viene una piedra rodando;
así se viene hasta vos
mi corazón, despeñando.

Alegría cuando viene,
tristeza cuando se va,
siempre está mi corazón
pensando si volverá.

Coplas Satíricas y Costumbristas

En mi casa hay un perro
barcino tuerto,
cuando mueve la cola,
peludo cierto.

¡Ya se ha muerto el carnaval!
Ya lo llevan a enterrar.
Echenlé poquita tierra;
¡que se vuelva a levantar!

En el fondo de la mar
suspiraba un  tero-tero
y en el suspiro decía:
“¡Qué lindo es vivir soltero!”

Apostaron a correr
el sapo y la comadreja,
castigaron todo el tiro,
ganó el sapo por la oreja.

De las aves que vuelan
me gusta el sapo,
porque es petiso y gordo,
panzón y ñato.

Yo vide volar un sapo
por encima de un tunal,
las tunas abrían la boca
al ver al sapo volar.

A mí no me gusta el vino,
ni tampoco el aguardiente;
a mí me gustan las mozas
de los quince hasta los veinte.

Mi madre me dio una soba
porque me quise casar;
mi madre, déme otra soba
y ayúdemelo a buscar.

El amor es un bicho
que cuando pica,
no se encuentra remedios
ni en la botica.

Del buche de una perdiz
salió un avestruz corriendo;
y si no lo quieren creer,
un ciego lo estaba viendo.

Coplas Reflexivas

Cantes, canten, compañeros,
de qué me están recelando,
yo no soy más que apariencia,
sombra que anda caminando.

En esta vida emprestada
el buen vivir es la clave;
aquél que se salva, sabe,
y el que no, no sabe nada.

Ven, muerte tan escondida
que no te sienta venir,
porque el placer de vivir
no me torne a dar la vida.


Coplerío Internacional

Un albañil se cayó
de la torre de la iglesia:
no se hizo nada en los pies
porque cayó de cabeza.
(Puerto Rico)

Tienes unos ojitos
de picaporte;
los cierras y los abres
de un solo golpe.
(Argentina)

A orillas de un hombre
estaba un río parado
dándole agua a su cuchillo
y afilando su caballo.
(Chile)

Soy el toro de las cumbres,
me llaman el orejano,
en las astas traigo invierno
y en el balido verano.
(Argentina)

Una pulga, de rabia,
quebró un ladrillo,
y un piojo, zapatiando,
lo hizo polvillo.
(Argentina)

Cuando voy a traer agua
me gusta quedar un rato
haciendo cantar las ranas
para que bailen los sapos.
(Argentina)

Vuela el chimango y el tero,
y también el picaflor,
y si los pavos volaran...
también volarías vos.
(Argentina)

Mi padre manda a mi madre,
mi madre me manda a mí,
yo mando a mis hermanitos
y todos mandan aquí.
(Uruguay)

Yo he visto un sapo volar,
un zorro con alpargatas,
y en el medio de la mar
un burro asando batatas.
(Argentina)

Qué tal será Juan Taborda,
qué tal será de ladrón:
me robó los calzoncillos
sin quitarme el pantalón.
(Colombia)

Un zorro pasó volando
encima de una laguna
y los patos se admiraban
de verlo volar sin plumas.
(Argentina)

De las aves que vuelan
me gusta el sapo,
porque es petiso y gordo,
panzón y ñato.
(Argentina)

Del buche de la perdiz
salió un avestruz corriendo;
y si no lo quieren creer,
un ciego lo estaba viendo.

(Argentina)


Canción del árbol del olvido - Fernán Silva Valdés

En mis pagos hay un árbol
que del olvido se llama,
al que van a despenarse
los moribundos del alma.

Para no pensar en vos,
bajo el árbol del olvido
me acosté una nochecita
y me quedé bien dormido.

Al despertar de aquel sueño
pensaba en vos otra vez
pues me olvidé de olvidarte
en cuantito me acosté.



La Guachafita - Alberto Muñoz (Canción popular Venezolana)

Por el camino del cerro sobre su potro marrón
va pa' la fiesta del pueblo el zambo Juan Canelón
con su cobija, su cuatro y su cola e' gallo
y en la garganta la risa de un galerón

Ay  compae' repitame la guarapita
que siga la guachafita, que viva el escobilleo
ojo e' garza compai' no me enamore el ganao
que tengo sangre maluca y el cola e' gallo afilao

Ojo e' garza compai' no me enamore el ganao
que tengo sangre maluca y el cola e' gallo afilao



Ya no puedo, vidita - Canción popular de Salta y Bolivia                                   

Ya no puedo vidita
vivir sin tu amor,
ya no puedo vidita
me mata un rigor,
yo marcho sin dueña,
ay mi corazón,
me mata la pena
y no siento el dolor.

Yo me marcho sin rumbo,
me muero y me voy,
yo me ausento y me quedo,
estoy y no estoy.
Las piedras lo saben,
el viento y la flor,
y todos lamentan
cuando lloro yo.





lunes, 24 de junio de 2013

Poetas y payadores de Argentina (Una selección brevísima)

El arte de payar ya se practicaba en la antigua Grecia; de allí lo tomaron los romanos, quienes lo llamaron canto amebeo y luego pasó a los árabes. Los trovadores españoles también lo practicaron y finalmente, como consecuencia de la conquista, el arte pasó a América. La aparición del payador en nuestro continente, con sus rasgos específicos, data de mediados del siglo 18.
En el campo, existieron desde siempre los payadores. No se sabe bien cuál es el origen del término payador. Lugones supone que deriva de “Predador” que significa “rogador” o “rezador”. Otros como Ricardo Rojas, que proviene de “Payo”, nombre que se le da en Castilla, España, al campesino. La voz, según Rojas, nace del latín Pagus que derivó en pago, comarca rústica o patria natural, como la pampa, y país, que es la pintura del campo, y también la tierra y su visión, de donde viene paisano y paisanaje. Rojas sostiene que el payador iba “de pago en pago” y de allí tomó su nombre. Otros piensan que deriva del quechua Paya o paclla que significa “dos”, porque el payador compite con otro en el canto. 
Esta figura existe en toda Latinoamérica con nombres variados que reflejan la vinculación de estos personajes con los antiguos juglares. En Colombia los llaman copleros o cantores, en Venezuela cantadores, troveros, metristas, rimadores, en Venezuela porfía y en Chile palladores.
El gaucho fue el bardo de la pampa, y todos los estudiosos del tema remarcan la importancia que tuvo la poesía como agente civilizador entre los campesinos.
Resaltan en este arte: Gabino Ezeiza, Pablo Vázquez, Juan José García, Walter Monsegí, Atahualpa Yupanqui, Cayetano Daglio, R. Ayala, J.Curbelo, M. Suint; y entre los poetas: Ascasubi, José Hernández, Rafael Obligado, Usandivaras, y varios más, cuyos nombres ocuparían merecidamente muchas páginas.
(Fuentes: Poetas y Payadores, de Durañona y Partucci, Colección Del Mirador, Cántaro Editores) 


Selección de coplas de “El payador perseguido” de Atahualpa Yupanqui


Con permiso via a dentrar
aunque no soy convidao,
pero en mi pago, un asao
no es de naides y es de todos.
Yo via cantar a mi modo
después que haiga churrasquiao.

La sangre tiene razones
que hacen engordar las venas.
Pena sobre pena y pena
hace que uno pegue el grito.
La arena es un puñadito
pero hay montañas de arena.

Pobre nací y pobre vivo
por eso soy delicao.
Estoy con los de mi lao
cinchando tuitos parejos
pa' hacer nuevo lo que es viejo
y verlo el mundo cambiao.

Acostumbrao a las sierras
yo nunca me sé marear,
y si me siento alabar
me voy yendo despacito.
Pero aquel que es compadrito
paga pa' hacerse nombrar.
Si alguien me dice señor,
agradezco el homenaje;
mas, soy gaucho entre el gauchaje
y soy nada entre los sabios.
Y son pa' mi los agravios
que le hacen al paisanaje.

Yo también, que desde chango
unido al canto crecí,
más de un barato pedí
y pa' los piones cantaba.
¡Lo que a ellos le pasaba
también me pasaba a mí!

Si uno pulsa la guitarra
pa cantar cosas de amor,
de potros, de domador,
de la sierra y las estrellas,
dicen: ¡Qué cosa más bella!
¡Si canta que es un primor!

Pero si uno, como Fierro,
por áhi se larga opinando,
el pobre se va acercando
con las orejas alertas,
y el rico vicha la puerta
y se aleja reculando.
Yo canto, por ser antiguos
cantos que ya son eternos;
y hasta parecen modernos
por lo que en ello vichamos.
Con el canto nos tapamos
para entibiar los inviernos…

Yo no canto a los tiranos
ni por orden del patrón.
El pillo y el trapalón
que se arreglen por su lado
con payadores comprados
y cantores de salón.

Se puede matar a un hombre,
pueden su rancho quemar.
Su guitarra destrozar.
¡Pero el ideal de la vida,
esa es leñita prendida
que naides ha de apagar!

Detrás del ruido del oro
van los maulas como hacienda;
no hay flojo que no se venda
por una sucia moneda;
mas, siempre en mi tierra queda
gauchaje que la defienda.
Una canción sale fácil
cuando uno quiere cantar.
Cuestión de ver y pensar
sobre las cosas del mundo.
Si el río es ancho y profundo
cruza el que sabe nadar.

Nadie podrá señalarme
que canto por amargao.
Si he pasao lo que he pasao
quiero servir de advertencia.
El rodar no será cencia
pero tampoco es pecao.

Y aunque me quiten la vida
o engrillen mi libertad.
¡Y aunque chamusquen quizá
mi guitarra en los fogones,
han de vivir mis canciones
en l'alma de los demás!

¡No me nuembren, que es pecao
y no comenten mis trinos!
Yo me voy con mi destino
pal lao donde el sol se pierde.
¡Tal vez alguno recuerde

que aquí cantó un argentino!


“El Güenos Aires”   De “Casos del Coya Martín Bustamante” de Julio DiazVillalba

Pero vé el Estanislao
qué maneras de darse aires,
orgulloso porqui ha estao
nu hace mucho en Güenos Aires.

Si espera qu'eso me turbe
yo antis qu'él istmo primero.
Mi acuerdo qui cáido al urbe
con mi amigo Andrés Rivero.

Juí pa curarme di un diente,
algo raro me pasaba,
tando, tando derripente
la boca se me lu hinchaba.

Allá llegando al Retiro,
cuando el bajo se recorre,
entre las cosas que almiro
es un reloj y una torre.

Pero esa torre, velay
uno se confunde a veces
un había sío de nadies di áhi,
había sío di unos ingleses…

Mi cumpa me dice vamos,
y en un pozo como cueva
bajábamos, bajábamos,
yo digo ¿p'ande me lleva?

Entrá, me dice, a este andén,
y en un trencito me encierra.
Y mus tao en ese tren
¡meta andar por bajo tierra!

Por fin cuando í güelto al aire
una vez salío del tiesto,
en medio del Güenos Aires
li preguntao: ¿Y qu'es esto?
Ha sío cuando mi topao
que casi me deja bizco,
con un cerro rebanao.
Me dice: ¡es el obelisco!

No mus ido p'al Palermo
y  a un bar el cumpa se mete.
Yo en tanto seguía enfermo
con mi jeta hecha un rosquete.

Rivero pide un anís
y a pircarle me provoca,
y yo le grito: ¿No vís
que se me lu hincha la boca?

¡Y áhi mesmito, suerte amarga,
Cuando yo'i abierto el pico,
si acerca un tipo y me larga
un puñetazo al hocico!

Dispués mi han hecho un encierre,
y los porteños hablaban
como arrastrando las erres,
y a mi también me arrastraban.

Y al llevarme así a la cincha
decía pa mis coletos:
¿Por qué la boca se me hincha
me aporrian estos sujetos?

Cuando mi cumpa me toca
diciéndome despacito,
creen que sós hincha de Boca
y aquí de River son tuitos.

¡Pero vé! ¿n' este entrevero
porque causa se me enrieda?
Güeno, me dice Rivero,
nos vamos p'Avellaneda.
Mus entrao a una cantina,
Yo siempre con mi compinche,
cuando en forma repentina
ya si armao otro bochinche.

Mi había sentao en la punta
di una banca, y áhi nomás
viene un tipo y me pregunta:
¿Decí vos, con quién estás?

Ya lo'i visto d'enemigo
dentrando a mirarme fiero,
y entonces suave le digo:
Yo siempre estoy con Rivero…

Y el sujeto grita: ¡Ah já!
¿Te las táis dando de guapo?
¿Con que River? ¡Tomá!
y me acomoda un sopapo.

Y el Rivero mi explicao
mientras yo estaba maltrecho,
causante que mi has nombrao
que sos de River ti han hecho.

P'hablar aquí ante una rueda
va a ser mejor que lo pienses.
¿No vis qu'en Avellaneda
cuasi tuitos son boquenses?

¡Si pues! ¿Y a mi en este lío,
decí que pito me toca?
Si yo nunca í conocío
ni a Don River ni a Don Boca.

¡Chanzas d' estas a mi nó!
Si yo con naides m'enrolo.
Vos bien sabís de que yo
soy independiente y sólo…
Y pu'áhi me salta un oyente,
qu'era un hombre di hacha y tiza,
¿Con que sos de Independiente?
¡Y de nuevo otra paliza!

Y mi parao desafiando:
¡Van a ver lo que les pasa
con mi primo el zurdo Ovando
que es un peliador de raza!...

¿De dónde decís payuca?
¿De Racing es ese tipo?
¡Y di un manazo en la nuca
cuasi me cortan el hipo!

¡Alhaja, i dicho, di antojos!
cuando i recobrao el tino,
p'hablar sin que hayan enojos
aquí áhi que ser endivino.

Cansao de tantos desaires,
aguaitadas y reveses,
mi golvío del Güenos Aires
pa no poner más los pieses.




Una tarde calurosa

Una tarde calurosa,
en una chacra segando,
me llegaron las noticias
que un viejo estaba cantando.

Ensillé mi redomón
(era regular el flete).
Enderecé pa' una fonda
adonde estaba el vejete.

Al subir un cuesta arriba
y al bajar un desparejo,
ya vide blanquiar los pastos:
se me hacía  que era el viejo.

¡Vean que diablo de viejo!
Sin duda, me conoció,
porque no faltó un intruso
que al verme se lo informó.

El viejo:
Venga para acá, mocito;
otra pregunta le haré:
¡cuántos pelos tiene un gato
cuando acaba de nacer?

El muchacho:
Ya que la pregunta me hace,
la respuesta le daré:
si no se la ha caído alguno,
todos los ha de tener.

El viejo:
Venga para acá, mocito;
otra pregunta le haré:
¿cuántas piedras tiene un río
cuando deja de crecer?

El muchacho:
Ya que la pregunta me hace,
la respuesta le daré:
póngamelas en hilera,
contando se las diré.

El viejo:
Venga para acá, mocito;
otra pregunta le haré:
¡qué cosa echó Dios al mundo
sin acabarla de hacer?

El muchacho:
Es difícil la pregunta
para mi ciencia tan poco;
y le diré que es el mate,
pues Dios no le abrió la boca.

El viejo:
Atrevido de muchacho,
que me venís a faltar.
Muy bien puedo ser tu padre,
y me debes respetar.

El muchacho:
No soy atrevido, padre,
yo no le vengo a faltar.
Me ha de mostrar la corona
y se ha i dar a respetar.

Dictado por don Ceferino Vega en Guandacol. Está en el cancionero popular de Tucumán bajo el número 912. Fuente: Poetas y Payadores, de Durañona y Partucci, Colección Del Mirador, Cántaro Editores 

Dos poesías de don “Ata”, Atahualpa Yupanqui

(Seudónimo de Héctor Roberto Chavero). El seudónimo significa: “Ata”, venir; “hu”, de lejos; “alpa”, tierra; “Yupanqui”, para contar. O sea: ”(Alguien que) viene de lejos para contar cosas de la tierra”


Guitarra

La tierra es todo cantares.
Como pasto van brotando.
Tu te pones a escucharla
y ella te los va dictando.

Romance de la copla perdida

La copla se hacer redonda
para dormirse en el pecho,
 y la despiertan de noche
los alaridos del viento.
Manadas de azules sombras
apuñalan al silencio,
y en el rodar de los ríos
se pone a llorar el cerro.
En las espuelas del gaucho
una canción va naciendo.
La noche va por los campos
con una humedad de besos.
La colpa mueve sus alas
para lanzarse a los vientos.
Y el hombre se queda solo,
parado frente a un recuerdo

No te vayas canto mío;
sigue durmiendo en mi pecho.
Te están aullando en la noche
todos los lobos del viento.
Mi corazón te acunaba
para siempre y desde lejos,
para que en noches oscuras
le dieras luz a los sueños.
Para qué despedazarte
por el breñal de los cerros,
si ya están llenas las sendas
de ausencias que fueron versos.
Golpeando los guardamontes
voy espantando silencios.
No quiero quedarme solo
parado frente a un recuerdo.

Mi canto estaba dormido.
Acurrucado en el tiempo.
Pensando en auroras nuevas
yo lo traje desde lejos.
Floreció en mi soledad
para endulzar el silencio
hasta que lo despertaron
los alaridos del viento.
Qué adorno pondré a mi rancho
para alegrar mi regreso,
si mi copla se ha fugado
con el are bandolero.
Entre la noche y el alba
la vida se nos va yendo.
Entre el ayer y el mañana
se nos muere el mejor sueño.
Mi copla se fue de noche
por los caminos del cerro.
Y yo me he quedado solo;

parado frente al recuerdo.

“El gaucho” Payada entre Juan J. García (argentino) y W. Monsegui (uruguayo) (Selección)

G: Vengo de un tiempo, paisanos
con un caudal de esperiencia.
Casi un siglo de esistencia
cantando guitarra en mano.
Como deudo veterano
voy a enfrentar a un cultor
y joven de gran valor
quien quiere preguntar
si me puede contestar
qué es el gaucho payador.

M: Esiste una diferencia
que le quiero establecer
respecto al gaucho que ayer
se jugó en la independencia.
El gaucho de hoy se evidencia
salvando tiempo y distancia
porque avanzó con más ansia
y en la evolución que anhela
luchó para que la escuela
llegue al casco de la estancia.

G: No es por mal intencionao
pero como soy curioso
quiero que me aclare mozo
lo del presente y pasado
algo de duda ha dejado
con su décima espinela.
En realidad me desvela
al hacerle ese intercambio
en que evidencia el cambio
cuando el gaucho entró en la escuela.

M: Radica el cambio en el hecho
de que hoy se ha cultivado
y está mejor informado
frente a la ley del derecho.
El de ayer le puso el pecho
corajudo ante la lanza;
el de hoy basó su confianza
de no ser subestimado
y las armas ha cambiado.
La cultura es esperanza.

G: Usté sa va por las ramas.
Hay que defender lo nuestro.
Yo puedo ser su maestro
que usté en su escuela proclama.
Lo que en la historia amalgama
allá en la historia primera
se ha grabado en mi mollera.
Se lo puedo repetir.
Si respetan mi país
bienvenidos los de afuera.

M: Si el mundo es una familia
no esiste el hombre de afuera.
Por culpa de la frontera
hay odio, guerra y vigilia.
No soy un ser que se exilia
en absurdo localismo.
Amemos el humanismo
si usté como yo es humano
porque negar a un hermano
sería negarse a uno mismo.

G: Usté tiene su razón
pero yo tengo la mía.
Valoro la valentía
que tuvo en esta ocasión.
Usté habló de evolución
y yo de tiempo pasado,
pero le dejo aclarado
que estaré firme en mi cancha.
Cuando me dé la revancha
veremos el resultado.

M: Yo no tengo inconveniente.
Si me espera he de esperarlo.
Si me topa he de toparlo
verso a verso, frente a frente.
tan heroico y tan fecundo,
daré segundo a segundo
la sangre de mis arpegios
porque pienso que el colegio
es la salvación del mundo.

(Fuentes: Poetas y Payadores, de Durañona y Partucci, Colección Del Mirador, Cántaro Editores)