domingo, 9 de noviembre de 2014

CONTATE UN CUENTO VII -GANADOR DE CATEGORÍA C “LA MUSA” Por Ana Clara de los Ángeles Romero – alumna de 5º año de la E.S.Nº 1 “Antonio G. Balcarce”

    Hugo había salido temprano en la mañana, estaba lloviendo fortísimo, pero esto no detenía al hombre. Tenía que llegar a la tienda de arte más cercana a su casa. Una vez allí  sacó apresuradamente el dinero de su bolsillo,  compró la pintura que se le había acabado, pero esta vez adquirió más cantidad. 
   Hugo era pintor, siempre hacía obras de arte y los pedidos nunca cesaban en su agenda. Él vivía de su arte, de lo que creaba sobre la tela y expresaba con sus manos, ya estaba acostumbrado a la presión, pero esta vez era diferente, Hugo había recibido un correo de una mujer extraña, esta pedía un total de ocho cuadros, de su propio retrato, cada uno debía ser creado en un periodo no tan corto uno del otro y todos debían ser exactamente iguales. Hugo no había experimentado el arte como en ese tiempo, en que aquella mujer apareció en su casa presentándose como Helena.
  Helena era una mujer que cruzaba los treinta años, morocha,  de ojos extremadamente azules, algo que encantaba al joven pintor. Hugo había recibido muchas mujeres en su casa por su trabajo, pero esta era especial, algo ocultaba que la hacía misteriosamente intrigante y hermosa. Y su duda había crecido más aún, ya que, Hugo siempre necesitaba saber por qué sus clientes querían tal pintura, pero Helena no vaciló en decidir no responder a su pregunta, prefirió callar en todo momento y solo limitarse a posar para él.
   En las pinturas, Helena uso el mismo vestido azul que había comprado exclusivamente para las obras, el cabello atado detrás de su espalda y un pequeño collar invisible a simple vista. Se sentaba en un banco de madera de un marrón claro con la compañía de un florero con rosas. Hugo había preparado detalladamente la escena con especificaciones agregadas de Helena.
  En una semana, Hugo terminó la primera pintura, se la presentó a Helena que solo sonrió y arregló con él inmediatamente la próxima cita para la siguiente obra.
  Las semanas pasaron y Hugo ya había completado las 5 pinturas, le faltaban tan solo 3  para satisfacerla y terminar el trabajo. Pero, a partir de la visita de una colega, el joven pintor cayó en una realidad que él había ignorado durante mucho tiempo. Esta luego de ver las cinco helenas le preguntó ¿Has dejado la pintura y ahora te pones a dibujar? Hugo la miró intrigado, la colega le señaló la cuarta y quinta pintura, escasas de colores, con más trazos de carbonilla y lápiz que óleo. Hugo parecía estar perdido, sin entender cómo había dejado los pinceles tan repentinamente, pero no supo cómo explicarlo.
  Hugo decidió continuar la sexta pintura, trazando y perfeccionando los últimos detalles, pero siempre continuaba el mismo error inexplicable. La pintura faltaba en sus cuadros, no sabía cómo ni porqué. El estrés del error inexplicable hacía que joven artista entrara en una frustración que jamás había sentido. La furia hizo que  tomara una pintura y  hundiera  el pincel en ella listo para marcar con ira sobre el cuadro. El pincel se iba a posar sobre los ojos de Helena para incrustar sin “peros” el rojo sangre, pero algo lo detuvo. Él pintor se inmovilizó al ver la mirada de la mujer, que lo observaba desde su tranquila postura al lado del florero, que también, había dejado de tener flores. La observó durante varios minutos, con el pincel. Sus ojos comenzaron a brillar, una lágrima y luego dos, comenzaron a caer, haciendo que este se retirara de esa habitación hacia su cuarto, dada por terminada la sexta pintura.
  Las dos últimas pinturas ocupaban su agenda, Hugo sentía la necesidad de renunciar, de negarse a retratarla de nuevo, ya que, antes de adorarlo, Helena lo enfermaba, al igual que a su arte. Pero la mujer fue insistente
  Una mañana, el hombre despertó y ya no podía  crear. Sin embargo ahí estaba ella, Helena. Al dejarla entrar, notó algo más peculiar en la joven que de costumbre. Su piel era más pálida, sus ojos no brillaban y su pelo solo crecía a la altura de sus orejas dejando un pequeño hueco desnudo de cráneo en su nuca, Hugo no quiso preguntar, solo quería sacársela de encima. Como era su rutina, Helena se sentó en el mismo banquito, al lado del mismo florero que solo tenía agua de hace varias semanas, lo miró seria todo el tiempo, mientras que la pesadilla de Hugo volvió a aparecer. Esta vez, apenas uso el lápiz, solo hizo un par de rayas que apenas coincidían con el rostro de Helena, sus manos temblaban, quería llorar y gritarle, gritarle a esa mujer que no tenía la menor idea de lo que sucedía. Hugo soltó el lápiz expresando que ya no seguiría el trabajo, y que la séptima pintura iba a finalizar el pedido. Helena, sorpresivamente, no hizo nada, solo asintió, le pagó lo que debía por su trabajo y se marchó cerrando la puerta lentamente dejando a Hugo, herido por su frustración y por sus propios demonios sentado cerca de su caballete.
   A los pocos días, Hugo  decidió ir a la  casa de Helena con sus siete pinturas  para entregárselas como habían acordado, tocó la puerta  hasta ser recibido por un hombre, vestido en un traje formal negro, decaído en su mirada y con actitud de pocos amigos, Hugo fue al grano, le pidió hablar con Helena, pero el hombre lo interrumpió de inmediato, le tocó el hombro con una mano y le dio una sorpresiva noticia: Helena había muerto. Hugo habló una sola vez, para preguntar cómo había sucedido, el hombre secó sus pocas lágrimas y habló tembloroso. Helena había contraído cáncer, un cáncer agobiante que había consumido rápidamente a la mujer. Helena no había revelado nunca su secreto, era una mujer solitaria que no compartía ni sus palabras con su sombra, se había convertido en una mujer muy reservada.

   Hugo sintió un dolor en su pecho y una tristeza profunda por la muerte de la musa de su destrucción. El hombre que se encontraba aun sollozando, por curiosidad, interrumpió a Hugo preguntándole quién era él para Helena, el joven respondió que se trataba de un pintor que había sido contratado por la difunta, para realizar ocho cuadros, de los cuales, siete pudo terminar por obligación. Aquel, interrumpió a Hugo estrechando su mano habiendo entendido que  Helena había hecho un trato con un pintor y que este debía entregar algo especial. Hugo le respondió que Helena le había solicitado sus obras para llevarlas a su casa ese mismo día, el día de su velorio, para sorpresa del pintor. El señor le pidió que pasase con sus pinturas, lo guió por la sala y pidió ayuda de otros que se encontraban allí para colocarlas en toda la habitación. Desde la primera, hasta la séptima, de diferentes matices y colores, hasta lo blanco, negro y gris se encontraba en las paredes, como una secuencia de tiempo cuando la vida viajó hacía la muerte.  Las personas a su alrededor no entendían de qué se trataba esa “sorpresa”, más aún, creían que se trataba de algo morboso y macabro. Hasta que uno de ellos, apareció con un sobre, que decía en frente, “Para Hugo”, se lo entregó al pintor quien lo leyó en voz alta. En aquella carta, Helena agradecía principalmente por haber terminado las pinturas,  por la paciencia con que la había tratado , también por haber soportado aquellos sucesos que trastornaron su mente y lo incapacitaron para continuar. Por haber sentido y descubierto su destino poco a poco. Por haber expresado en su obra cada fase, cada aura y pálpito que su musa transmitía, desde el apagón de sus ojos extremadamente azules, el desgaste de su vestido, como la oscuridad amarga de sus cabellos negros profundos hasta revelar el cáncer que la rodeaba. Hugo había sido engañado, había entendido que Helena sabía toda la situación  por la que él se enfrentaba al obedecer lo que la mujer pedía, había sido usado para transmitir como decaía la vida de Helena, había sido embrujado para fallar, para ser infiel a su arte y obedecer a los sentimientos más extraños y desquiciados de su corazón.

CONTATE UN CUENTO VII "Perfectamente imperfectos" Manuela Germino – alumna de Colegio Santa Rosa de Lima

12-09-2010:
     Es la primera vez que me animo a escribir sobre esto, yo sé que si mi mamá se enterara todo lo que pasó antes estaría en problemas por no haberlo contado, supongo que porque tenía miedo, porque no sabía cómo decirlo. Muchas veces dicen “Si tenés algo que decir, dilo. No te lo guardes, es peor.” pero créanme, esto era un tema complicado, quizás terminaba siendo peor. Mi vida se basa sobre una frase de un libro que leí hace mucho tiempo “Somos lo que nos enseñan y nos ajustamos a las reglas impuestas por los demás.” 
La escuela era mi peor sufrimiento. Odiaba ir a la escuela, no como todos los chicos que la “odian” por tener que estudiar, en realidad, no odian la escuela, no les gusta estudiar. Eso es estúpido, estudiar es necesario para nosotros, a mí me gusta estudiar. No me gusta ir a la escuela. Ni un poco. Lo detesto. Pero como dije, no por el estudio, sino por la gente. Por como soy tratada, porque desde que tengo 6 años soy víctima de bullying constante.
Todo empezó, aunque no me acuerdo exactamente como fue, cuando yo era la nueva en la escuela, pero sólo hay una cosa que recuerdo con claridad, que fui arrastrada de los pelos por sus pasillos y nadie hizo nada. Todos se reían de mí. Eran todos los días lo mismo, algo tenían que hacerme. Era la diversión, como si el día no estuviera terminado. Era algo común para ellos, supongo yo.
Siempre miraba la tele y hablaban del bullying constantemente, a veces pensaba en que tendría que hablar, creo que sé perfectamente de qué se trata, pero tenía miedo, mucho miedo.
“Al momento de imponernos reglas, ideas o acciones, el terror al “que pasará luego” nos impide revelarnos ante la injusticia o al acto impropio que nos adjudican.”
“Si sufrimos es porque en algún momento nos enseñaron a sufrir, pero ¿cómo hemos de defendernos si en ningún momento de nuestras vidas nos han enseñado a hacerlo?.”
Suponía que era yo. Que yo no era capaz de hablar, de expresarme y de pedir un poco de ayuda, pero bah, quién quería ayudarme a mí. Absolutamente nadie. Todos se divertían haciéndome cosas.
“Mi falta de carácter, de voz y de seguridad ha hecho que mi vida se convierta en un tormento.”
“Las malas experiencias de la vida es lo único que me enseñaron a sentir a lo largo de mi crecimiento, cualquier acto de protección ha quedado excluido de mi modo de vida.”
Siempre caminaba por los pasillos, todos me miraban, algunos se reían, otros me miraban fijo, no sé si pensaban qué hacerme o qué, pero cada día era peor. Hasta que un día todo cambió.
Iba pasando por el pasillo hacia mi salón, y todos me miraban como siempre. Sentí que alguien me tomaba del brazo y me empujaba. Pensé que iba a ser otra broma, que iba a tener que aguantar de nuevo otra de esas “palizas” mientras se reían de mí, pero por suerte no fue así.
— ¿No estás un poco harta de todo esto? — me preguntó una voz masculina, grave mientras me miraba serio. No lo conocía. Estaba segura que a él no lo conocía de ningún lado.
— Perdón, pero no sé quién sos.
— Soy nuevo. Estoy acá hace un mes — y diciendo esto se sentó en el piso del pasillo en el que estábamos, que parecía raro que nadie circulara — Me parece que estas sufriendo bastante y lo tendrías que confesar.
— Debes ser el 1% de esta escuela que no me hizo jamás bullying — dije y solté una risita. También  me senté a su lado, aunque no lo conocía y tenía un poco de miedo de que me hiciera alguna broma, sentía  un poco de confianza. Como si esta vez quisiera ayudarme alguien.
— Mira, día a día los secretos, el miedo y el auto-desprecio aumentan, consumiendo cada pequeño pedazo de cordura que aún puedas conservar. Tenés que decir la verdad, defenderte, no podes dejar que hagan lo que quieran contigo.
— No puedo. Tengo miedo. Tengo miedo de decir la verdad. No sé ni qué hago hablando contigo, aunque sienta que podes ayudarme a su vez siento miedo. Si querés que te diga la verdad, te lo digo con una frase de un libro. “Si en este mismo momento no dejo salir todos mis demonios acabaré sumida en una locura donde no veré ni retorno ni rastro de conciencia.”— Cuando terminé de pronunciar la última palabra lo miré a los ojos y los tenía rojos e hinchados.
— Por favor, podes confiar en mí. No te estoy diciendo esto porque no sea la verdad. Vengo de pasar por la misma situación hace un mes atrás, me tuve que mudar, estaba sufriendo y no quiero que nadie más pase por lo mismo. Vivo constantemente en sufrimiento, ni en mi casa puedo estar bien porque mis padres no me entienden. Por favor, vos tenés que salir adelante, no tenés que seguir sufriendo. No es lindo todo esto, sé que la estás pasando mal, confía en mí. — Mientras decía esto se le cayeron dos o tres lágrimas, pero se las secó rápido. Parecía que no le gustaba llorar enfrente de las personas, lo entiendo, a mi menos.
El timbre de entrar a los salones sonó. Me miró y se paró del piso agarrándose con una mano de la pared. Me dedicó una sonrisa.
— Sé que vos podes salir adelante. — Y sacó del bolsillo un chocolate Milka, de los que a mí más me gustaban y se lo agradecí.
  Unos días después volví al colegio  y decidí que tenía que hacer algo por mí misma. Los días anteriores, tuve la suerte de poder volver a hablar con él. Austin Gale. Me aconsejaba bastante, y tenía razón en que tenía que ayudarme.
   Fui demasiado decidida. Sabía que tenía que hacer algo si venían por mí. Ví que se acercaban  cuando estaba en mi casillero. Entonces, como ya los había planeado, solamente visualicé a donde se encontraba la directora del establecimiento y me acerqué a ella, pero sin que los demás se dieran cuenta. Me trabaron el pie y caí en el piso golpeándome muy fuerte la boca. Y por supuesto, la directora me había visto. Creo que era la primera vez que hacía algo bien. Me dolía, sangraba, no iba a decir que no, pero  como pude  levanté la cabeza y vi la cara de Vee Sky pidiéndole perdón a la directora diciendo que no había sido a propósito.
   Yo no sabía qué más había pasado, me tuve que ir a casa, porque sufría mucho de dolor y mi boca sangraba. Me enteré a la semana, cuando al volver hablé con la directora y me dijo que ella no iba más al establecimiento, y que su grupo de amigas tampoco. Que alguien había declarado a mi favor, diciendo que siempre pasaban estas cosas. Y era él, el 1% de la escuela que nunca me había hecho bullying. Esa persona que había dicho que tenía que hacer algo por mí misma y defenderme. Y tenía toda la razón.
   Los días en la escuela habían cambiado completamente, recuerdo que mis compañeros eran distintos conmigo, que me hablaban y me ayudaban en todo y ya no era objeto de burlas. Es más, una tarde llegaron Vee y todas sus amigas a casa pidiéndome perdón por lo ocurrido en todos estos años. Me confesaron que sus padres no habían dicho que fueran a casa, que fue un acto de bien de ellas.
   La directora me dijo que Austin estaba internado, un severo cuadro de ACV, en coma en el hospital, y que llevaba varios días así y no sabían cuándo podría despertar. Recuerdo que se me cayeron unas lágrimas, pero como a él , no me gustaba llorar enfrente de las personas.
   Recuerdo que me fui a casa corriendo, tomé plata y corrí hasta el hospital. Pedí por favor visitarlo, su familia se encontraba afuera de la habitación, y aunque no los conocía le dije la verdad.
— Tuve la oportunidad de hablar pocas veces con su hijo, pero me supo ayudar como nadie pudo. Sólo necesito cinco segundos. — Su mamá entre lágrimas me sonrió y me dejó pasar abriéndome la puerta de la habitación.
Conectado a un respirador artificial se encontraba, dejé un beso en su mejilla y un papel con un Milka arriba de la mesa que estaba justo a su lado.
“Sé que vos podes salir adelante.
Como yo también lo hice. ”


CONTATE UN CUENTO VII - MENCIÓN DE HONOR DE CATEGORIA B “LA ENFERMEDAD QUE CAMBIO A NICOLÁS” Por Macarena Pérez – alumna de E.S.T. Nº 1 de Lobería

    Con la edad de 14 años Nicolás hacia su vida como un mayor, a él no le importaba nada solo las drogas y el alcohol. Su madre  Laura ya no sabía qué hacer para que el niño la respetase como debía respetar un hijo a su madre
   Una noche lluviosa de mucho viento Laura esperó a Nicolás con la comida sobre la mesa, como todos los días, pero pasaban las horas y no aparecía en su casa. Un rato después  se escuchó un ruido. Parecía que pateaban la puerta, Laura ya estaba acostumbrada a ese tipo de cosas y demasiado cansada,  ya no sabía qué hacer para que le hiciera caso. El joven siempre aparecía borracho y muy agresivo. El muchacho entró a la casa con una botella de alcohol en cada mano, empujó a su mamá para que le diera paso y comenzó a romper todo y a querer pegarle a su propia madre. Julia, su hermanita más pequeña estaba muy asustada porque no le gustaba ver a su hermano perdido en el alcohol, la mamá le dijo que no se preocupara que todo se iba a resolver e iba a estar todo bien, la niña se tapaba sus oído para no escuchar como su hermano gritaba y rompía cosas. La mamá no podía parar de llorar porque le hacía muy mal verlo así, no quería llamar a la policía porque sabía que lo iban a meter preso ,ella no quería eso para su hijo…
   Al día siguiente Laura despertó para ir al doctor, tenía que hacerse unos controles. Ese mismo día fue cuando descubrió que tenía leucemia, lo primero que pasó por su mente fueron sus dos hijos, ella quería lo mejor para ellos. Decidió no contarle nada a nadie,  lo ocultó por unos días, pero su hija lo descubrió al ver sus estudios, Laura le habló a ella , le pidió que no se lo dijera a nadie ya que ella quería seguir su vida como lo estaba haciendo.
   Días después volvió a suceder la misma rutina de siempre, el adolescente llegó borracho y drogado. ¡La niña ya no aguantaba más! Le dolía mucho ver a su madre llorando todos los días sabiendo que ella trabajaba para darle todo lo mejor y él no valoraba nada. Julia no se pudo contener y al ver que el muchacho estaba a punto de pegarle a su mamá gritó con el llanto en la garganta ¡“Mamá tiene leucemia”! Nicolás la miró con sus ojos llenos de lágrimas y salió corriendo muy apurado.
   La mamá miró a su pequeña, no podía creer que una jovencita se diera cuenta de las cosas con tan sólo 10 años, la niña la abrazó  y llorando le dijo ¡“SOS UNA PELEADORA Y UNA MADRE EJEMPLAR, DE ESTA ENFERMEDAD SALIMOS JUNTAS”! . “Mi enfermedad se va a curar el día que tu hermano salga de todo el mal” dijo su mamá y lloraron juntas.
    Una semana más tarde Laura llegó de trabajar muy cansada, se recostó un rato, Julia estaba en la cocina haciendo los deberes, cuando escuchó que habían golpeado la puerta, era Nicolás. La niña no lo podía creer que su hermano había regresado y en  buen estado, se abrazaron fortísimo y estuvieron hablando horas hasta que su mamá despertó. Cuando fue a la cocina, se encontró con la sorpresa de que su hijo había regresado. Nicolás le aseguró que solo quería hablar con ella y fue ahí donde el joven le contó que estaba en un grupo de ayuda para poder salir del alcoholismo, se dio cuenta que estaba perdiendo todo su tiempo sin poder llegar de cole y darle un abrazo y también se sintió culpable por  su enfermedad . Laura llorando de la emoción no podía creer lo que estaba sucediendo. Ella lo que más quería era que su hijo volviera a ser como antes. Los abrazó a los dos y les dijo “Es lo mejor que me pasó en la vida”.

   Esa misma tarde Nicolás fue a la vuelta de su casa. Allí  se encontró con un amigo, quien lo saludó y le preguntó por qué no había ido a tomar con los chicos ese día. El joven le contestó “¿sabes por qué? Porque me di cuenta que una madre es mucho más importante que andar bebiendo y drogándose, el amor de ella es único, todos estos meses la estaba perdiendo, la enfermedad que ella tiene ahora es todo por mi culpa y yo mismo la voy ayudar a salir adelante de ahora en más nada malo le va a pasar, por eso “DISFRUTÁ DE TU MADRE ANTES QUE SEA TARDE.”

CONTATE UN CUENTO VII - MENCIÓN DE HONOR DE CATEGORIA B: “DIARIO DE LAS PESADILLAS” Por Santiago Dadin – alumno de 3º año de la E.S.Nº 1 “Antonio G. Balcarce”

13/5: Nunca pensé que algún día estaría haciendo esto, desde niño creí que escribir un diario era una reverenda estupidez, pero me lo recomendaron para descargarme, era esto, escribir en esos blogs de Internet o ir al psicólogo, pero no pienso contarle a nadie mi situación por eso opte por la estupidez del diario; después de todo lo que me pasó no es normal… trabajo en el banco, en la sección de préstamos y veo miles de personas por día que van a pedir grandes sumas de dinero, las peores son las que van una y otra vez. En resumen ayer cuando me senté en mi escritorio encontré una nota que decía: “no te acuerdas de él, sigue en el cajón”. No me asuste ni me llamó la atención ya que todos tenemos un amigo gracioso; eso no fue nada malo, eso no podría cambiar mi vida,  sin embargo lo que encontré en el cajón de mi escritorio sí: dos ojos, una mano, un pie y colchón de pelo. Me desmayé, estuve en el hospital un par de horas hasta que fue la policía a interrogarme para ver si sabía quién podía ser el muerto o el asesino. Luego del cuestionario volví a casa.
18/5: Me pareció interesante analizar las partes del cuerpo que encontré, después de todo ya no podía sacarme la imagen de la cabeza. El pie era izquierdo y la mano era derecha, los ojos deberían ser de la misma persona ya que ambos eran de color marrón y el pelo tenía partes de cuero cabelludo, era color marrón,  estaba corto y no muy cuidado por lo que supongo que pertenecía a un hombre. Las partes estaban grises y no chorreaban sangre por lo que supuse que  la persona había muerto hacia mucho o había recibido algún tratamiento. La policía científica se llevó las partes para analizar, los resultados tardarían un par de meses.
21/8:  Voy a anotar todo, hace  un par de meses atrás  que no puedo acordarme lo que hice en algunas horas de la mañana o de la noche.
27/5: Estos días se postularon para ser los peores de mi vida, ya hace varios días que las malditas partes del cuerpo que aparecieron en el escritorio interrumpen mis sueños; sueñe lo que sueñe, aparecen dentro o debajo de algo, o incluso de repente. Me despierto varias veces en la noche y soy de esas personas que les cuesta dormirse una vez que se despierta. Estoy durmiendo poco.
29/5: Tuve que comprarme pastillas para dormir, pero… por ahora no funcionan.
4/6: A medidas que pasan las pesadillas es menos lo que duermo, lo hago entrecortado y todos los minutos que duermo en una noche no deben superar las cuatro horas. También me he dado cuenta que las partes del cuerpo han empezado a crecer: la mano ya tiene un tercio del antebrazo, el pie prácticamente donde empieza el gemelo, el cabello estaba un poco más largo y a los ojos se le habían alargado las venas e incluso se podía percibir unos pequeños párpados. Espero que todo siga igual, que mis pesadillas no empeoren o que las partes no hagan nada, como hasta ahora, ya que solo aparecen. Me acuerdo muy poco de lo que hice estos días.
10/6: Cada vez duermo menos. Según el noticiero hay un asesino suelto.
15/6: Me dieron licencia por estrés, aunque no sé si esa es la palabra. Está bien, duermo muy pero muy poco, vivo con sueño lo que me lleva a estar de mal humor y no estar concentrado y en mi trabajo esas dos cosas son fundamentales.
19/6: las partes crecieron a paso agigantado, el pie ya tiene rodilla, la mano se transformó en un antebrazo y los ojos junto con el pelo ya forman una cabeza desfigurada.
23/6: ¿Por qué a mí? Hay gente que le gustaría ver espíritus  o se hacen los Sherlock Holmes, sin embargo YO NO.
27/6: Literalmente me estoy cayendo dormido,  esto empezó hace casi una semana. Estoy cambiando los muebles de lugar ya que la primera vez que me paso, me golpee la cabeza con la punta de la mesa y me desmayé. Estuve inconsciente  casi un día.
1/7: Lección del día: el remedio puede ser peor que la enfermedad. Lo aprendí cuando me cansé de las pesadillas y en una de ellas me revelé y decidí atacar a las partes, que para esa altura ya eran un brazo, una pierna y una cara sin rostro; cuando me acerqué se esfumaron, aparecieron a unos metros de mi y… ¡FORMARON UN CUERPO! , no sé de dónde salieron las partes faltantes, pero el cuerpo estaba entero. Su vestimenta era negra y no se veía el rostro.
7/7: Raramente mis sueños de estos días son iguales, antes eran todos distintos, pero actualmente consisten en que aparezco en el centro de la ciudad y aunque hay autos y los negocios están abiertos, no hay gente, como si todas las personas del mundo hubiesen desaparecido, excepto mi “amiguito” el encapuchado que me persigue y yo como cualquier persona corro para escapar.
10/7: Encontré una nota que dejaron en el buzón de mi casa. En ella decía: “soy más de uno y sabes quiénes”, sospecho que tiene que ver con mi “amiguito”. Puedo saber lo que viví gracias al diario, ya que no me acuerdo mucho, es como si no viviera algunas horas, como si las salteara.
15/7: OK, hasta la cabeza me juega en contra, el “amiguito” se me aparece cuando estoy DESPIERTO, no me hace nada pero… demasiado que tengo que lidiar con eso dormido ahora también despierto. ¡YA NO AGUANTO! No hace nada pero el simple hecho de saber que me mira algo que no debería estar ahí y que me estoy volviendo loco y paranoico, ¡ME HACE SENTIR TERRIBLE!
18/7: Traté de parecer normal para hacer la primera salida de mi casa desde que tengo licencia. Fui a la farmacia para comprar maquillaje, para disimular las ojeras, y píldoras para dormir (más fuertes que las anteriores) y para evitar enloquecer.
25/7: Me decidí a atacarlo, otra mala opción, no puedo tocarlo, al parecer es un espíritu. JAJAJA me duele todo el cuerpo.
28/7: Encontré una notita, más larga que las otras; ya no tengo cerebro o es muy difícil de comprender. Decía: “enfréntame en el ring donde los únicos espectadores sean los que antes vieron la luz del sol”.
13/8: Ya lo decidí, ME VOY A SUICIDAR, mamá, papá, perro del vecino, el que me encuentre tiene que saber que mi vida era un infierno, no dio un giro de 180 grados, sino varios de 360, ya hace tres meses que mi vida ya NO ES VIDA.
15/8: No lo puedo creer, la soga con la que me ahorqué se cortó y las pastillas que me tomé no me hicieron efecto, resulta que me desperté hace unos minutos, creo que me desmayé
16/8: Qué raro…no funciona ningún aparato eléctrico y el día está muy nublado.
17/8: ¡DORMÍ BIEN! No tuve pesadillas ¡DORMI 9 HORAS, SEGUIDAS!
18/8: No puede ser, mis vecinos no están, ahora hay gente anciana con ropa costosa pero sucia o rota. Es muy poca la gente joven que vi desde que me desperté después del intento de suicidio. No conozco a nadie. Viejo o joven, la persona que sea cuando le pregunto algo  me mira con cara rara y huyen.
20/8: SI ESTO ES UN SUEÑO, fui al centro y en una plaza encontré cuatro jinetes azotando y maltratando gente, cuando intente escapar “mi amiguito” me empezó a correr, todo normal, yo llegué a mi casa y listo. Lo único… que ahora era más rápido y gritaba, y exactamente… no eran poemas de amor.
21/8: Esto es una locura, si es un sueño estoy tardándome un poco en despertar y si estoy loco, estoy muy loco. Anda gente armada por las calles, hay MUTANTES, mutaciones de humanos horribles que torturan gente. No hay lugar seguro, excepto mi casa.
22/8: Me intente suicidar cortándome las venas del brazo pero no pude, esté en donde esté, el dolor aquí se intensifica, me corté un poco la piel y me dolió como si me hubiesen cortado la mano de un golpe seco. No hay salida.
24/8: ¡AAHHHH! Chiquita sorpresa me llevé cuando en una de mis salidas encontré un ejército de gente con cinco escoltas encapuchados, entre ellos mi “amiguito”, y cuando se sacaron la capucha eran cinco YO, distintos pero yo.
Diario del acusado de múltiples asesinatos que se suicidó el 13/8 por intoxicación y asfixia, según los especialistas sufría un trastorno de identidad disociativo. Guardar en la carpeta 12 de archivos  de la policía local.


CONTATE UN CUENTO VII - MENCION DE HONOR CATEGORÍA B: “Nacimos para morir juntos” Por Guadalupe Felix Marsal – alumna de 3º año de la E.S.T Nº 1 de Lobería

Desde muy pequeño  trabajaba con su padre mientras que también iba al colegio. A los 13 años  recibió  maltrato de un docente y abandonó esa escuela, esto hizo que se sintiera muy triste porque su madre tuvo que cambiarlo de establecimiento y para el niño no fue fácil alejarse de sus compañeros y adaptarse a otro ambiente. Pasaron  dos largos años y volvió al mismo colegio de donde se había ido; sus compañeros estaban muy felices, lo recibieron con los brazos abiertos y le organizaron  una fiesta de bienvenida en la que almorzaron un rico asado y luego fueron a la pileta del pueblo a disfrutar todos juntos.
Fue pasando el tiempo y sintió la necesidad de ganar su propio dinero. Comenzó repartiendo diarios (nunca dejó de lado el trabajo que realizaba con su padre, que trabajaba en el campo) y con su primeros ahorros logró comprarse la Play Station 2, que él tanto deseaba y no quería que sus padres intervinieran en la compra. Siguió ahorrando y se compró un equipo de música. Como le iba mal en el colegio, su madre decidió sacarle la Play Station, eso lo enojó mucho porque no entendía como se la había quitado si la había comprado con su propio dinero. Dora, su madre, le explicó que si no estudiaba, cuando fuera grande  le resultaría más difícil  ganar su dinero y lograr cosas sin depender de nadie.
Y fue entonces que comenzó a poner empeño en el colegio y logró levantar sus notas.
Con el correr del tiempo surgieron otro tipo de intereses como por ejemplo: salir a bailar, ya que todos los chicos de su edad ya lo hacían. Con sus compañeros  conformaron un grupo para organizar  bailes cada quince días. El objetivo era recaudar dinero para realizar el viaje de egresados a Bariloche a fin de año, este dejaría recuerdos imborrables en cada uno de ellos.
En uno de esos bailes que organizaron con mucho entusiasmo y compañerismo con todos sus amigos  miró a una chica de una manera especial, era la primera vez que la veía, aunque más tarde supo que ella logró que pareciera casual un encuentro que no fue tal . Ella era carismática, súper buena, una mina con un corazón gigante que amaba la forma de ser de él; y entonces le contó  todos sus problemas y sufrimientos por los que pasaba desde los 12 años…
A ella le pasaba lo mismo con él, era una persona muy cerrada que trataba de estar siempre sola,  no contaba sus cosas a nadie. Conocerlo  fue increíble y profundo.
Con el paso de los días, el joven se dio cuenta que lo que  creía una amistad era ya amor y  un día le confesó que estaba completamente perdido por ella y que no podía dejar de amarla ni de pensar  en su forma de ser, en su personalidad, en lo que realmente era ella.
En fin, ella le confesó que también lo amaba y se unieron desde ese entonces, fueron novios por cuatro años, luego se casaron y tuvieron los niños que siempre desearon. A los veinticinco años de casados renovaron los votos matrimoniales y otra vez a los cincuenta años de matrimonio.
La vida tiene dos caras y la muerte es la otra, por suerte también los encontró juntos.
El nueve de agosto, los dos salieron por su parte a trabajar cuando la vida decidió por ellos. Mientras el tipeaba en su escritorio informes contables y ella en su tienda acomodaba la vidriera, ambos sintieron un fuerte dolor en su pecho e inevitablemente sus pensamientos se trasladaron en el otro. Los dos vieron pasar sus mejores momentos por su mente y sin saber del otro tocaron con su dedo pulgar el anillo que simbolizaba su unión. Ni los médicos de urgencia, ni toda la tecnología pudieron lograr que uno de ellos viviera; en su corazón ambos habían tomado la decisión de disfrutar juntos de esta vida y despedirse de ella de la misma manera: JUNTOS.        

CONTATE UN CUENTO VII - Ganadora Categoría B “LA MÁQUINA DEL TIEMPO” Por Constanza del Rosario Pérez – alumna de 4 año de la E.S. Nº 3 “Carmelo Sánchez”

Antes de contar mi historia, voy a contar un poco de mí. Me llamo Julián y tengo 14 años. Soy muy aventurero, me gusta el colegio, leer libros, juntarme con mi familia o amigos a charlar. Vivo con mis papás, Elba y Ernesto, mi hermana Sol y mi perro Shaggy. Gracias a mis papás nunca me faltó nada. Bueno, sí, algo me falta pero no por culpa de ellos. Hace tiempo ya que perdí a mi hermano. Él tenía 9 años y yo 11 cuando falleció sin saber por qué. Los médicos todavía no encuentran la causa. Igual eso no es lo que me duele, no es el por qué de su muerte, lo difícil es tener que acostumbrarme a su ausencia. Hace tres años que estoy intentando acostumbrarme a vivir sin él y sinceramente no puedo dejar de imaginarme cómo sería él ahora, su relación conmigo, las cosas que hubiéramos hecho juntos, lo que podríamos hacer ahora y en el futuro. En casa lo extrañamos muchísimo. Hoy en día, trato de hacer lo posible para sonreír, por un lado por mí, para estar un poco mejor, y por otro lado por mi familia. No quiero que me vean mal porque los perjudico a ellos también. Ahora que saben un poco de mí, voy a continuar contando mi historia.
Estábamos en el patio de casa jugando con Mati y Flor, mis mejores amigos. Nos habíamos cansado tanto que decidimos descansar un rato. Mientras tanto, tomábamos una leche con galletitas. Cuando en un momento, sentí un ruido extraño. Miré hacia la derecha y en el parque había algo que nunca había visto en mi vida. Parecía mágico. Una luz muy grande con una pequeña puerta en el medio. Al ver esto, nos quedamos los tres totalmente paralizados.
- Entrá, Mati ¿a ver? —dije, después de un rato.
- ¿Qué? ¡Yo no! —contestó — Entrá vos, Flor.
- Ni loca
- No se peleen. Yo entró.
 Me despedí y ahí comenzó la aventura más importante de toda mi vida.
Cuando abrí la puerta me encandilé. Después, cuando iban bajando las luces me di cuenta de que estaba en algo parecido a un ascensor. Era un espacio muy pequeño donde solo cabía yo ,  lo único que había eran dos letreros que decían “Ahora es posible viajar por el tiempo” y en el otro “Ingresá el año hasta donde quieras viajar” y un tablero con números.
Por un momento me quise ir. Pero después reaccioné y pensé todas las cosas que podría hacer. Tenía la posibilidad de viajar hacia el futuro, para ver qué sería de mi vida, la de mi familia, la de mis amigos. Pero luego me di cuenta de que también podía viajar hacia el pasado. Lo primero que se me ocurrió  fue ver a mi hermano Federico. Y eso hice. Marqué en el tablero el año 2000 y apreté Enter.
La máquina empezó a hacer ruidos raros, se movía, prendía y apagaba luces. Fue tan instantáneo el viaje que no tuve tiempo de reaccionar para darme cuenta que iba a ver a Fede, la persona que extrañaba tanto. Cuando la máquina se tranquilizó, se abrí la puerta y vi que estaba en el mismo lugar que cuando entré a la máquina. Un día hermoso. Mi casa, el parque, las flores de mamá. Al parecer no había nadie. Cuando puse un pie en el lugar, la máquina desapareció. Empecé a mirar hacia todos lados buscando a Fede: izquierda, derecha, adelante, atrás y nada. Entré a casa, pasé por la cocina y encontré a mamá cocinando a full: ensalada rusa de un lado, lechón frío por el otro, torre de panqueques. Era claro: había llegado en Navidad, justo el día en que me había peleado con Fede. ¡Qué pelea tan horrible! Resulta que mientras él estaba en la casa de su amigo, estábamos aburridos con Sol y decidimos ir al cine. Al día siguiente, cuando se enteró, se ofendió demasiado porque pensó que era una salida de hermanos, tan planeada por nosotros. ¡Por una tontería!
Le pedimos disculpas mil veces y al fin aceptó por cansancio, pero noté que continuaba un poco ofendido. Desde ese día lo noté un poco cambiado, pero no le di importancia ya que sabía que tenía tiempo de sobra para volver a ser como era antes. Lamentablemente, meses después, ya saben lo que pasó.
Volviendo a mi historia, ahora que estaba con él podía hacer lo que quisiera. Así que empecé a hacer con él todo lo posible: jugar a la mancha, a la hamaca, a las escondidas, juegos de mesa o hablar de nosotros. Lo quería disfrutar al máximo. Llegó la noche y pasamos una Navidad maravillosa. No podía estar más contento. Brindamos, recibimos regalos de Papá Noel, miramos los fuegos artificiales. En ese momento me emocioné mucho y abracé a Fede de una manera que nunca lo había hecho. Lloramos los dos. No sé por qué motivo lo habrá hecho él, pero yo sentía que ése iba a ser el último abrazo que le iba a dar, el que tanto esperé y que pensaba que iba a ser imposible. Minutos después apareció la misma luz que había aparecido esa tarde. Ya me tenía que ir. Sin dar explicaciones, antes de poner un pie en la máquina, me di vuelta, saludé con la mano y le grité a mi familia “¡Los amo!”. Subí y volví a esa tarde con Mati y Flor.
- ¿De dónde venís? — me preguntaron.
- De la experiencia más hermosa de mi vida — contesté.

El objetivo principal de contarles esta historia es, básicamente, para que aquellos que tengan hermanos (si no es así, a sus primos o seres queridos) los traten como si fuera el último día que lo vean. Abrácenlos, bésenlos, trátenlos bien. Y sobre todo, ámenlos. Sé por experiencia que no es fácil, a veces, tener una buena relación con ellos debido a diferentes razones. Pero si cada día ponemos nuestro “granito de arena”, quizá podamos tener una mejor relación y no nos arrepentiremos de nada. Recuerden: disfrútenlos ¡Porque nunca saben hasta cuándo los van a tener!

CONTATE UN CUENTO VII MENCIÓN DE HONOR CATEGORÍA A – “El PROCESO” Por Juliana Patuto – alumna de 1º año de E.S.Nº 3 “Carmelo Sánchez”

             14:22, hora del encuentro, estoy nerviosa, se supone que alguien como yo no debe sentir nada, que en mí, los sentimientos no deben existir, que debo vivir la vida con lo que me venga y ser natural, pero es imposible luchar con lo que siento, ya que soy muy frágil. No puedo hacer más que pensar y dejarme llevar por las personas que pueden y deben controlarme, se supone que esto hará un bien a la comunidad aunque en realidad no sé nada, no tengo cómo saber, solo sé lo que averigüé gracias a él, pero él ya no está.
   Una brisa comienza a recorrer  mi cuerpo y provoca que me balancee solo un poco hacia la izquierda, los pájaros negros están pasando por el cielo que esta sobre mí, les tengo terror, me da miedo que un día decidan bajar del cielo para acercarse a mí y herirme.

            Oh no, comenzó a llover, todo mi arduo trabajo en mí se desplomará con esta lluvia, tal vez el nuevo no venga por el diluvio, recuerdo a mi ex agente, él era corpulento, enorme y venía todo vestido de negro, un día vino volando, aunque no sé por qué ya que su casa no queda tan lejos de aquí, tal vez no quería estropear su perfecta e intimidante imagen. El caso es que vino e hizo su trabajo sin decirme una palabra, al principio me preocupé y traté de decirle algo, no era cuidadoso, pero entonces recordé que se me tenía prohibido hablar, no podía hablar, nunca pude… mi trabajo es ser hermosa y quedarme quieta como una estatua, la diferencia entre una estatua y yo, es que yo vivo, y aunque se me prohíba tengo sentimientos.

14:30 ¿Por qué no llega? Estuve meses para tener una figura decente para él y otros tantos meses para tener este delicado y suave vestido blanco que me cubre y me hace ver bella y diferente a las otras que son como yo. Se supone que es un bien lo que él hace, si es un bien, ¿Por qué no llega? Tengo miedo, y… ¿si ya no sirvo? ¿Si solo deben quitarme y verme morir, marchitarme de a poco, perder mi belleza?

Él me dijo que vendría alguien nuevo a hacer el trabajo. Tal vez venga a quitarme del paso y dejar que otras hermosas, nuevas y jóvenes ocupen mi lugar…

Hay más viento pero es suave ¿Será un pajarito?... No, es el nuevo.

            Es impresionante, tiene algo detrás de él muy filoso, tal vez quiera dañarme con aquello, no es tan grande como el que usualmente venia pero tampoco es pequeño, está vestido de negro también con ¿marrón? ¿Amarillo? Es extraño su vestuario, pero es delicado, casi perfecto. Es mi primera vez con alguien como él, me da miedo, quiero irme. Lucho con fuerza, sacudo mi vestido y mi estilizado cuerpo, trato pero es imposible salir,  estoy fija, atada, incrustada, vulnerable, indefensa, mi única opción es confiar en él y que él haga lo que debe hacer, será rápido, y cuando él obtiene lo que “el planeta necesita” se ira y me dejará sola, devuelta sola en la pradera como siempre, lo peor es cuando la primavera comienza, hay más como ellos, más en busca de lo que tengo, hasta que muera, me quedare quieta dejando que hagan lo que quieran conmigo, tal vez me encierren en una casa para que me miren y digan qué bonita y luego se vallan, no importa que pase en mi futuro todo terminara igual.
  
            Él aterriza suavemente eliminando los pensamientos, y se posa sobre mí y comienza el proceso de la polinización.