- En la gruta bosteza la montaña.
- El beso es un paréntesis sin nada adentro.
- El viento se rasca la espalda en las esquinas.
- El libro es un pájaro con más de cien alas para volar
- Nadie ha dicho que las cosas viven: las cosas sueñan
- Lo peor de la ambición es que no sabe bien lo que quiere
- No hay nada más conmovedor que la risa de una mujer bella que ha llorado mucho
¡Bienvenidos! Este blog de literatura está abierto a todo tipo de lectores. Quienes lo hacemos no tenemos otra motivación que el de compartir la lectura de las obras de escritores de todos los tiempos, así como también las de aquellos que se inician y también merecen difusión.
sábado, 31 de octubre de 2015
CONCURSO “UN REGALO TEATRAL” de la E.P. N°2 Mención especial (guión): “Recordando al abuelo” de la E:P: N° 12
Nómina de personajes
Matías: Agustín Gáspari - Esperanza: Denisse Llamas - Paz: Virginia Ortigoza - Abuelo: Andrés Sosa - Samuel: Ulises Hoyos.
Nómina de integrantes que escribieron la obra
Gáspari Agustín - Hoyos Ulises - Molina Michael - Rivero Leonardo - Sosa Andrés - Chirizola Valentín - Esquivel Vanina - Llamas Dense - Ortigoza Virginia.
Primer acto
Esperanza está reunida en su habitación con Matías y Paz intentando pensar dónde podría estar su amigo Samuel que se fue de su casa al enterarse de la pérdida de su abuelo.
Esperanza:- Lo vamos a encontrar.
Paz:- ¿Dónde lo podríamos encontrar?
Matías:- ¿No habrá ido a la plaza?
Esperanza:- No, ya lo buscaron ahí.
Matías:- ¿Y en la casa del abuelo?
Paz:- No Mati, ya fue su mamá.
Esperanza:- Che ¿lo llamaron?
Paz:- Sí, ya lo llamamos pero no contestó.
Esperanza:- ¿Le mandaron whatsapp?
Matías:- Sí, pero le clavó el visto.
Esperanza:- Ya se, vamos a fijarnos si tiró algún estado en twiter.
Matías:- Esperen que lo abro.
Esperanza:- Espero que haya tirado un estado.
Matías:- Sí, puso: Acá, extrañando a mi abuelo.
Esperanza:- Ahora hay que buscar pistas.
Matías:- Hay un twiter. “Estoy cerca del lugar donde me llevaba mi abuelo”.
Paz:- ¿Y si le preguntamos a su mamá?
Esperanza:- Yo la llamo (Esperanza marca y atiende el contestador) Me salta el
contestador.
Paz:- Dejale un mensaje de voz.
Esperanza:- ¿Qué mensaje dejo?
Matías:- Decile a Manuela que nos llame.
Esperanza:- Hola Manuela, soy Esperanza. Estoy acá en casa con Mati y Paz.
Queríamos preguntarte dónde iba Samuel con tu papá, por algo que
leímos. Llamamos cuando escuches el mensaje por favor.
Segundo acto
Cancha de fútbol donde Samuel solía ir con su abuelo Juan los días domingos.
Esperanza:- ¡Yo sabía que te íbamos a encontrar!
Samuel:- ¿Cómo hicieron para saber dónde estaba?
Paz:- ¡Estábamos todos muy preocupados y te buscamos por todos lados!
Samuel:- Pero no me pasó nada. Yo estaba en un lugar seguro.
Matías, Paz y Esperanza: (a coro, enojados) - ¡Hubieras avisado!
Samuel:- Pero yo necesitaba estar solo. (agacha la cabeza)
Esperanza:- Está bien, pero te podríamos haber ayudado (abraza a Samuel)
Paz: - Tenemos que aprender que cuando perdemos a un ser querido hay que seguir
adelante.
Esperanza: - El siempre va a vivir en tu corazón.
Matías:- Yo te voy a acompañar a la cancha los días que venías con tu abuelo Juan
para recordar juntos los lindos momentos que vivieron juntos.
Samuel:- A esto no lo voy a poder superar. ¡Mi abuelo mi crió chicos! (hace gesto de
negación con la cabeza)
Esperanza: - Todo lo que tu abuelo te enseñó y el amor que te dio va a estar
siempre en tu corazón.
Matías:- A donde vos vayas él siempre va a estar con vos (le da una palmada en la
espalda)
Samuel:- ¿Me pueden dar un abrazo?
(Se abrazan los cuatro amigos y entra en la escena, con una pelota en la mano, el abuelo Juan. Lo saluda con la mano desde lejos.
Samuel le hace una sonrisa).
Matías:- ¿A quién saludás?
Samuel:- A nadie. Ustedes vayan que ahora los alcanzo.
Matías:- No te cuelgues.
Samuel:- Nooo. Ya voy.
Paz:- Bueno, bueno.
(Salen los tres amigos de escena. Samuel abraza a su abuelo. Se separan y se miran)
Abuelo:- Yo voy a estar siempre con vos.
(El abuelo le da una palmada y se va de escena. Samuel sonríe y sale en busca de sus amigos)
Telón
sábado, 24 de octubre de 2015
Poema Por FEDERICO PELTZER
Algunas veces
una mujer y un hombre
sus cuerpos que son ellos
tienen la desnudez del viento sobre el agua,
simplicidad de siembras,
complejidad de árboles y nubes.
Se enlazan, se entrelazan
como ramas ardidas en la sombra,
se siembran como granos elegidos.
se matan come ríos en el mar.
Entonces
todo parece fácil,
hasta bueno
y. van diciendo quienes tanto miran:
"El mundo es el espejo
de la mano de Dios".
Alguna vez nosotros
así damos las gracias y un espejo
guarda quizás .esa sombra, esa evidencia
irrepetible,
luz de luz que no vuelve
ni pasa,
el hoy de la verdad.
una mujer y un hombre
sus cuerpos que son ellos
tienen la desnudez del viento sobre el agua,
simplicidad de siembras,
complejidad de árboles y nubes.
Se enlazan, se entrelazan
como ramas ardidas en la sombra,
se siembran como granos elegidos.
se matan come ríos en el mar.
Entonces
todo parece fácil,
hasta bueno
y. van diciendo quienes tanto miran:
"El mundo es el espejo
de la mano de Dios".
Alguna vez nosotros
así damos las gracias y un espejo
guarda quizás .esa sombra, esa evidencia
irrepetible,
luz de luz que no vuelve
ni pasa,
el hoy de la verdad.
De "La Prensa" Buenos Aires, 1977.
Ladrones sutiles Por CARLOS C. SANGUINETTI
Desde los soleados años juveniles
hasta los crepúsculos de mi atardecer,
nada venturoso pude retener:
todo me robaron ladrones sutiles.
Ladrones sin nombre, sin forma, invisibles,
que al pronto irrumpieron y al punto escaparon,
dejando en mi vida penas que me ahogaron,
dolor y tristeza por siempre sensibles.
Uno me sustrajo la fe en la ilusión;
otro la esperanza, puntal de los sueños;
otros los anhelos grandes y pequeños
y un ladrón ilustre me hurtó el corazón.
De todo lo ido nada volverá.
Estoy en un mundo lleno de penumbra,
los seres y cosas no son sino espuma.
Y en tanto sin ruido la vida se va...
hasta los crepúsculos de mi atardecer,
nada venturoso pude retener:
todo me robaron ladrones sutiles.
Ladrones sin nombre, sin forma, invisibles,
que al pronto irrumpieron y al punto escaparon,
dejando en mi vida penas que me ahogaron,
dolor y tristeza por siempre sensibles.
Uno me sustrajo la fe en la ilusión;
otro la esperanza, puntal de los sueños;
otros los anhelos grandes y pequeños
y un ladrón ilustre me hurtó el corazón.
De todo lo ido nada volverá.
Estoy en un mundo lleno de penumbra,
los seres y cosas no son sino espuma.
Y en tanto sin ruido la vida se va...
Extraído de "La Prensa",Buenos Aires, 1968.
SONETO Por Ángela Blanco Amores
Has de quedarme por lo fugitivo
como un jirón de luz entre las manos;
más imposible cuanto más cercano,
y menos mío, cuanto más cautivo.
Serás lo inalcanzable. El pensativo
momento en que mi vida quiso, en vano,
fundirse en tu fantástico y lejano
mundo de ideas y de sueños vivos.
Sensación de infinito me dejaste
en el beso sin tiempo que me diste
y en la inquietud sin par con que me amaste.
Te doy las gracias por el noble empeño
que en evitar el gran dolor pusiste
de ver tornado en realidad el sueño.
como un jirón de luz entre las manos;
más imposible cuanto más cercano,
y menos mío, cuanto más cautivo.
Serás lo inalcanzable. El pensativo
momento en que mi vida quiso, en vano,
fundirse en tu fantástico y lejano
mundo de ideas y de sueños vivos.
Sensación de infinito me dejaste
en el beso sin tiempo que me diste
y en la inquietud sin par con que me amaste.
Te doy las gracias por el noble empeño
que en evitar el gran dolor pusiste
de ver tornado en realidad el sueño.
LA PROMESA Por Juana de Ibarbourou
Todo el oro del mundo parecía
diluido en la tarde luminosa.
Apenas un crepúsculo de rosa
la copa de los árboles teñía.
Un imprevisto amor, mi mano unía
a tu mano morena y temblorosa.
¡Eramos Booz y Ruth ante la hermosa
era que circundaba la alquería!
-¿Me amarás? - murmuraste. Lenta y grave
vibró en mis labios la promesa suave,
de la dulce, la amante moabita.
Y fue como un ¡amén! en ese instante,
el toque de oración, que alzó vibrante
la rítmica campana de la ermita.
diluido en la tarde luminosa.
Apenas un crepúsculo de rosa
la copa de los árboles teñía.
Un imprevisto amor, mi mano unía
a tu mano morena y temblorosa.
¡Eramos Booz y Ruth ante la hermosa
era que circundaba la alquería!
-¿Me amarás? - murmuraste. Lenta y grave
vibró en mis labios la promesa suave,
de la dulce, la amante moabita.
Y fue como un ¡amén! en ese instante,
el toque de oración, que alzó vibrante
la rítmica campana de la ermita.
Mujer junto al mar Por Ezequiel Feito
¡Espérame allá! Yo iré a encontrarte
En el profundo valle...
(Henry King, obispo de Chichester,
Funerales en la muerte de su esposa.)
Había una mujer junto al mar.
- ¡Pero yo no la veía! -
Sentada en la roca blanca
hilaba el viento en la orilla.
Había una mujer junto al mar.
- ¿Cómo yo no la veía?-
Tenía el sol del ocaso
escondido en sus mejillas.
La mujer sólo era una
estatua de azufre dormida
El mar, sereno, la llama
con su voz casi infinita.
...
Junto al mar hay sólo arena
tan fina como ceniza.
- Mis ojos, que aún siguen ciegos,
creen verla todavía -
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