Se ha hecho ya una suficiente exposición de las características del pensamiento chino como para permitirnos apreciar las causas de esta incapacidad de desarrollar la ciencia natural. Los griegos fijaron las bases de la ciencia natural porque la mente griega era esencialmente analítica, hecho que queda demostrado por el sorprendente modernismo de Aristóteles. Los egipcios desarrollaron la geometría y la astronomía, ciencias que requerían una mente analítica; y los hindúes desarrollaron una gramática propia. Los chinos, pese a toda su inteligencia natural, jamás desarrollaron una ciencia de la gramática, y sus conocimientos de las matemáticas y la astronomía han sido casi enteramente importados. Porque la mente china sólo se deleita con los lugares comunes morales, y sus términos abstractos, como "benevolencia", "bondad", "propiedad", y "lealtad", son tan generales que al discutirlos se pierden naturalmente en vagas generalidades.
De todos los antiguos filósofos de la Dinastía Chou, sólo Motsé y Hanfeitsé desarrollaron un estilo parecido al razonamiento fluido. Mencio, que era indudablemente un gran sofista, sólo se interesaba por palabras grandes, como "utilidad" y "rectitud". Todos los demás, como Chuangtsé, Liehtsé y Huainantsé, se complacían en hacer graciosas metáforas.
Los discípulos de Motsé, Huei Shih y Kungsun Lung, que eran grandes sofistas, se interesaban en desenredar líos escolásticos, y en tratar de demostrar proposiciones como las siguientes: "los huevos tienen pelos", "los caballos ponen huevos", "un perro puede ser un cordero", "un pollo tiene tres piernas", "el fuego no es caliente", "la rueda jamás toca el suelo", "una tortuga es más larga que una serpiente", etc. Los sabios de la Dinastía Han, que siguieron de cerca a aquéllos, sólo se interesaban en hacer comentarios alejandrinos sobre los clásicos del período precedente. Los sabios Chin, después de ellos, restauraron el taoísmo y dependieron de su "intuición" para resolver los misterios de sus cuerpos y del universo. Jamás se pensó en la experimentación, y no se desarrolló método científico alguno. Los filósofos Sung volvieron a interpretar a Confucio a la luz del budismo, y transformaron su teoría en un sistema de disciplina mental e higiene moral. Lograron una reputación por su destreza para captar el contenido moral de un libro "sin necesidad de conocerlo del todo". Los sabios Sung tenían, pues, la filología menos científica, o acaso no tenían filología alguna. Solamente en la Dinastía Ch'ing (Mancha) se desarrolló un método comparativo, que llevó en seguida a la filología Ch'ing a una altura jamás lograda. La filología Ch'ing fue lo que más cerca estuvo de un método científico en China.
Es fácil ver por qué la mente china no puede desarrollar un método científico; porque el método científico, fuera de ser analítico, siempre significa cierta suma de estupidez, en tanto que los chinos creen en los chispazos de sentido común y de visión. Y el razonamiento inductivo, llevado a las relaciones humanas (en las cuales finca el interés primario de los chinos) resulta a menudo en una forma de estupidez que no es del todo rara en las universidades norteamericanas.
Hay en nuestros días doctas disertaciones dentro del. método inductivo que harían saltar a Bacon en su tumba. Ningún chino podría ser tan estúpido como para escribir una disertación sobre los helados y, después de una serie de cuidadosas observaciones, anunciar la asombrosa conclusión de que "la función primaria del azúcar (en la fabricación de helados) es endulzarlos"; o, después de un metódico estudio sobre "Comparación en tiempo y movimiento de cuatro métodos de lavado de la ropa", percibir con felicidad que "el movimiento de encorvarse e incorporarse es fatigoso"; o, en "Un estudio del contenido bacterial de la ropa interior de algodón", decir que "el número de bacterias tiende a aumentar con el tiempo que se usan las prendas". Una noticia periodística, hace varios años, informaba que un estudiante de la Universidad de Chicago, después de hacer un "estudio comparativo", del poder impresional de varios tipos de letras, descubrió que cuanto más negros son los tipos tanto más atraen la mirada.
Creo que podría llegarse a esta especie de estupidez, aunque sea útil para la publicidad comercial, con igual exactitud mediante un solo momento de sentido común e "intuición" de los chinos. El mejor dibujo humorístico que he visto en Punch es el que pinta a un congreso de "conductismo", cuyos miembros, después de hacer pasar una cantidad de cerdos por una prueba, con un termómetro en el hocico y un collar de perlas por delante, resuelven unánimemente que los cerdos no reaccionan a la vista de las joyas. Estas cosas no pueden ser meramente una prostitución del método científico, porque vemos que el profesor Cason, de la Universidad de Rochester, leyó en la Novena Conferencia Internacional de Psicólogos un trabajo sobre "Origen y Naturaleza de las Molestias Comunes", en que había anotado 21.000 clases de molestias las cuales después de deducir las duplicaciones y las "molestias espúreas", quedaron reducidas a poco, y en que consiguió graduar estas molestias de manera que tenía 26 puntos "los pelos en la sopa", 2 puntos "una calvicie en el teatro" y 24 puntos "las cucarachas".
Es claro que cierta cantidad de estupidez y tontería es parte integrante de la verdadera labor científica. Solamente la verdadera disciplina científica puede permitir a un hombre de ciencia deleitarse en el descubrimiento de que una lombriz de tierra tiene cierta capa protectora, porque a la acumulación de tales hechos detenidamente observados se debe que la ciencia haya crecido de generación en generación hasta su magnífica estatura actual. Sin esa perspectiva científica, y con una gran proporción de humor y sentido común, los chinos deben considerar necesariamente que el estudio y observación de la vida de una lombriz de tierra o de un pececillo de colores están por debajo de la dignidad de un sabio.
¡Bienvenidos! Este blog de literatura está abierto a todo tipo de lectores. Quienes lo hacemos no tenemos otra motivación que el de compartir la lectura de las obras de escritores de todos los tiempos, así como también las de aquellos que se inician y también merecen difusión.
sábado, 9 de junio de 2018
AGRICULTOR - Por Juan Carlos Pirali
El sudor de su frente regó el suelo
en apuesta de suerte “cerealera”.
A su impulso la tierra se hizo fértil
en fructíferos logros de cosechas.
Sobre agreste aridez y en el barbecho,
puso brío y denuedo en cada melga.
Apiló en su labor albas y ocasos
con empuje y valor en cada siembra.
En el “Grito de Alcorta” alzó su brazo
con el puño cerrado de protesta,
y avivó las conciencias productoras
en el canto viril de la epopeya.
En memorias de tiempos de labranzas
los recuerdos le traen glorias y penas.
Esperanzas y sueños malogrados
y un reclamo sin eco, sin respuesta.
Rememora su mente lo vivido
el acero bruñido de la reja.
El continuo aletear de las gaviotas
y el desflore de vírgenes praderas.
Inclemencias del tiempo. Sol y frío
no pudieron doblar su fortaleza.
Vencedor en la siembra y en la trilla.
Conjunción de labriego y de mancera.
en apuesta de suerte “cerealera”.
A su impulso la tierra se hizo fértil
en fructíferos logros de cosechas.
Sobre agreste aridez y en el barbecho,
puso brío y denuedo en cada melga.
Apiló en su labor albas y ocasos
con empuje y valor en cada siembra.
En el “Grito de Alcorta” alzó su brazo
con el puño cerrado de protesta,
y avivó las conciencias productoras
en el canto viril de la epopeya.
En memorias de tiempos de labranzas
los recuerdos le traen glorias y penas.
Esperanzas y sueños malogrados
y un reclamo sin eco, sin respuesta.
Rememora su mente lo vivido
el acero bruñido de la reja.
El continuo aletear de las gaviotas
y el desflore de vírgenes praderas.
Inclemencias del tiempo. Sol y frío
no pudieron doblar su fortaleza.
Vencedor en la siembra y en la trilla.
Conjunción de labriego y de mancera.
Para ti, amor mío - por Jacques Prévert
Fui al mercado de pájaros
y compré pájaros
Para ti
amor mío
Fui al mercado de flores
y compré flores
Para ti
amor mío
Fui al mercado de chatarra
y compré cadenas
Pesadas cadenas
Para ti
amor mío
Después fui al mercado de esclavos
Y te busqué
Pero no te encontré
amor mío.
y compré pájaros
Para ti
amor mío
Fui al mercado de flores
y compré flores
Para ti
amor mío
Fui al mercado de chatarra
y compré cadenas
Pesadas cadenas
Para ti
amor mío
Después fui al mercado de esclavos
Y te busqué
Pero no te encontré
amor mío.
"Soneto por la paz, en rebelión" Por Fernando Adrián Zapata
Dos guerras imperiales en un mundo,
en un planeta pleno de esperanzas;
matanzas e intereses nauseabundos
quemaron sueños de la raza humana.
Masacre y contaminación plagaron
al hábitat y al alma de las gentes.
El odio y la violencia aun no cesaron;
nos queda, por la paz, ser insurgentes.
Nos queda combatir a la injusticia;
pujar contra miserias opresivas
que imponen hambre, muerte y destrucción.
Nos queda combatir a la codicia,
tumbar a dominantes egoístas;
nos queda, por la paz, alzar amor.
en un planeta pleno de esperanzas;
matanzas e intereses nauseabundos
quemaron sueños de la raza humana.
Masacre y contaminación plagaron
al hábitat y al alma de las gentes.
El odio y la violencia aun no cesaron;
nos queda, por la paz, ser insurgentes.
Nos queda combatir a la injusticia;
pujar contra miserias opresivas
que imponen hambre, muerte y destrucción.
Nos queda combatir a la codicia,
tumbar a dominantes egoístas;
nos queda, por la paz, alzar amor.
sábado, 2 de junio de 2018
Proverbios y cantares de Antonio Machado no incluidos en Poesías completas Emilio J. García Wiedemann, Universidad de Granada (Selección)
“Todo poeta - dice Juan de Mairena -supone una metafísica; acaso cada poema debiera tener la suya - implícita, claro está, nunca explícita - y el poeta tiene el deber de exponerla por separado, en conceptos claros. La posibilidad de hacerlo distingue al verdadero poeta del mero señorito que compone versos”
Los temas de los proverbios no incluidos como tales no disuenan en absoluto de los contenidos en las correspondientes secciones de Campos de Casulla y de Nuevas canciones: la crítica social; el recuerdo; el paso del tiempo; la esperanza; la adivinanza como forma pedagógica, contra la petulancia y la 'nueva poesía'; el quehacer literario; el humorismo; lo auténtico frente a lo sucedáneo; vivir / soñar.
¿Cuál sería entonces la razón última que llevó a Machado a no incluirlos? Podemos observar a este respecto que once de los poemas pasan a Poesías completas como composiciones autónomas o incluso formando parte de otros poemas. Quizá sea una pirueta burlona más de Machado, una más, en este caso hacia la crítica; si así fuera qué grande sería el sonrojo de aquellos que vilipendian esta parte de la obra de Machado al encontrarla diseminada en poemas que tienen como magistrales.
En total, fueron cuarenta y dos composiciones que no incluyó Machado en Poesías completas.
I
En esta España de los pantalones lleva
la voz el macho; ¿
mas si un negocio importa
lo resuelven las faldas a escobazos.
II
Cuando recordar no pueda,
dónde mi recuerdo irá?
Una cosa es el recuerdo
y otra cosa recordar.
III
Cuando la tierra se trague
lo que se traga la tierra,
habrá mi recuerdo alzado
el ancla de la ribera.
IV
Recuerdos de mis amores,
quizá no debéis temblar:
cuando la tierra me trague,
la tierra os libertará
V
De la ciudad moruna
tras las murallas viejas,
yo contemplo la tarde silenciosa,
a solas con mi sombra y con mi pena.
El río va corriendo
entre sombrías huertas
y grises olivares
por los alegres campos de Baeza.
La luna está subiendo,
arrebolada, jadeante y llena.
Los caminos blancos
se cruzan y se alejan
buscando los dispersos caseríos
del valle y de la sierra.
Caminos de los campos...
¡Ay, ya no puedo caminar con ella!
VI
La vega está bordada de olivares
y surcada de pardas sementeras.
Tienen las vides pámpanos dorados
sobre las rojas cepas.
Guadalquivir como un alfanje roto
y disperso, reluce y espejea.
Lejos los montes duermen
envueltos entre la niebla,
niebla de otoño maternal. Descansan
las rudas moles de su ser de piedra
en esta tibia tarde de Noviembre,
tarde piadosa, cárdena y violeta.
El viento ha sacudido
los mustios olmos de la carretera,
levantando en rosados torbellinos
el polvo de la tierra.
Aguardaré la hora
en que la noche cierra
para volver por el camino blanco
llorando a la ciudad sin que me vean.
VII
Allá en tierras altas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando en sueños.
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco. Dame
tu mano y caminemos.
Por estos campos de la tierra mía
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo
triste, cansado, pensativo y viejo.
VIII
Soñé que tú me llevabas,
por una blanca vereda,
en medio del campo verde
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
Eran tu voz y tu mano
en sueños tan verdaderas!
Vive esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
IX
La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
de espíritu burlón y de alma quieta,
devota de Frascuelo y de María,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! Pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero;
a la moda de Francia royalista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío, y ¡por ventura! Pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de torero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito.
Hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
la España de la rabia y de la idea."
X
Adivina lo que quiero
decir con lo que te digo.
Te doy la madeja,
saca tú el ovillo.
XI
A esos hombres tan finos,
tan discretos
me los figuro a solas
coloraditos cual amapolas
¿O tendrán el tupé de sus secretos?
XII
¡Oh el mal ladrón, que las frutas
dejó que en mi huerto había
y se llevó las virutas
de mi carpintería!"
XIII
Tal dijo un hombre de bien,
que, al ver al ladrón robado,
sintióse ladrón también.
XIV
Para la buena ventura
del hijo que te dio el cielo,
debes ponerle Canuto,
por ser el nombre tan hueco.
XV
¡Qué difícil es
cuando todo baja
no bajar también.
Los temas de los proverbios no incluidos como tales no disuenan en absoluto de los contenidos en las correspondientes secciones de Campos de Casulla y de Nuevas canciones: la crítica social; el recuerdo; el paso del tiempo; la esperanza; la adivinanza como forma pedagógica, contra la petulancia y la 'nueva poesía'; el quehacer literario; el humorismo; lo auténtico frente a lo sucedáneo; vivir / soñar.
¿Cuál sería entonces la razón última que llevó a Machado a no incluirlos? Podemos observar a este respecto que once de los poemas pasan a Poesías completas como composiciones autónomas o incluso formando parte de otros poemas. Quizá sea una pirueta burlona más de Machado, una más, en este caso hacia la crítica; si así fuera qué grande sería el sonrojo de aquellos que vilipendian esta parte de la obra de Machado al encontrarla diseminada en poemas que tienen como magistrales.
En total, fueron cuarenta y dos composiciones que no incluyó Machado en Poesías completas.
I
En esta España de los pantalones lleva
la voz el macho; ¿
mas si un negocio importa
lo resuelven las faldas a escobazos.
II
Cuando recordar no pueda,
dónde mi recuerdo irá?
Una cosa es el recuerdo
y otra cosa recordar.
III
Cuando la tierra se trague
lo que se traga la tierra,
habrá mi recuerdo alzado
el ancla de la ribera.
IV
Recuerdos de mis amores,
quizá no debéis temblar:
cuando la tierra me trague,
la tierra os libertará
V
De la ciudad moruna
tras las murallas viejas,
yo contemplo la tarde silenciosa,
a solas con mi sombra y con mi pena.
El río va corriendo
entre sombrías huertas
y grises olivares
por los alegres campos de Baeza.
La luna está subiendo,
arrebolada, jadeante y llena.
Los caminos blancos
se cruzan y se alejan
buscando los dispersos caseríos
del valle y de la sierra.
Caminos de los campos...
¡Ay, ya no puedo caminar con ella!
VI
La vega está bordada de olivares
y surcada de pardas sementeras.
Tienen las vides pámpanos dorados
sobre las rojas cepas.
Guadalquivir como un alfanje roto
y disperso, reluce y espejea.
Lejos los montes duermen
envueltos entre la niebla,
niebla de otoño maternal. Descansan
las rudas moles de su ser de piedra
en esta tibia tarde de Noviembre,
tarde piadosa, cárdena y violeta.
El viento ha sacudido
los mustios olmos de la carretera,
levantando en rosados torbellinos
el polvo de la tierra.
Aguardaré la hora
en que la noche cierra
para volver por el camino blanco
llorando a la ciudad sin que me vean.
VII
Allá en tierras altas
por donde traza el Duero
su curva de ballesta
en torno a Soria, entre plomizos cerros
y manchas de raídos encinares,
mi corazón está vagando en sueños.
¿No ves, Leonor, los álamos del río
con sus ramajes yertos?
Mira el Moncayo azul y blanco. Dame
tu mano y caminemos.
Por estos campos de la tierra mía
bordados de olivares polvorientos,
voy caminando solo
triste, cansado, pensativo y viejo.
VIII
Soñé que tú me llevabas,
por una blanca vereda,
en medio del campo verde
hacia el azul de las sierras,
hacia los montes azules
una mañana serena.
Sentí tu mano en la mía,
tu mano de compañera,
tu voz de niña en mi oído
como una campana nueva,
como una campana virgen
de un alba de primavera.
Eran tu voz y tu mano
en sueños tan verdaderas!
Vive esperanza, ¡quién sabe
lo que se traga la tierra!
IX
La España de charanga y pandereta,
cerrado y sacristía,
de espíritu burlón y de alma quieta,
devota de Frascuelo y de María,
ha de tener su mármol y su día,
su infalible mañana y su poeta.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío y ¡por ventura! Pasajero.
Será un joven lechuzo y tarambana,
un sayón con hechuras de bolero;
a la moda de Francia royalista,
un poco al uso de París pagano,
y al estilo de España especialista
en el vicio al alcance de la mano.
Esa España inferior que ora y bosteza,
vieja y tahúr, zaragatera y triste;
esa España inferior que ora y embiste
cuando se digna usar de la cabeza,
aún tendrá luengo parto de varones
amantes de sagradas tradiciones
y de sagradas formas y maneras;
florecerán las barbas apostólicas
y otras calvas en otras calaveras
brillarán, venerables y católicas.
El vano ayer engendrará un mañana
vacío, y ¡por ventura! Pasajero,
la sombra de un lechuzo tarambana,
de un sayón con hechuras de torero.
Como la náusea de un borracho ahíto
de vino malo un rojo sol corona
de heces turbias las cumbres de granito.
Hay un mañana estomagante escrito
en la tarde pragmática y dulzona.
Mas otra España nace,
España del cincel y de la maza,
con esa eterna juventud que se hace
del pasado macizo de la raza.
Una España implacable y redentora,
España que alborea
con un hacha en la mano vengadora,
la España de la rabia y de la idea."
X
Adivina lo que quiero
decir con lo que te digo.
Te doy la madeja,
saca tú el ovillo.
XI
A esos hombres tan finos,
tan discretos
me los figuro a solas
coloraditos cual amapolas
¿O tendrán el tupé de sus secretos?
XII
¡Oh el mal ladrón, que las frutas
dejó que en mi huerto había
y se llevó las virutas
de mi carpintería!"
XIII
Tal dijo un hombre de bien,
que, al ver al ladrón robado,
sintióse ladrón también.
XIV
Para la buena ventura
del hijo que te dio el cielo,
debes ponerle Canuto,
por ser el nombre tan hueco.
XV
¡Qué difícil es
cuando todo baja
no bajar también.
sábado, 26 de mayo de 2018
Dejaré un poema sobre tu cintura Por Manuel Díaz García
Dejaré un poema sobre tu cintura
que te hable y te cuente lo que siento,
que te duerma y acaricie, te dé aliento,
y sea un fiel aliado de tu alma pura.
Dejaré en tu boca un verso, criatura,
que te enseñe el amor y el sentimiento
de un corazón, honesto como el viento,
que no se debilita y sin fisuras.
Posaré a tus pies toda mi poesía
dejando mi pecho al descubierto,
te entregaré mi alma, vida mía.
Que el poeta sin musa nada es, cierto,
lo que soy te debo, mi sol, mi alegría
pues llegaste a mí cuando estaba muerto.
que te hable y te cuente lo que siento,
que te duerma y acaricie, te dé aliento,
y sea un fiel aliado de tu alma pura.
Dejaré en tu boca un verso, criatura,
que te enseñe el amor y el sentimiento
de un corazón, honesto como el viento,
que no se debilita y sin fisuras.
Posaré a tus pies toda mi poesía
dejando mi pecho al descubierto,
te entregaré mi alma, vida mía.
Que el poeta sin musa nada es, cierto,
lo que soy te debo, mi sol, mi alegría
pues llegaste a mí cuando estaba muerto.
POEMA DE LA BATALLA(fragmento de un poema de Ch’u Yuan 332-295 a.C.)
Empuñamos nuestros venablos de batalla; vestimos nuestros escudos de cuero,
Los ejes de nuestros carros se tocan:
Nuestras cortas espadas se encuentran.
Los estandartes oscurecen el sol. Los enemigos se amontonan como nubes.
Las flechas caen sin cesar; los guerreros arremeten.
Amenazan nuestra formación; quiebran nuestra línea.
El caballo izquierdo del carro ha muerto; el de la derecha está herido.
Los caballos caídos bloquean nuestras ruedas; ¡estorban a los caballos del yugo!
Toman sus palillos de jade; golpean los sonoros tambores.
El cielo decreta su caída; los temibles Poderes están coléricos.
Todos los guerreros están muertos; yacen en el campo de brezos
Salieron pero no entrarán; se fueron pero no regresarán.
Las llanuras son planas y espinosas:, el camino al hogar es largo.
Las espadas yacen a los costados; los arcos negros, en las manos.
Aunque sus miembros fueron destrozados, sus corazones no pudieron ser contenidos.
Eran más que valientes; estaban inspirados por el espíritu de "WU"
Firmes hasta el final, no pudieron ser intimidados.
Sus cuerpos fueron desfigurados, pero sus almas conquistaron la Inmortalidad.
Capitanes entre las huestes, héroes entre los muertos.
Los ejes de nuestros carros se tocan:
Nuestras cortas espadas se encuentran.
Los estandartes oscurecen el sol. Los enemigos se amontonan como nubes.
Las flechas caen sin cesar; los guerreros arremeten.
Amenazan nuestra formación; quiebran nuestra línea.
El caballo izquierdo del carro ha muerto; el de la derecha está herido.
Los caballos caídos bloquean nuestras ruedas; ¡estorban a los caballos del yugo!
Toman sus palillos de jade; golpean los sonoros tambores.
El cielo decreta su caída; los temibles Poderes están coléricos.
Todos los guerreros están muertos; yacen en el campo de brezos
Salieron pero no entrarán; se fueron pero no regresarán.
Las llanuras son planas y espinosas:, el camino al hogar es largo.
Las espadas yacen a los costados; los arcos negros, en las manos.
Aunque sus miembros fueron destrozados, sus corazones no pudieron ser contenidos.
Eran más que valientes; estaban inspirados por el espíritu de "WU"
Firmes hasta el final, no pudieron ser intimidados.
Sus cuerpos fueron desfigurados, pero sus almas conquistaron la Inmortalidad.
Capitanes entre las huestes, héroes entre los muertos.
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