La realidad es una noticia impresa a todo color en la primera plana de los diarios. Los titulares de los noticieros despachan en casa las desgracias del mundo. La radio dispara flashes informativos. Un amigo nos confiesa que la calle está dura. La danza que baila la fortuna se nos escapa entre los dedos. Buscamos la salida y nos chocamos contra una pared. Cuando finalmente cerramos los ojos para refugiarnos en la oscuridad, aparecen los sueños.
Cerrar para abrir. Hay un circuito que recomienza dentro nuestro. Un capullo que se teje desde la profundidad del alma. Un susurro descuidado que muta y se transforma en canción.
La correntada arrasa lo que encuentra a su paso. Es un segundo perfecto en donde el cielo y el mar se confunden. El cielo nos ayuda a mirar con claridad. El mar nos permite viajar a través del tiempo.
Las velas hinchan su barriga de viento. Los fieles maderos besan el agua. Estamos en viaje. Y el viaje despabila los sueños.
En ese devenir incierto nos acercamos hacia lo imposible.
Desembarcamos sobre las costas de una tierra recién nacida. Corremos hacia el horizonte para besarle los cabellos al crepúsculo. Tironeamos el vestido de la noche, desgarrando la claridad de la mañana. Hacemos nacer una boca enamorada de libertad. Sus palabras hablan de belleza, porque lo bello nace de la libertad.
El viejo muro ennegrecido queda oculto tras la enredadera. Más tarde le nacen flores. Y son cientos los pájaros que picotean sobre el sinfín de los colores.
En el aire hemos abierto un surco. En la tierra hemos sembrado una palabra. Los días y las noches se encadenan en un collar de piedras preciosas.
Sigilosamente hemos remontado una utopía. Para no dejarla caer tiramos del piolín como si fuera un barrilete. Allá arriba la esperan los relámpagos. Los furiosos ataques de un tornado, las estocadas traicioneras de la lluvia. Desde abajo tironeamos. Creemos. Nos entusiasmamos. Cada centímetro que le ganamos al aire es un triunfo. No es para menos. Hemos ascendido tanto que el barrilete es un punto diminuto en el poniente. Sobre su piel se fundieron nuestras risas, y con eso alcanza para conquistar el cielo.
¡Bienvenidos! Este blog de literatura está abierto a todo tipo de lectores. Quienes lo hacemos no tenemos otra motivación que el de compartir la lectura de las obras de escritores de todos los tiempos, así como también las de aquellos que se inician y también merecen difusión.
sábado, 17 de noviembre de 2018
El ave de los dioses - Por Boris
Había una vez una ciudad. Ni muy grande ni muy chica, ni muy linda ni muy fea, ni muy rica ni muy pobre, que adoraba varios dioses, tan simples y poderosos como ellos. Esa ciudad tenía de todo lo que pudiese agradar a sus habitantes de tal modo que, con el pasar del tiempo, los hombres comenzaron a volverse fríos e indiferentes unos con otros. Ya casi nadie se saludaba, los niños jugaban solos y aislados de los demás, los jóvenes se detenían a soñar sus propios sueños, los adultos iban y venían abstraídos en sus propios problemas y los viejos yacían en confortables y cómodas celdas individuales.
Semejante situación llevó a que pronto, casi imperceptiblemente, también fueran olvidándose de su nacionalidad, de su lengua, de sus costumbres y finalmente, de sus dioses.
Fue allí cuando éstos, reunidos en consejo, determinaron destruir a tamaños impíos. La discusión fue acalorada y finalmente se acordó destruirles por agua, de tal modo que pereciesen ahogados todos los habitantes de aquella ciudad. Todos estuvieron de acuerdo, excepto quien con buenas razones (que no son muy diferentes que las que usan las buenas personas) logró que se les diese otra oportunidad. Pidió crear un pájaro para que cuando los demás dioses determinaran destruir la ciudad, su canto les recordase que la lluvia no debía prevalecer.
Así lo acordaron y cuando los demás dioses desataban la tempestad, el ave graznaba y ellos se acordaban de no destruir la ciudad.
Así fue durante años hasta que un día, los habitantes pasaron de la indiferencia al mas profundo de los egoísmos. Pronto se volvieron perversos, violentos y codiciosos, y su tierra estaba llena de maldad e injusticia, entonces alguien que ocasionalmente pasaba bajo la lluvia divisó al cantor divino y, determinado a hacer lo que le venía en gana, le arrojó una piedra de tal modo que le dio de lleno.
El ave cayó fuertemente al suelo y a partir de ese momento las aguas no cesaron de fluir hasta que toda la gente pereció ahogada.
Semejante situación llevó a que pronto, casi imperceptiblemente, también fueran olvidándose de su nacionalidad, de su lengua, de sus costumbres y finalmente, de sus dioses.
Fue allí cuando éstos, reunidos en consejo, determinaron destruir a tamaños impíos. La discusión fue acalorada y finalmente se acordó destruirles por agua, de tal modo que pereciesen ahogados todos los habitantes de aquella ciudad. Todos estuvieron de acuerdo, excepto quien con buenas razones (que no son muy diferentes que las que usan las buenas personas) logró que se les diese otra oportunidad. Pidió crear un pájaro para que cuando los demás dioses determinaran destruir la ciudad, su canto les recordase que la lluvia no debía prevalecer.
Así lo acordaron y cuando los demás dioses desataban la tempestad, el ave graznaba y ellos se acordaban de no destruir la ciudad.
Así fue durante años hasta que un día, los habitantes pasaron de la indiferencia al mas profundo de los egoísmos. Pronto se volvieron perversos, violentos y codiciosos, y su tierra estaba llena de maldad e injusticia, entonces alguien que ocasionalmente pasaba bajo la lluvia divisó al cantor divino y, determinado a hacer lo que le venía en gana, le arrojó una piedra de tal modo que le dio de lleno.
El ave cayó fuertemente al suelo y a partir de ese momento las aguas no cesaron de fluir hasta que toda la gente pereció ahogada.
“Contate un Cuento XI” - Ganadora de la Categoría A (jóvenes de 12 y 13 años): #081293 por Aixa Vilicich, alumna de 2 año del Colegio Santa Rosa de Lima
La lluvia seguía cayendo sin parar, formando charcos en la calle y en las veredas, empañando ventanas y mojando las hojas de las copas de viejos árboles. Los truenos tocaban una fuerte orquesta para el cielo y los rayos decoraban las oscuras nubes. Luego de varias horas de tormenta, la electricidad se había cortado en la gran casa que permanecía silenciosa y casi vacía ya que estaban Dana y Greta
La joven Dana había quedado dependiendo de la débil luz de las velas que iluminaban únicamente la sala con un aire frío. Cubierta por mantas y libros, decidió que no había suficiente luz para seguir con su lectura. Tomó una vela y se dirigió hacia la cocina. Greta, la vieja ovejera alemán, ni se molestó en despertar. La jovencita volvió a la sala con dos velas más en su mano, las colocó sobre la mesa con cuidado y las prendió con el encendedor. Ahora, con más luz, siguió leyendo el viejo libro.
Luego de unas horas que parecieron minutos para ella, Greta pidió comer sutilmente. Mientras se alimentaba la joven paseaba por la gran casa, descalza con la compañía de la tenue luz de una vela que iluminaba el camino. Cuando pasó por la puerta de madera de la entrada suspiró pesadamente.
Sus padres le habían prohibido abrir el paquete que iba a recibir a medianoche. Ellos se habían ido a una conferencia de doctores afuera de la ciudad durante el fin de semana y aunque les costó demasiado, se habían marchado el día anterior .Les había prometido mil y una vez que sus manos no iban a abrir el paquete bajo ninguna circunstancia. Con eso dicho, la dejaron con Greta y varios números de emergencias por si pasaba algo. Según ellos, el paquete tenía mucho dinero como parte del pago de un experimento. Dana dudó un poco sobre la honestidad de sus padres pero lo dejó pasar, después de todo, eran sus padres y nunca le podrían mentir ¿o sí?
Volvió a la fría sala, donde estaba Greta relamiéndose. Dejó la vela en la mesa, derritiéndose. Dana se sentó en el piso junto a Greta, la cual aceptó sus mimos con placer. La ovejera se durmió a los pocos minutos de las caricias mientras que la joven luchaba consigo misma para mantener sus ojos verdes abiertos. Ahora los minutos parecían horas. Quería recibir el paquete para poder dormir tranquila.. Decidió intentar entretenerse con otro libro de la pila que se encontraba a su lado. Luego de leer dos capítulos, se rindió y sus ojos cedieron al cansancio. Se despertó alarmada luego de escuchar el ruido molesto del timbre retumbando en las paredes. Greta se despertó casi de inmediato y corrió hacia la puerta, ladrando, Dana se estiró y bostezó antes de atender la puerta. Caminó a oscuras con sus pies tocando el frío mármol hasta la puerta de entrada. Los ladridos de Greta resonaban en toda la casa, opacando la tormenta. Observó por la ventana junto a la puerta y solo notó entre la espesa lluvia una camioneta negra dejando su casa a toda velocidad. Miró el reloj de su teléfono y se dio cuenta que eran exactamente las doce de la noche. Abrió la puerta con Greta detrás suyo y solo vio un pequeño paquete apoyado en la alfombrita de la puerta. Lo tomó y lo llevó a la mesa de la sala. El paquete estaba un tanto mojado pero no demasiado, había unas cuantas gotas sobre el papel marrón que lo envolvía, Se recostó en el sillón, se cubrió con unas mantas y cerró sus ojos. No quería pensar en el paquete demasiado porque sabía que la curiosidad la mataría y terminaría abriéndolo. Luego de excusas infinitas en su cabeza, se levantó decidida y rompió rápidamente el papel que lo cubría. Inmediatamente notó un sello raro en la parte superior de la caja descubierta, lo leyó con cuidado.
“Gobierno interno de la P.T.E.D”
Dudó en si de verdad debería seguir abriéndolo pero ya estaba abierto. De todos modos le podría decir a sus padres que había sido Greta, no le harían nada a la perra .Abrió la caja y pudo ver un frasco de medicamento. Estaba lleno de etiquetas que ni ella entendía. Las tomó y le sorprendió su semejanza con las vitaminas que tomaba desde que tenía memoria. Un escalofrió recorrió su cuerpo. Las dejó a un lado, verlas la estremecía completamente. Encontró un sobre pesado. Lo abrió y observó mucho dinero. Eran billetes de cien dólares pero había varios fajos de este, Dana le calculó unos veinte mil dólares. Dio vuelta el plástico que protegía el dinero y leyó el mensaje que decía detrás.
“Dinero para mantenimiento y gastos personales del experimento #081293, sus padres adoptivos, el Dr. y Dra. Vilanovik deben presentarse en sesenta días para el exterminio y autopsia del experimento. El dinero acordado seguirá siendo entregado en tiempo y forma mientras que el experimento no sea divulgado”
La joven Dana había quedado dependiendo de la débil luz de las velas que iluminaban únicamente la sala con un aire frío. Cubierta por mantas y libros, decidió que no había suficiente luz para seguir con su lectura. Tomó una vela y se dirigió hacia la cocina. Greta, la vieja ovejera alemán, ni se molestó en despertar. La jovencita volvió a la sala con dos velas más en su mano, las colocó sobre la mesa con cuidado y las prendió con el encendedor. Ahora, con más luz, siguió leyendo el viejo libro.
Luego de unas horas que parecieron minutos para ella, Greta pidió comer sutilmente. Mientras se alimentaba la joven paseaba por la gran casa, descalza con la compañía de la tenue luz de una vela que iluminaba el camino. Cuando pasó por la puerta de madera de la entrada suspiró pesadamente.
Sus padres le habían prohibido abrir el paquete que iba a recibir a medianoche. Ellos se habían ido a una conferencia de doctores afuera de la ciudad durante el fin de semana y aunque les costó demasiado, se habían marchado el día anterior .Les había prometido mil y una vez que sus manos no iban a abrir el paquete bajo ninguna circunstancia. Con eso dicho, la dejaron con Greta y varios números de emergencias por si pasaba algo. Según ellos, el paquete tenía mucho dinero como parte del pago de un experimento. Dana dudó un poco sobre la honestidad de sus padres pero lo dejó pasar, después de todo, eran sus padres y nunca le podrían mentir ¿o sí?
Volvió a la fría sala, donde estaba Greta relamiéndose. Dejó la vela en la mesa, derritiéndose. Dana se sentó en el piso junto a Greta, la cual aceptó sus mimos con placer. La ovejera se durmió a los pocos minutos de las caricias mientras que la joven luchaba consigo misma para mantener sus ojos verdes abiertos. Ahora los minutos parecían horas. Quería recibir el paquete para poder dormir tranquila.. Decidió intentar entretenerse con otro libro de la pila que se encontraba a su lado. Luego de leer dos capítulos, se rindió y sus ojos cedieron al cansancio. Se despertó alarmada luego de escuchar el ruido molesto del timbre retumbando en las paredes. Greta se despertó casi de inmediato y corrió hacia la puerta, ladrando, Dana se estiró y bostezó antes de atender la puerta. Caminó a oscuras con sus pies tocando el frío mármol hasta la puerta de entrada. Los ladridos de Greta resonaban en toda la casa, opacando la tormenta. Observó por la ventana junto a la puerta y solo notó entre la espesa lluvia una camioneta negra dejando su casa a toda velocidad. Miró el reloj de su teléfono y se dio cuenta que eran exactamente las doce de la noche. Abrió la puerta con Greta detrás suyo y solo vio un pequeño paquete apoyado en la alfombrita de la puerta. Lo tomó y lo llevó a la mesa de la sala. El paquete estaba un tanto mojado pero no demasiado, había unas cuantas gotas sobre el papel marrón que lo envolvía, Se recostó en el sillón, se cubrió con unas mantas y cerró sus ojos. No quería pensar en el paquete demasiado porque sabía que la curiosidad la mataría y terminaría abriéndolo. Luego de excusas infinitas en su cabeza, se levantó decidida y rompió rápidamente el papel que lo cubría. Inmediatamente notó un sello raro en la parte superior de la caja descubierta, lo leyó con cuidado.
“Gobierno interno de la P.T.E.D”
Dudó en si de verdad debería seguir abriéndolo pero ya estaba abierto. De todos modos le podría decir a sus padres que había sido Greta, no le harían nada a la perra .Abrió la caja y pudo ver un frasco de medicamento. Estaba lleno de etiquetas que ni ella entendía. Las tomó y le sorprendió su semejanza con las vitaminas que tomaba desde que tenía memoria. Un escalofrió recorrió su cuerpo. Las dejó a un lado, verlas la estremecía completamente. Encontró un sobre pesado. Lo abrió y observó mucho dinero. Eran billetes de cien dólares pero había varios fajos de este, Dana le calculó unos veinte mil dólares. Dio vuelta el plástico que protegía el dinero y leyó el mensaje que decía detrás.
“Dinero para mantenimiento y gastos personales del experimento #081293, sus padres adoptivos, el Dr. y Dra. Vilanovik deben presentarse en sesenta días para el exterminio y autopsia del experimento. El dinero acordado seguirá siendo entregado en tiempo y forma mientras que el experimento no sea divulgado”
sábado, 10 de noviembre de 2018
EL NGÜRÜ Y EL CHOIQUE (Del libro “Cuentan los Mapuches” Ed. EDICOL - Recopilado por César Fernández, 1989 Narrado por Virginia Victoria Tropán, Aucapán, 1984.
Una vez se encontraron el ngürü con el choique. Estaban en una aguada. Entonces dice el zorro:
-Muchas veces lo he campaneado, pero nunca lo pude encontrar cerquita y solo.
Se le fue acercando y le buscó conversación. Le dijo:
-¡Che, compadre! ¡Qué feas que tenes las patas!
Así le dijo, porque el choique tenía las patitas todas partidas por la tierra del camino.
-Y bueno, si no tengo el calzadito como tenes vos, que andas con botitas.
El zorro entonces dice:
-Pero, ¿por qué no te haces un zapatito, compadre?
-Yo no sé hacer eso -dijo entonces el choique.
-Pero no te hagas problema, compadre, búscate un animal muerto, una vaca y sácale un pedazo de cuero. Entonces yo te hago el zapatito.
El avestruz, creído que le iba a hacer el calzado, encontró una vaca muerta, le sacó el cuero y se lo llevó al zorro, que estaba esperando en la aguada.
-Aquí le traigo el cuero -le dijo.
El cuero estaba bien fresco y lo apretó con todo. A medida que el avestruz iba caminando se le iba secando y resecando el cuerpo y le apretaba las patitas. Se le apretó tanto que no pudo caminar más. Arrastrándose iba.
El zorro lo iba siguiendo, y cuando ya vio que no podía correr se le acercó y se lo comió.
-Muchas veces lo he campaneado, pero nunca lo pude encontrar cerquita y solo.
Se le fue acercando y le buscó conversación. Le dijo:
-¡Che, compadre! ¡Qué feas que tenes las patas!
Así le dijo, porque el choique tenía las patitas todas partidas por la tierra del camino.
-Y bueno, si no tengo el calzadito como tenes vos, que andas con botitas.
El zorro entonces dice:
-Pero, ¿por qué no te haces un zapatito, compadre?
-Yo no sé hacer eso -dijo entonces el choique.
-Pero no te hagas problema, compadre, búscate un animal muerto, una vaca y sácale un pedazo de cuero. Entonces yo te hago el zapatito.
El avestruz, creído que le iba a hacer el calzado, encontró una vaca muerta, le sacó el cuero y se lo llevó al zorro, que estaba esperando en la aguada.
-Aquí le traigo el cuero -le dijo.
El cuero estaba bien fresco y lo apretó con todo. A medida que el avestruz iba caminando se le iba secando y resecando el cuerpo y le apretaba las patitas. Se le apretó tanto que no pudo caminar más. Arrastrándose iba.
El zorro lo iba siguiendo, y cuando ya vio que no podía correr se le acercó y se lo comió.
YENE Y EL ZORRO (Del libro “Cuentan los Mapuches” Ed. EDICOL Recopilado por César Fernández, 1989 Narrado por Pedro Curruhuinca, Quila Quina, 1968.
El zorro había ido al futalafquén y como vio una pampita se adentró. ¡No va y se queda dormido en una piedra! ¡Qué susto cuando despertó! Todo era agua. En eso vio a la yene y entonces le dice:
-Quiero irme, yene. Ayúdame que estoy solo y me voy a morir. Sácame de acá que está lejos la costa y no voy a aguantar nadando.
-Yo te llevo si querés -le dice la yene, que es un animal muy grande.
-Subí arriba que yo te voy a llevar, pero no te puedo dejar en lo seco porque de ahí no salgo. Me quedo varado.
Entonces le contesta el zorro:
-Yo tengo muchos amigos y te vamos a ayudar
-Bueno, te llevo no más.
Subió el zorro y lo llevó. Una punta de amigos los estaban esperando en la orilla. El zorro, como zorro no más, no cumplió la palabra. La yene lo arrimó para que no se ahogara y ahí se la comieron.
-Otra vez no me van a engañar. Eso es lo que siento, la mentira -decía la yene, mientras los zorros se la comían.
Y ahí se terminó.
(El personaje de la ballena (yene) es de muy escasa aparición en los cuentos del zorro. Sin embargo, no lo es el motivo del animal grande y tonto burlado con astucia.)
-Quiero irme, yene. Ayúdame que estoy solo y me voy a morir. Sácame de acá que está lejos la costa y no voy a aguantar nadando.
-Yo te llevo si querés -le dice la yene, que es un animal muy grande.
-Subí arriba que yo te voy a llevar, pero no te puedo dejar en lo seco porque de ahí no salgo. Me quedo varado.
Entonces le contesta el zorro:
-Yo tengo muchos amigos y te vamos a ayudar
-Bueno, te llevo no más.
Subió el zorro y lo llevó. Una punta de amigos los estaban esperando en la orilla. El zorro, como zorro no más, no cumplió la palabra. La yene lo arrimó para que no se ahogara y ahí se la comieron.
-Otra vez no me van a engañar. Eso es lo que siento, la mentira -decía la yene, mientras los zorros se la comían.
Y ahí se terminó.
(El personaje de la ballena (yene) es de muy escasa aparición en los cuentos del zorro. Sin embargo, no lo es el motivo del animal grande y tonto burlado con astucia.)
ACCIDENTE DE FANGIO Y VILLORESI Por Juan Carlos Pirali Del libro “Causas judiciales- Historias de casos tratados en el departamento judicial de Dolores”
El 15 de enero de 1950 se disputó en Mar del Plata el Gran Premio internacional de automovilismo, en el circuito denominado "Playa Grande", en el que se produjo un accidente que involucró al argentino Juan Manuel Fangio y al italiano Luiggi Villoresi, que corrían con coches de IM marca Ferrari. Ambos salieron ilesos, pero no así algunos espectadora que debieron ser hospitalizados con diversas heridas.
Intervino el Juez de Feria de Dolores Dr. Juan Carlos López Aranguren y el sumario estuvo a cargo del comisario de Mar del Plata D. Alberto Matías. Por otra parte, los informes médicos estuvieron a cargo del Dr. Carlos Peñóñori. En dicha instrucción, compareció el 16 de enero del citado año, Juan Manuel Fangio, quien manifestó ser argentino de 38 años de edad, domiciliado en la calle 13 N° 321 de la ciudad de Balcarce. Declaró que el día anterior en la carrera automovilística corrida en el circuito de "Playa Grande", él conducía su Ferrari N° 16 y que en la vuelta 14 iba en la delantera cuando en la curva para tomar la Av. Peralta Ramos, el coche N° 44 de Villoresi se adelantó al suyo por la izquierda y dicho vehículo patinó en el pavimento por el aceite que habían derramado los coches. Por tal razón, la Ferrari de Villoresi subió a la vereda donde había público.
Como consecuencia del accidente resultaron heridas varias personas que presenciaban la carrera, a las que se les tomó declaración en el Hospital de Mar del Plata. El primero en hacerlo fue el espectador Roberto Murías, quien expresó que vio el coche de Villoresi subir a la vereda donde se encontraba él con otras personas, de cuyo resultado sufrió fractura del pie derecho y otra lesión en la pierna.
Otro de los lesionados fue Vicente Di Salvo, quien dijo no recordar como había sido el accidente, porque recobró el conocimiento en el hospital, donde lo enteraron que había sido embestido por el coche de Villoresi. Por otra parte, Abel Rodríguez declaró que vio pasar a los coches 16 y 44, pero no recordaba más detalles pues se encontró de repente en el nosocomio, enterándose allí que lo había atropellado el coche del italiano. El espectador Pedro Malmoria dijo que el coche N° 44 embistió al público donde se encontraba él y que quedó apretado por una de las ruedas del vehículo. Otro declarante fue Justo Fernández, quien expresó que se enteró en el hospital que había sido embestido por el auto de Villoresi.
Fue requerido el servicio del perito Justo Pena, quien dijo que las máquinas que intervinieron en la colisión era marca Ferrari de 2.000 ce, y que ambas habían sufrido rotura de la dirección y atribuyó el choque al patinaje del coche de Villoresi.
El comisario encargado del sumario D. Alberto Matías elevó lo actuado al juez de Dolores Dr. López Aranguren, con la aclaración que no fue posible tomar declaración al corredor italiano, en razón de haberse ausentado inmediatamente de Mar del Plata y del país.
El 9 de febrero de 1950, el juez López Aranguren expresó que no constituyendo delito el hecho que dio origen al citado sumario, "de conformidad con el artículo 378 inc. 2° del Código procesal Penal, sobreséase definitivamente la presente causa y previa vista del Agente Fiscal archívese".
Intervino el Juez de Feria de Dolores Dr. Juan Carlos López Aranguren y el sumario estuvo a cargo del comisario de Mar del Plata D. Alberto Matías. Por otra parte, los informes médicos estuvieron a cargo del Dr. Carlos Peñóñori. En dicha instrucción, compareció el 16 de enero del citado año, Juan Manuel Fangio, quien manifestó ser argentino de 38 años de edad, domiciliado en la calle 13 N° 321 de la ciudad de Balcarce. Declaró que el día anterior en la carrera automovilística corrida en el circuito de "Playa Grande", él conducía su Ferrari N° 16 y que en la vuelta 14 iba en la delantera cuando en la curva para tomar la Av. Peralta Ramos, el coche N° 44 de Villoresi se adelantó al suyo por la izquierda y dicho vehículo patinó en el pavimento por el aceite que habían derramado los coches. Por tal razón, la Ferrari de Villoresi subió a la vereda donde había público.
Como consecuencia del accidente resultaron heridas varias personas que presenciaban la carrera, a las que se les tomó declaración en el Hospital de Mar del Plata. El primero en hacerlo fue el espectador Roberto Murías, quien expresó que vio el coche de Villoresi subir a la vereda donde se encontraba él con otras personas, de cuyo resultado sufrió fractura del pie derecho y otra lesión en la pierna.
Otro de los lesionados fue Vicente Di Salvo, quien dijo no recordar como había sido el accidente, porque recobró el conocimiento en el hospital, donde lo enteraron que había sido embestido por el coche de Villoresi. Por otra parte, Abel Rodríguez declaró que vio pasar a los coches 16 y 44, pero no recordaba más detalles pues se encontró de repente en el nosocomio, enterándose allí que lo había atropellado el coche del italiano. El espectador Pedro Malmoria dijo que el coche N° 44 embistió al público donde se encontraba él y que quedó apretado por una de las ruedas del vehículo. Otro declarante fue Justo Fernández, quien expresó que se enteró en el hospital que había sido embestido por el auto de Villoresi.
Fue requerido el servicio del perito Justo Pena, quien dijo que las máquinas que intervinieron en la colisión era marca Ferrari de 2.000 ce, y que ambas habían sufrido rotura de la dirección y atribuyó el choque al patinaje del coche de Villoresi.
El comisario encargado del sumario D. Alberto Matías elevó lo actuado al juez de Dolores Dr. López Aranguren, con la aclaración que no fue posible tomar declaración al corredor italiano, en razón de haberse ausentado inmediatamente de Mar del Plata y del país.
El 9 de febrero de 1950, el juez López Aranguren expresó que no constituyendo delito el hecho que dio origen al citado sumario, "de conformidad con el artículo 378 inc. 2° del Código procesal Penal, sobreséase definitivamente la presente causa y previa vista del Agente Fiscal archívese".
miércoles, 31 de octubre de 2018
CONTATE UN CUENTO XI - 2018
La Escuela de Educación
Secundaria Nº 3 “Carmelo Sánchez” de la ciudad de Balcarce lleva adelante el
proyecto Cultural “Contate un Cuento “. Se trata de un concurso literario
narrativo que invita a los jóvenes y
adultos de nuestra ciudad, de toda la Argentina y de otros país a imaginar una
historia porque lo necesario para la
educación , como dice Delia Lerner (2001) ”es hacer de la escuela el ámbito
donde lectura y escritura sean prácticas vivas y vitales, donde leer y escribir
sean instrumentos poderosos que permitan repensar el mundo y reorganizar el
propio pensamiento, donde interpretar y producir textos sean derechos que es
legítimo ejercer y responsabilidades que es necesario asumir; porque en
definitiva se “aprende a leer, leyendo” y “se aprende a escribir,
escribiendo”
Hoy nuevamente el objetivo
está cumplido y la décima edición cuenta con nuevos ganadores
Categoría A: Jóvenes de 12 y
13 años
Ganadores
premio compartido
“#0081293” de Aixa Vilicich,
alumna de 2º año del Colegio Santa Rosa de Lima
“La curiosidad mata” de
Lourdes Quiñones, alumna del Instituto Gral. Martin Rodríguez de Tandil
Mención de honor:
“¿Escape?” de Valentina Schwarz, alumna de 2º año del Instituto
Gral M. Rodriguez de Tandil
“Más allá de las pizarras” de
Gènesis Alexandra Manzanilla Linares de Trujillo, Venezuela
“El oso y las abejas” de
Manuela Ramirea Rangel de Cali, Colombia
Categoría B: jóvenes de 14 y
15 años
Ganador:
“Gritando en silencio”, Pilar
Orsatti alumna de 3º año de la E.S. N° 3 “Carmelo Sánchez”
Menciónes de honor:
“Disparo a la conciencia” de
Giovana Varales, alumna de 4 año deL Instituto Gral Martin Rodríguez de Tandil
“Sombras del pasado”, Anneke
Wendel alumna de 2° año del Instituto Gral. Martin Rodríguez de Tandil
“El boceto” de Jazmin
Milagros Piriz , alumna de 4to año de la E.E.S. Nº 71 de Mar del Plata
Categoría C: jóvenes de 16,17
y 18 años
Ganador
“Noventa días y una rosa de
Cristal” de Clara Netcoff, alumna de 5º
año del colegio Santa Rosa de Lima
Menciónes de honor
“Despierta” de Sofía Guillen,
alumna de 5° año de E.E.S. Nº 1
“Antonio González Balcarce
“Dolor en amor”,Malena
Bottega alumna de 5º año de la E.E.S y T Nº 1 “Lucas Kraglievich
“El sueño de tener mi propia
banda” de Estefania Montes Rosa alumna de EEPA 701
Categoría D: adultos
Ganador: desierto
Menciones de Honor
“El diccionario” de Mariela
Rendino , Balcarce
“Nueva felicidad” de María
Elena Bauer de Balcarce
“Si tu te mueres” de Nancy Gómez
de Balcarce
Este año también en las tres primeras categorías se permitió
la coautoría por ello hubo un total de 150 participantes y 140 cuentos
presentados Entre las escuelas
intervinientes, además de las ganadoras, se encontraron la E.S.N°2 de San
Agustín, la, la ESN°8 “Juan Azurduy”, la E.E.S Nº10, el EEPA 701 y el CENS 451,
de Balcarce; la E.E.S. Nº 1 de Napeleofú, la E.E.S y A Nº 1, la E.E.S y T Nº 1
y la E.E.S. Nº 5 de Loberia. También
han participados jóvenes de Rafael Castillo, Castelar, Berazategui, San Rafael,
Mendoza, Corrientes, España, Uruguay , Venezuela y México. En la
categoría Adultos hubo participantes de la ciudad de Balcarce, Ciudad Autónoma
de Bs.As., Necochea, La matanza, Gral Rodriguez, España, Uruguay y Alemania
El jurado estuvo integrado en esta oportunidad por las
Inspectoras de Inspectora de Educación Primaria Graciela Karaguiozov (Categoría A); la Inspectora de Adultos Laura Gimaray (categoría D) , la
Inspectora de Psicología Social Juana Benites (categoría C) y la Inspectora de
Secundaria María Verónica Testa (Categoría B), el vicedirector de la E.E.S. Nº
3 “Carmelo Sánchez” (categoría A y C), Vicedirectora de la E.S.Nº 3 “Carmelo
Sánchez” , Karina Coria (categoría B y D) ; las profesoras Idelsa Arcuri y María Angélica Pajín y el escritor
Ezequiel Feito.
Esperamos a todos los ganadores y participantes en el acto de
premiación que se realizará el día 1 de noviembre a partir de las 9:30hs. en
nuestro establecimiento sito en calle 32 Nº 1026. Los ganadores serán premiados
con un auricular con Bluetooth y FM donado por los gremios
docentes, mochilas de la empresa Travel Rock y libros enviados por la editorial
Kapelusz. Los cuentos ganadores y
menciones próximamente aparecerán en este Blog y en la sección de Rescatados
del fuego que aparece en el diario La Vanguardia.
Desde la escuela creemos
necesario auspiciar la palabra escrita porque al hacerlo hemos legitimado un
espacio para la escritura creativa y cada año son cientos de jóvenes los que
nos eligen, valoramos y estimulamos la creatividad, invitamos a perderle el
miedo a la hoja en blanco y la palabra escrita y abrimos la puerta a otros mundos posibles donde cada
participante libera lo que los oprime en su realidad.
Este espacio cultural que en
el año 2015 fue declarado de Interés Educativo por el Ministerio de Educación
de la Nación según resolución 1275 convoca cada año a participantes de
distintas ciudades de nuestro extenso país y de otros países. Gracias por
elegirnos, gracias por dejarnos existir, estamos orgullos de brindarles un
espacio donde puedan dejar volar su imaginación y como decimos siempre“Mientras haya alguien que quiera contar, mientras
haya alguien que quiera escribir, mientras haya un joven con ganas de imaginar
, “Contate un cuento” existirá.
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