Esto es hermanos, nuestra tierra pampa
donde nada se detiene, donde nada pasa.
Es el viento arriero y los cerros andan.
Esta es hermanos, nuestra tierra pampa
donde hay muchas yeguas, donde hay muchas vacas,
y muchos guanacos, venados y gamas.
Esta es hermanos, nuestra tierra pampa,
donde hay buenos pastos y buenas aguadas.
Caldén y algarrobo tienen buenas ramas.
Esta es hermanos, nuestra tierra pampa.
Vivimos en toldos. Cuando el tiempo cambia,
cambiamos los toldos. Así es nuestra casa.
Esta es hermanos, nuestra tierra pampa.
No es la tierra estrecha. La tierra es bien ancha.
Por mucha que quieran a todos les alcanza.
¡Bienvenidos! Este blog de literatura está abierto a todo tipo de lectores. Quienes lo hacemos no tenemos otra motivación que el de compartir la lectura de las obras de escritores de todos los tiempos, así como también las de aquellos que se inician y también merecen difusión.
sábado, 27 de julio de 2019
sábado, 20 de julio de 2019
APÓLOGO A EZEQUIEL SOBRE LEONES Y RATONES Por Leopoldo Marechal
Querido Ezequiel, al iniciar este apólogo me aflige la desgracia de no recordar quién fue el general o el déspota (y ambas preciosidades vienen juntas a ratos) que dijo cierta vez en un arranque de su ambición o de su modestia: "¡Prefiero ser cabeza de ratón a ser cola de león!" El hecho en sí no habría tenido ninguna trascendencia si la Historia, que nunca duerme, no hubiera estado junto al general con el oído atento y la pluma lista. Porque la Historia es -un rumiante circunspecto que se alimenta solo de frases célebres. Ezequiel, no caigas jamás en la tentación de lanzar una frase histórica: si lo haces, correrás el .riesgo de que te apedreen o te levanten un monumento, dos alternativas igualmente incómodas para la salud, sobre todo la segunda si tienes en cuenta la intemperie cruel en que viven las estatuas. Lo cierto fue que nuestro general, tras emitir la frase, lanzó su ejército de ratones contra un honrado pueblo de ratones, porque deseaba ser cabeza de ratón antes que cola de león.
-¿Y el león qué dijo frente a esa insolencia de la fábula? No ignoras, Ezequiel, que el león es una dignísima bestia solar, que a menudo raya en lo sublime y que siempre gozó de una prensa muy favorable. Al oír al general, el león impasible continuó echado en su desierto, con la flor de su noble testuz remontada en el aire y el noble escobillón de su cola removiendo las arenas.
Pero el joven Anacarsis, que recorría el país con fines educativos, también oyó el flatus vocis del general y decidió investigar su oculto sentido. Para ello se dirigió al moralista Pafnucio, que especulaba en su ermita sobre la cordura y la locura de los hombres.
- Maestro -le preguntó, ¿qué dirías de un general que prefiere ser cabeza de ratón antes que cola de león?
- A mi entender -le contestó Pafnucio-, el. anhelo del general responde o a una gran humildad o a un orgullo insensato: humildad, porque se rebaja él santamente a la naturaleza de un ser «tan modesto corno el ratón; y orgullo, porque prefiere ser la cabeza y no la cola de algo.
-¿Y hacia qué lado se inclina la balanza de tu juicio?
-No lo sé -vaciló Pafnucio-: tendría que meditarlo, escribirlo y publicarlo antes en dos tomos encuadernados. La ciencia es lenta pero segura,
Sin ocultar su decepción, Anacarsis abandonó a! moralista y reanudó sus andares hasta encontrar al predicador Baalschem, un justo que florecía en la Kabbala y cuya santidad era como una rosa encendida en los huertos jasídicos.
- Rabí -le preguntó Anacarsis-, ¿has oído hablar de una frase muy publicitada últimamente?
- ¿No es una historia de leones y ratones?- inquirió Baalschem.
- Sí, rabí. ¿Cómo interpretarías ese flujo literario de un general en actividad?
A la fresca sombra del árbol sephirótico, Baalschem reflexionó un instante y dijo:
- Si bien se mira, una criatura sublime, como el león, lleva la sublimidad en todas y cada una de sus partes, del testuz a la cola; y una criatura miserable, como el ratón, instala su miseria en todos y cada uno de sus átomos constitutivos. Y no es que yo desprecie al ratón, ya que toda criatura lleva en sí con dignidad la gracia: o la desgracia que corresponde a su esencia. Lo que no entiendo es cómo un ser humano en ejercitación de su libre albedrío, sea o no general y por vanas diferenciaciones de cabeza o de cola, prefiera integrar el volumen de un ente miserable y no el volumen de un ente .sublime, sin advertir que, visto desde lo Absoluto, ser cabeza o ser cola es una simple cuestión de topografía.
El joven Anacarsis escuchó, digirió y asimiló aquel discurso, fiel a las leyes de la pedagogía. Luego le dio las gracias a Baalschem y retomó los caminos de la tierra enseñante. Ezequiel, ¿y qué haremos nosotros? ¿Incurriremos en la maldad antigua de buscarle a la historia una moraleja? Te propongo algo mejor: que tú como destinatario, yo como remitente y Elbiamor como portadora de fábulas, dediquemos este apólogo a la memoria venerable de Martín Buber, que sobre todo esto sabía "un kilo", tal como solemos decir en esta graciosa margen del Plata.
-¿Y el león qué dijo frente a esa insolencia de la fábula? No ignoras, Ezequiel, que el león es una dignísima bestia solar, que a menudo raya en lo sublime y que siempre gozó de una prensa muy favorable. Al oír al general, el león impasible continuó echado en su desierto, con la flor de su noble testuz remontada en el aire y el noble escobillón de su cola removiendo las arenas.
Pero el joven Anacarsis, que recorría el país con fines educativos, también oyó el flatus vocis del general y decidió investigar su oculto sentido. Para ello se dirigió al moralista Pafnucio, que especulaba en su ermita sobre la cordura y la locura de los hombres.
- Maestro -le preguntó, ¿qué dirías de un general que prefiere ser cabeza de ratón antes que cola de león?
- A mi entender -le contestó Pafnucio-, el. anhelo del general responde o a una gran humildad o a un orgullo insensato: humildad, porque se rebaja él santamente a la naturaleza de un ser «tan modesto corno el ratón; y orgullo, porque prefiere ser la cabeza y no la cola de algo.
-¿Y hacia qué lado se inclina la balanza de tu juicio?
-No lo sé -vaciló Pafnucio-: tendría que meditarlo, escribirlo y publicarlo antes en dos tomos encuadernados. La ciencia es lenta pero segura,
Sin ocultar su decepción, Anacarsis abandonó a! moralista y reanudó sus andares hasta encontrar al predicador Baalschem, un justo que florecía en la Kabbala y cuya santidad era como una rosa encendida en los huertos jasídicos.
- Rabí -le preguntó Anacarsis-, ¿has oído hablar de una frase muy publicitada últimamente?
- ¿No es una historia de leones y ratones?- inquirió Baalschem.
- Sí, rabí. ¿Cómo interpretarías ese flujo literario de un general en actividad?
A la fresca sombra del árbol sephirótico, Baalschem reflexionó un instante y dijo:
- Si bien se mira, una criatura sublime, como el león, lleva la sublimidad en todas y cada una de sus partes, del testuz a la cola; y una criatura miserable, como el ratón, instala su miseria en todos y cada uno de sus átomos constitutivos. Y no es que yo desprecie al ratón, ya que toda criatura lleva en sí con dignidad la gracia: o la desgracia que corresponde a su esencia. Lo que no entiendo es cómo un ser humano en ejercitación de su libre albedrío, sea o no general y por vanas diferenciaciones de cabeza o de cola, prefiera integrar el volumen de un ente miserable y no el volumen de un ente .sublime, sin advertir que, visto desde lo Absoluto, ser cabeza o ser cola es una simple cuestión de topografía.
El joven Anacarsis escuchó, digirió y asimiló aquel discurso, fiel a las leyes de la pedagogía. Luego le dio las gracias a Baalschem y retomó los caminos de la tierra enseñante. Ezequiel, ¿y qué haremos nosotros? ¿Incurriremos en la maldad antigua de buscarle a la historia una moraleja? Te propongo algo mejor: que tú como destinatario, yo como remitente y Elbiamor como portadora de fábulas, dediquemos este apólogo a la memoria venerable de Martín Buber, que sobre todo esto sabía "un kilo", tal como solemos decir en esta graciosa margen del Plata.
Aparecido en la revista Davar Nro.124, Buenos Aires, 1970.
Triste desfile Por Horacio Rega Molina
Bajo el cielo intranquilo
pasan, tristes, las fieles
huérfanas de un asilo.
Cae una lluvia informe
empapando los crueles
trapos del uniforme.
¡Oh, cándida inocencia!
¡Qué amargas son las mieles
de la beneficencia!
Desde una gran vidriera
sonríe, entre sus pieles,
una niña de cera.
pasan, tristes, las fieles
huérfanas de un asilo.
Cae una lluvia informe
empapando los crueles
trapos del uniforme.
¡Oh, cándida inocencia!
¡Qué amargas son las mieles
de la beneficencia!
Desde una gran vidriera
sonríe, entre sus pieles,
una niña de cera.
Tierra nueva - Por José Sebastián Tallón
I
Quise cantar, América, tu gaucho,
tu pampa y tu guitarra,
pero me vine atrás con el intento
porque ya de ese elogio estás cansada.
Me enternece pensar más en la forma
de corazón que tienes en el agua;
o sintiendo los golpes de latido
que produce tu nombre en mi garganta.
Cuando era niño yo pensaba, tierra,
que eras roja también, como en el mapa;
y lo miraba absorto, como un monje
frente a un sangrante corazón de estampa..
Y hoy te miran así
los que detrás del horizonte de agua,
sueñan sólo el rincón de una bodega
para venirse a ti con su esperanza.
¡Tenebroso rincón
donde cuelga el dolor su telaraña!
¡El añoso dolor del emigrante
que dijo adiós al sol de su montaña!
Subir al barco, darse vuelta y ver,
con los ojos vendados de nostalgia,
que una parte del alma, todavía,
no ha comprendido que el patrón se marcha...
Y anda aún recorriendo los caminos,
sobre el arado, todavía, canta;
pero luego se vuelve pequeñita
y brillante, rodando por la cara...
Luego el mar y la noche. El infinito.
Y el barco es un fantasma
que recoge su miedo en las cadenas
y en las uñas desnudas de las anclas.
(Muchos hombres se duermen, en la proa,
para llegar más pronto y no ver nada...
Y en el hilo de humo que se vuelve,
desertaron, quizá, sus pobres almas).
II
¡Dales tu amor, América! Y un campo,
y una rústica mesa
donde arrime sus codos la alegría.
Dales un campo y una casa ingenua.
Y un descanso propicio a la actitud
de meditar doblando la cabeza
para verse los ojos, largamente,
en la sopa hogareña.
Porque todos los simples, en los ojos,
se han traído el paisaje de su aldea.
III
Por anular el desamor del tiempo,
siempre insomne y desnuda, la nostalgia,
con sus caricias de hermanita dócil,
ha tendido su cuerpo en la distancia.
Y en las manos del manso está la duda...
¡tierra acorazonada!
Quise cantar, América, tu gaucho,
tu pampa y tu guitarra,
pero me vine atrás con el intento
porque ya de ese elogio estás cansada.
Me enternece pensar más en la forma
de corazón que tienes en el agua;
o sintiendo los golpes de latido
que produce tu nombre en mi garganta.
Cuando era niño yo pensaba, tierra,
que eras roja también, como en el mapa;
y lo miraba absorto, como un monje
frente a un sangrante corazón de estampa..
Y hoy te miran así
los que detrás del horizonte de agua,
sueñan sólo el rincón de una bodega
para venirse a ti con su esperanza.
¡Tenebroso rincón
donde cuelga el dolor su telaraña!
¡El añoso dolor del emigrante
que dijo adiós al sol de su montaña!
Subir al barco, darse vuelta y ver,
con los ojos vendados de nostalgia,
que una parte del alma, todavía,
no ha comprendido que el patrón se marcha...
Y anda aún recorriendo los caminos,
sobre el arado, todavía, canta;
pero luego se vuelve pequeñita
y brillante, rodando por la cara...
Luego el mar y la noche. El infinito.
Y el barco es un fantasma
que recoge su miedo en las cadenas
y en las uñas desnudas de las anclas.
(Muchos hombres se duermen, en la proa,
para llegar más pronto y no ver nada...
Y en el hilo de humo que se vuelve,
desertaron, quizá, sus pobres almas).
II
¡Dales tu amor, América! Y un campo,
y una rústica mesa
donde arrime sus codos la alegría.
Dales un campo y una casa ingenua.
Y un descanso propicio a la actitud
de meditar doblando la cabeza
para verse los ojos, largamente,
en la sopa hogareña.
Porque todos los simples, en los ojos,
se han traído el paisaje de su aldea.
III
Por anular el desamor del tiempo,
siempre insomne y desnuda, la nostalgia,
con sus caricias de hermanita dócil,
ha tendido su cuerpo en la distancia.
Y en las manos del manso está la duda...
¡tierra acorazonada!
Nocturno de los sueños infantiles Por Horacio Rega Molina
En la noche, he deseado, distendida la mesa,
sobre los duros brazos apoyar la cabeza
y quedarme dormido como si fuera un niño.
Tener un dulce sueño, como un viejo cariño,
en que pasen cantando parejas de soldados,
en que vuelen estrellas y pájaros dorados.
Ya se fueron los tiempos de la niñez florida
donde nuestra cabeza se quedaba dormida
junto a la dulce lámpara, en un sitio cualquiera...
Oh, si Dios me dejara soñar lo que quisiera.
sobre los duros brazos apoyar la cabeza
y quedarme dormido como si fuera un niño.
Tener un dulce sueño, como un viejo cariño,
en que pasen cantando parejas de soldados,
en que vuelen estrellas y pájaros dorados.
Ya se fueron los tiempos de la niñez florida
donde nuestra cabeza se quedaba dormida
junto a la dulce lámpara, en un sitio cualquiera...
Oh, si Dios me dejara soñar lo que quisiera.
miércoles, 17 de julio de 2019
CONCURSO "CONTATE UN CUENTO XII" 2019
2011-2017 DECLARADO DE INTERÉS LEGISLATIVO Y CULTURAL HONORABLE CONCEJO DELIBERANTE
2012-2016 DECLARADO DE INTERÉS MUNICIPAL
2015 DECLARADO DE INTERÉS EDUCATIVO MINISTERIO DE EDUCACIÓN DE LA NACIÓN RESOLUCIÓN 1275
Colaboran con este proyecto: Soeme; F.E.B; U.P.C.N; Suteba; Panadería El Cisne; Librería del Estudiante; Florería Betty Lou; Pinturería Balcarce; Taller de Chapa y Pintura MHL; Todo Suelto; El Taller Julián Fernández; Raúl E. Andrés; El Gamo; Jorge Javier Latorre; Agüero Fotografías; Clavis; Rotisería La 13; Time English; Clínica de Abuelos Don Severino; Estudio Dra. Claudia Garrido; Movimiento de Suelos; El Bati Carpintería; Claudia H.; Diego S. Galiano; Pura Risa; Plantas Center; Najul; Daniel Piedra Propiedades; QualCosa; TravelRock.
Bases del concurso literario narrativo
1. Podrán participar gratuitamente todos los jóvenes de 12 a 18 años y adultos escritores que lo deseen, de cualquier nacionalidad, de acuerdo a sus categorías. Cada autor presentará una única obra, original e inédita en cualquier medio, incluidas antologías, páginas web, blogs o redes sociales y que no haya sido premiada en otro concurso ni se encuentre concursando en otros certámenes. En caso de comprobarse que al momento del fallo del concurso, el cuento ha sido publicado por cualquier medio: Internet, libro, suplemento de diario, revista, etc., quedará automáticamente descalificado.
2. Categorías:
A- Jóvenes de 12 y 13 años
B- Jóvenes de 14 y 15 años
C - Jóvenes de 16, 17 y 18 años
D- Jóvenes y adultos que cursan en EPA y CENS
E- Adultos (19 años en adelante)
3. Obra:
3.1. Cada participante podrá presentar sólo una obra de tema libre cuya extensión no supere las cuatro páginas.
3.2. La obra no podrá ser copia fiel de otra ya existente. En caso de ser detectada quedará descalificada.
3.3. Las obras que no resulten premiadas no serán devueltas.
3.4. Para su creación los jóvenes podrán consultar a su profesor de Lengua, de Prácticas del Lenguaje o de Literatura o consultar dudas y pedir ayuda en corrección por mail a paoalessio@hotmail.com
4. Presentación de la obra:
4.1. Se aceptarán en las categorías A, B, C y D trabajos realizados por uno o varios autores, aún acompañados por el docente respectivo, pero de ser seleccionado alguno para su premiación, obtendrá un premio único, el cual será compartido por todos los autores de la obra. En la categoría E (Adultos) no se aceptarán trabajos de coautoría.
4.2. Las obras deberán ser presentadas por quintuplicado, en soporte de hoja A4, interlineado 1.5, fuente Arial, tamaño 12 y no superar las cuatro páginas, con una carátula en cada copia que indique la categoría, el título y el seudónimo.
4.3. La obra deberá ser escrita en idioma castellano.
4.4. La obra original y sus copias serán colocadas en un sobre sellado. En el exterior de este aparecerá escrito el nombre del concurso, el título del cuento, la categoría y el seudónimo.
4.5. Será necesario presentar sus datos personales en un sobre sellado que se colocará en el interior del sobre que contiene los trabajos. Los datos que constarán en el interior del sobre sellado serán:
Seudónimo: ……………
Título de la obra: ……………
Nombre y apellido:……………
Edad:……………
DNI:……………
Dirección: ……………
Ciudad: ……………
Código Postal: ……………
Tel: …………….
Escuela: …………….
Curso:…………….
Dirección de mail:…………….
Y en el exterior de dicho sobre deberá constar el seudónimo, la categoría y el título de la obra.
4.6. La obra deberá ser entregada en la biblioteca de Secundaria Nº3 “Carmelo Sánchez” ubicada en calle 32 y 31 Nº 1026, Balcarce, 7620 hasta el 17 de septiembre de 2019.
4.7 Los participantes de otras ciudades podrán comunicarse al siguiente mail para coordinar envío paoalessio@hotmail.com
4.8. No se aceptarán trabajos que no sean entregados en tiempo y forma.
5. Jurado:
5.1. El jurado estará compuesto por un inspector, un directivo, un escritor y Prof. de Lengua y Literatura cuya identidad se dará a conocer el día de la entrega de premios.
5.2. El jurado evaluará los trabajos entre el 20/9 y el 17/10.
5.3. El jurado podrá decretar desiertos los premios.
5.4. Las situaciones no previstas en las presentes bases serán resueltas por el jurado y su decisión será inapelable.
6. Premios:
6.1. Habrá un ganador por categoría, pudiendo el jurado decretar hasta tres menciones por cada una de ellas.
6.2. El ganador de cada categoría obtendrá como premio libros, la publicación del cuento en los dos medios de comunicación local, y un auricular inalámbrico.
6.3. Los organizadores serán los encargados de comunicar los resultados del concurso al ganador mediante carta, correo electrónico o por teléfono.
6.4. La entrega de premios se realizará en la sede de la escuela el 7 de noviembre de 2019 o con posterioridad a esa fecha en caso de superponerse con algún otro evento.
7. Las bases del concurso podrán ser retiradas en la biblioteca de la Escuela Secundaria N°3 “Carmelo Sánchez”. Serán entregadas gratuitamente tanto a los alumnos como a los Prof. de Lengua de los distintos establecimientos. También serán difundidas por las distintas redes sociales, los medios locales y en el blog de “Rescatados del Fuego”: http://rescatadosdelfuego.blogspot.com.ar
8. La participación en este concurso implica la aceptación total de las bases.
sábado, 13 de julio de 2019
Aquel beso - Por María Beatriz Vicente Cayo
En aquél beso que nos dimos bajo la lluvia,
en silencio profundo y en un entorno mágico;
un sobrecogimiento, maquilló de dulzura,
mis calabrinos labios, por el tierno contacto.
Levitó todo el cuerpo como no lo hizo nunca;
proximidad del tuyo, creó leve desmayo;
¡La exigida rendición al placer en hondura!
Envuelta en sumo ensueño y maravilloso encanto
Fue una noche de aquellas, cuando sale la luna,
ante un firmamento, luciendo en noches, apático;
y de pronto, cual amantes surgen sus disputas
y la blanca luna rompe, en desgarrado llanto
Fue entonces, cuando me diste el beso de locura,
al pretender cubrirme con tus fornidos brazos;
yo levanté mi rostro entre lágrimas en lluvia,
y tú, mordiste mi boca, a la voz del relámpago.
en silencio profundo y en un entorno mágico;
un sobrecogimiento, maquilló de dulzura,
mis calabrinos labios, por el tierno contacto.
Levitó todo el cuerpo como no lo hizo nunca;
proximidad del tuyo, creó leve desmayo;
¡La exigida rendición al placer en hondura!
Envuelta en sumo ensueño y maravilloso encanto
Fue una noche de aquellas, cuando sale la luna,
ante un firmamento, luciendo en noches, apático;
y de pronto, cual amantes surgen sus disputas
y la blanca luna rompe, en desgarrado llanto
Fue entonces, cuando me diste el beso de locura,
al pretender cubrirme con tus fornidos brazos;
yo levanté mi rostro entre lágrimas en lluvia,
y tú, mordiste mi boca, a la voz del relámpago.
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