sábado, 11 de marzo de 2017

Balada para un niño insomne Por August Yebbrin

Detén, universo, tu corcel de hierro
y al sonido de tus mudas trompetas acuda a mi lecho
el venturoso telón de tu posibilidad infinita.
Que mis ojos vean lo que quiero ver
y mis oídos oigan aquello que me agrada.
Que de tu niebla surjan los que han sido
y aquellos nobles pensamientos que endulzan las horas de batalla.

Llévame en tus carros, tiéndeme tus manos
para que nunca se pierda en mi corazón de niño
el maravilloso encanto de lo imposible;
Y cuando el sueño vuelva, vuelva como un amigo impacientemente esperado.

Detén universo tu corcel de hierro
y que al sonido de tus trompetas mudas
vuelva al carro del sueño, regrese
hacia aquellos mundos custodiados por la noche,
eternamente, para siempre.

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