lunes, 11 de mayo de 2020

El Castillo Por Rafael Serrano Ruiz


La calle serpentea ascendiendo por la pendiente. A la derecha, bordeando el
encintado de la calle, casitas de una planta, remarcan el camino. Al fondo, se divisa un
inmenso lago rodeado de montañas y en su proximidad, vigilándolo todo desde un
montículo se encuentra un pequeño castillo del siglo XV en muy buen estado,
construido en su día para cerrar la entrada del valle hoy cubierto por las aguas, o
como refugio de caza y confortable mansión para alguna dama principal de la corte.
Una pareja de mediana edad, da su paseo vespertino habitual, cuando delante, a pocos pasos de ellos, se para una flamante limusina y de ella bajan dos hombres. Uno es
alto, pasa del metro ochenta, fuerte, de anchas espaldas, tez clara y cara redonda,
luciendo una chilaba cubierta de bordados azul pálido, tocándose la cabeza con un
turbante también blanco adornado con un cordón trenzado de seda color negro. El
segundo es más bien bajo, como de uno sesenta, de figura redondeada, más oscuro de
piel que su compañero, pero sin diferencias étnicas aparentes con los lugareños. La
Chilaba oculta a penas un estomago abultado, y cubre la cabeza con un tocado de
cuadros muy pequeños rojos y blancos. Ambos llevan en sus cintos unas cortas
cimitarras anchas de hoja curva, bellamente labradas, sujetas a la cintura por un
cordón que hace juego con el del turbante. Después de intercambiar unas palabras
entre ellos, el más alto de los dos, se dirige a la pareja de paseantes y con una voz más
bien melosa, y un extraño acento les pregunta:
- Por favor ¿Esto es Marbella?
-¡No!- Responden los viandantes sorprendidos.- Esto es Enebros del Valle.
Marbella esta en el sur del país, junto al mar, están muy lejos de allí, tienen que tomar
el camino de la costa.
 Los dos personajes se miran y el más pequeño de ellos dice con un acento
parecido al de su compañero.
.- ¡No importa también me gusta el lugar! ¡Cómpralo! Lo quiero con castillo y
todo!
- Pero oiga señores, dijeron los caminantes, sorprendidos, esto no lo pueden
comprar, es privado y pertenece al pueblo.
 Los dos personajes les miraron fijamente y después de un momento el más bajo
de los dos asevera:
- ¡Lo compraremos!
El segundo de ellos, el más alto, saca de su chilaba un móvil y comienza a decir
extrañas palabras, después de un breve momento, guarda el aparato y dirigiéndose a su
compañero, hace una profunda reverencia y suben al coche desapareciendo rápidamente por el final de la cuesta.
Los paseantes se miran por un instante, están completamente sorprendidos, poco a poco van reaccionando, no saben qué hacer, No entienden el comportamiento de estas gentes, Jeques Árabes que suelen gastar sus petrodólares por Marbella ¡Claro que tienen poder!, pero tanto como para comprar el pueblo y el castillo es demasiado y a demás, si la cosa toma cuerpo, pueden quedarse sin la casa y las tierras, ¿Es que no tienen suficiente con construirse esos palacios y puertos en la costa que tienen que ir allí, al centro del país a crearles problemas? No puede ser, han de hacer algo. Llaman por el móvil
-Hola ¿eres tú? Bien, escucha, hay unos “moros” al parecer “forraos de pasta” que
quieren comprar el pueblo y el castillo… No… No es de “coña”, acaba de suceder… Si, es en serio, hay que hacer algo y rápido, no tenemos ya bastantes problemas con la emigración mora que ahora quieren comprarlo todo… ¿Está por ahí el alcalde? Hemos de contactar con él… Si de acuerdo, cuando tengas el número me llamas… ¡Cómo! ¿La prensa? Creo que te estás pasando un poco, primero el Alcalde…Bueno, bueno, como quieras vamos para allá.
El Alcalde, dando grandes zancadas y de pésimo humor, se dirige hacia el
Ayuntamiento, se ha de reunir con unos cuantos locos que dicen que los árabes están
invadiendo el pueblo, ¡Como si no tuviera otra cosa que hacer! ¡Invadir el pueblo! ¿Serán estúpidos?- Se piensa- Pero claro, si no va, no es un buen alcalde y luego están las elecciones y también ese mini-grupo inconformista que no hace más que incordiar con sus panfletos y supuestas corruptelas sobre lo que no está dentro de sus puntos de vista, así que ha de hacer de tripas corazón, dejar la partidita de mus y ver qué diablos pasa. Cuando llega a la Casa Consistorial, encuentra una gran cantidad de vecinos nerviosos, angustiados por lo que está pasando
.-Vamos, señores, dejen pasar, serénense, no hablen todos a la vez. ¡Ramírez!-
Exclama- Por favor abran el salón de actos que somos demasiados aquí
Una vez acomodados y logrado el silencio de los asistentes, se dirige al secretario:
- A ver qué historia es esta
El Sr. secretario le comenta, que: “ Estando el Sr. Antonio, el del cantueso, paseando con su mujer por las “Matarromeras”, fueron detenidos por unos árabes que parecían personas principales por el auto que llevaban y las ropas que lucían y que después de preguntarles por Marbella, uno de ellos, dirigiéndose al otro, le ha dicho, piensan ellos, pues hablaban en su lengua, de llamar por el móvil y dado la orden de comprar todo lo que se ve desde el monte San Pedro, que su ayudante ha tomado nota y ha llamado a alguien en lengua extraña.
Después de una ligera conversación, se ha dirigido de nuevo a ellos para confirmar el nombre del pueblo y después de confirmarlo en el móvil, se han marchado diciéndoles que aquello era precioso y que muy pronto seria suyo”. Que al ser la tarde del viernes, tienen poco tiempo para actuar, pues puede que el mismo lunes realicen contactos o hablen con las “Altas Esferas” para iniciar algún extraño proceso, pues ya se sabe como son esas gentes.
El alboroto es enorme. Hablan de llamar a los periódicos, alguien conoce a alguien que… Todos quieren hablar a la vez, la histeria colectiva empieza a propagarse entre los reunidos. ¡La televisión! ¡La televisión! Y ni corto ni perezoso, el Alcalde, que intenta poner un poco de cordura, busca en sus archivos los números de las diferentes redacciones para filtrar la noticia, esperando desde su interior que nadie les haga caso. Las agencias toman nota, dicen que se informaran y les llamaran de nuevo para confirmar o desmentir, es una forma de quitárselos de encima, solo una cadena de televisión, TV Regional Del Centro (TVRDC) se interesa por el tema, dicen que envían inmediatamente un corresponsal y que antes de una hora estarán por el lugar.
¡AH! ¡Victoria! Pero no todo ha terminado, tienen que hacer algo más, si se desplaza una unidad móvil con su correspondiente corresponsal para transmitir en las noticias en directo, hay que hacer más .El Alcalde empieza a estar preocupado en cuanto a la rapidez y cariz que está tomando la situación, puede que se esté precipitando, que no sea tan urgente, pero la presión es alta, así que decide al menos darle un aire de seriedad, redacta unas palabras y hacer un pequeño dossier para entregar a la prensa. Alguien grita: ¡Hay que hacer una manifestación frente al balcón del Ayuntamiento! ¡No nos comprarán! ¡Empezamos una nueva cruzada! Dan orden al pregonero para que convoque a los vecinos a la manifestación, así que el hombre, se sube al monovolumen municipal y a través del altavoz, va soltando su mensaje por las diferentes calles del pueblo.
“Por orden de la Autoridad, se hace saber a los vecinos de este pueblo de Enebros del Valle que esta tarde, dentro de una hora, habrá una multitudinaria manifestación, siguiendo la voluntad del pueblo y sus regidores, contra los intrusos seguidores de origen árabe que intentan quitarnos el pueblo, nuestras tierras y el castillo que lo domina todo. A la asistencia a dicha manifestación, acudirá a sí mismo, los poderes informativos por lo cual saldremos en Televisión”
Poco a poco las gentes se van reuniendo en la plaza del pueblo. Hay quienes están preocupados pero también quienes lo toman como una fiesta.
- ¡Qué! ¿tu también estas aquí?
- ¡Pues claro!, acabo de enterarme. Esto nos pasa por “pringaos”, ¡si es que esta gente
solo le da la mano a quien no se la puede morder!
- ¡No seas burro Manolo!, seguro que va de “coña”
-A ver, no me lo voy a perder, igual salgo en la tele
-Pues tiene que venir más gente
- Mira que tardan los de la Tele
-Como intenten quitarme la casa zurro hasta al padre de Abderramán.
Llega una furgoneta, tiene en los laterales pintados el anagrama de la cadena regional
(TVRCD) y una parábola en el tejado. Unos técnicos empiezan a desplegar cables y focos mientras una despampanante rubia, armada con un micrófono y seguida por una cámara, se dirige hacia la puerta del ayuntamiento. Las gentes empiezan a agolparse en su rededor. La rubia da una serie de instrucciones.
- Primero hablo yo, después me acerco al Alcalde. Le pregunto qué está sucediendo,
después, el cámara toma una panorámica de la manifestación y me pone de nuevo en cámara para el cierre.
Están todos distraídos y nerviosos por los sucesos que les rodean. Miran sin saber exactamente qué hacer. Sólo la presentadora domina la situación mientras la corporación municipal en pleno espera acontecimientos y en esto, llega la señal de los técnicos
-Uno, dos, ¡En el Aire!
“Nos encontramos en Enebros del valle donde está sucediendo un hecho que llena a
estas gentes sencillas de estupor y miedo. Mientras las gentes del País descansan celebrando el final de la semana, en este pequeño pueblo cercano a la capital, han aparecido unos financieros de origen árabe…Pero mejor será que nos lo cuente el Sr Alcalde”
-Pues el caso es que…-
 Y va contando atropelladamente algunas de las palabras escritas donde queda, casi claro que unos extraños visitantes han asegurado ir a comprar todos aquellos lugares por haberse perdido y no haber llegado a Marbella…
Terminada la transmisión, la furgoneta parte de nuevo ante la mirada de los villanos. Después, poco a poco, estos se van retirando en pequeños grupos comentando la aventura del día, seguros de haber hecho lo imposible, orgullosos de su victoria y seguros de haber impedido una invasión de sus derechos, hasta dejar la plaza del pueblo nuevamente desierta.
Con la noche llega la calma. Ha llegado el momento mágico durante el cual las ideas se disparan produciendo inquietud en unos, heroísmo en otros y un “Dios dirá en los más mansos”.
El Alcalde no puede conciliar un sueño tranquilo, para él puede ser un momento importante; hay publicidad, defensa de su pueblo y en sus sueños se ve presidiendo el Consejo Regional, mientras recibe grandes aplausos de sus seguidores. El Secretario sueña con el trabajo que le va a caer encima. Necesita más personal y se ve rodeado de bellas y despampanantes secretarias provocadoramente vestidas que le alegran la vista y las ideas en demasía. Otros piensan que alguien llama a su puerta y abriendo una gran bolsa, deja caer el contenido sobre ellos, quedando inundados por cientos de billetes, mientras un jeque les ofrece papeles a firmar. Los vecinos del barrio humilde, piensan que alguien arranca su puerta y acompañando un gesto solemne, le indica que aquella ya no es su morada y les arroja violentamente fuera de la casa, bajo la lluvia. La rubia de la tele sueña que el trabajo ha sido bueno y quizás mañana la llama el director para encargarle una serie de reportajes sobre “Enebreros por el mundo” lo cual le reporta el premio “gland de TV”, el más cotizado del sector…
Hace ya un tiempo que ha amanecido sobre Enebros del Valle. El sol ha disipado del todo la bruma de la mañana, el ambiente huele al humo de leña de las chimeneas, el día se presenta radiante, lleno de luz. Ana es una de las muchas mujeres que, para ayudar al sueldo de sus maridos, se dedica a la limpieza de una de las casas de vacaciones que han crecido alrededor de Enebros del Valle. Suele dedicar todos los lunes a limpiar y ordenar lo que el dueño ha usado durante el fin de semana y en invierno, también los viernes, para encender la calefacción y preparar la casa para su llegada. La casa es pequeña, en la parte inferior, una cocina, un servicio y un salón pequeño, en la superior, un cuarto de baño y tres pequeñas habitaciones, por tanto, no es de extrañar que al empezar la limpieza de la cocina, escuche que el dueño aún se encuentra en la parte superior de la casa.
-Buenos días, ¿Se ha enterado de los de ayer?
-Buenos días –le responden desde arriba ¿Qué es?
- Pues se lió buena- dice la mujer y le va poniendo al corriente de todo lo que sucedió.
Ana está terminando su trabajo en la cocina, cuando escucha que el dueño de la casa ha bajado, es un hombre ya mayor, de unos cincuenta años, no muy alto, un poco grueso, de cara más bien redonda, de trato afable, separado de sus mujer hace años y que compró aquella casa por estar cerca de un grupo de amigos. Ana se gira mientras termina su historia, y al hacerlo, se lleva un gran susto al ver ante ella un Jeque Árabe, elegantemente vestido que la mira con cara burlona y al que reconoce inmediatamente. ¡Es su jefe!
- Verá,- dice él- Ayer un amigo dio una fiesta de disfraces, arriba, en las Matarromeras,
íbamos disfrutando de la situación cuando vimos una pareja paseando y para ver si los disfraces eran buenos, paramos y sin pensarlo nos salió esa broma. Espero que guarde de momento este pequeño secreto, a demás, después de la que se ha formado, no creo que nadie la creería.
Y así circuló la noticia por el pueblo. En una casa de la colina, se habían reunido un montón de árabes podridos de dinero que querían comprar el pueblo y el castillo

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