sábado, 24 de septiembre de 2016

SENTENCIAS POR PUBLIO SYBO

- Espera de otro lo que tú le hagas.
- Que tus lágrimas aplaquen la cólera de quien te ama.
- Una deuda es para el hombre libre cruel esclavitud.
- Preferimos los bienes de otros, que a su vez prefieren los nuestros.
- No cifres tu regocijo en la desgracia ajena.
- Ama a tu padre, si es justo; si no lo es, sopórtale.
- Reconoce los defectos de tu amigo, no los odies.
- El único lazo de amistad es la confianza.
- La desgracia nos pone de manifiesto si tenemos un amigo o solamente su imagen.
- El amor no puede ocultarse, puede extinguirse.

OFRENDA LÍRICA Por RABINDRANATH TAGORE (Selección)

11
Dios está donde el labrador cava la tierra dura, donde el picapedrero pica la piedra; está, con ellos, en el sol y en la lluvia, lleno de polvo el vestido. ¡Quítate ese manto sagrado y baja con tu Dios al terruño polvoriento!. ¿Libertad? ¿Dónde quieres encontrar libertad? ¿No se ha atado él mismo, lleno de alegría, a la Creación? ¡Sí, él está atado a nosotros todos para siempre!. ¡Sal ya de tu éxtasis, déjate ya de flores y de incienso! ¿Qué importa que tus ropas se manchen o se andrajen? ¡Ve a su encuentro, ponte a su lado, y trabaja, y que sude tu frente!.

13
La canción que yo vine a cantar no ha sido aún cantada. Mis días se me han ido afinando las cuerdas de mi arpa; pero no he hallado el tono justo, y las palabras no venían bien. ¡sólo la agonía del afán en mi corazón!. Aún no ha abierto la flor, sólo suspira el viento. No he visto su cara ni he oído su voz; sólo oí sus pasos blandos, desde mi casa, por el camino. Todo el día interminable de mi vida me lo he pasado tendiendo en el suelo mi estera para él; pero no encendí la lámpara y no puedo decirle que entre. Vivo con la esperanza de encontrarlo; pero ¿Cuándo lo encontraré?

32
Los que me aman en este mundo hacen todo cuanto pueden por retenerme; pero tú no eres así en tu amor, que es más grande que ninguno, y me tienes libre. Nunca se atreven a dejarme solo, no los olvide; pero pasan y pasan los días y tú no te dejas ver. Y aunque no te llame en mis oraciones, aunque no te tenga en mi corazón, tu amor siempre espera a mi amor.

Una alegoría del hambre Por Ezequiel Feito

-Amiga mía, mira el cielo:
no he bebido ni una sola estrella...
Cuéntalas, ninguna falta, pues mis labios
jamás han probado una.


El sol y la luna nunca fueron de mi agrado;
ni siquiera las altas montañas ni los profundos mares
tentaron mi apetito.
Los bosques y las ciudades me han sido indiferentes
y aún el pastoso árbol y la mínima alimaña
pasado por mi boca.

-Entonces, ¿de qué te alimentas?

-De noche bebo el vacío.
Ese inmenso vacío donde las galaxias
han abandonado sus fantasmas para siempre.

Gacela Virgen Por Clotilde Román -España

Embrión de noche templada,
El viento, vino a mi almohada.
Me dijo que qué quería,
le dije que una gacela
de cintura suave y cálida.
Que me diera de sus pechos
tibia leche dulce y blanca.
Que tuviera sus cabellos
el olor de las montañas
y sus ojos el misterio,
del rocío y alborada.
La penumbra solitaria
rompió su puente de sueño
con la luz de la mañana;
y afanoso desde entonces,
anda buscando mi viento
vírgenes de seda cálida
por los altos torreones
de las altas atalayas.

Poesía 543 de Emily Dickinson

Temo al hombre de frugal diálogo-
temo a un silencioso hombre-
al charlatán  puedo soportarlo-
al parlanchín- puedo entretenerlo-

pero el que medita- cuando los otros-
expenden su remoto haber-
de este hombre soy cauteloso-
yo temo que sea preeminente-

Claro de luna para dos novios Por Ezequiel Feito

I

Duerme la luna en el cielo
con árboles como almohada;
las nubes velan su sueño,
su antiguo sueño sin pausa.

La roca, gris y desnuda,
bebe un silencio sin pausa.
Es aquí donde la muerte
de tanto en tanto descansa.

II

Sólo dos enamorados
se atreven a visitarla.
Un solo cuerpo los une,
y en sus miradas,
hay un sereno reflejo
de plata. De pura plata.

Sólo la noche,
la fría y pálida noche,
con ternura los abraza
mientras con sus labios juran
amarse como Dios ama.

Uno es su cálido aliento
-húmedo incienso del alma-

El cielo comienza a abrirse
para escuchar su plegaria:
Han unido sus destinos
sobre una Roca más alta.

III

Amor mío, en esa noche
te dije cuánto te amaba.
En la roca están grabadas,
una a una, mis palabras.

La luna sigue en el cielo
y nadie podrá bajarla.

Sin ser nadie Por Mario Bronte-España

Ser nadie.
Sin sueños, ni destino, ni nombre,
sin afán de tentativas ni refugio,
sin ti.
Sólo unos pocos libros escritos hace tiempo
y papel en blanco esperando silenciosamente
palabras de humo que el viento ahuyenta.