sábado, 21 de septiembre de 2013

Poesías extraídas del Tomo 3 de las Obras Completas del Dr. Claudio M. Cuenca

En esta pagina rescatamos un poeta casi olvidado: el Doctor Claudio M. Cuenca, que vivió durante el gobierno de Rosas, y murió en la batalla de Caseros, cuidando los heridos del ejercito federal que estaban a su cargo en el edificio llamado “El palomar”. Contemporáneo de Mármol, Echeverría y otros, no tuvo la suerte de éstos de formar parte de las letras argentinas, a pesar de que sus obras, recopiladas por su amigo, Heraclio C. Fajardo, llenan 3 tomos. Los gastos de la misma se solventaron gracias a una suscripción realizada por éste a pesar de que el gobierno nacional (cuyo presidente era Bartolomé Mitre) le negó todo apoyo. Aquí presentamos algunas poesías extraídas del tomo 3.





MI CARA

Esta cara impasible, yerta, umbría, 
Hasta ¡ay de mí! para la que amo helada, 
Sin fuego, sin pasión, sin luz, sin nada, 
no creas que es ¡ ah, no ! la cara mía.

Porque esta, amigo, indiferente y fria 
Que traigo casi siempre, es estudiada.... 
Es cara artificial, enmascarada, 
y, aquí para los dos, -la hipocresía!

Y teniendo que ser todo apariencia,
Disimulo, mentira, fingimiento,
Y un astuto artificio en mi existencia,
Por no poder obrar conforme siento

Y me lo mandan Dios y mi conciencia.


EL LUNAR

Como del cuerpo entro todos 
Los hechizos sobresale, 
Y hasta una hermosura vale, 
De los ojos la beldad : 
Así entre las bellas dotes 
Del corazón y del alma, 
Como en la selva la palma, 

Descuella la caridad.


UN   MAL   CASADO

En medio de los dolores 
de una muerte que amagaba 
Un infeliz recordaba
Sus ya pasados errores ;

Mas cuando aquel recordó 
De haberse buscado suegra, 
Basta, dijo, muerte negra, 

Líbrame, de él, y espiró.


INÉS

En su próxima dicha embebecido, 
Delirante de amor Favonio espera, 
Que se desnude Inés, y placentera ..
Entre con. él al lecho apetecido.

La ve soltar un lazo, y sorprendido 
Mira caer á sus pies la ancha cadera; 
Un resorte, y con él la cabellera, 
Y en pos de un otro, el muslo desprendido.

Queda el rustro divino : ¡ oh ! ¡qué blancura ! 
Mas no, que es Solimán .... se pone prieto, 
Y... ¿ qué saca, después ? ¡ la, dentadura ! 
El seno ¡ ah! se desprendo con el. peto! 
¿Y qué resta por fin do su hermosura? 
¡Oh engañosa beldad, -un esqueleto !


UN SONETO

Un soneto! sí, Fabio; un cuarto de hora 
Que escribo, y sudo, y voto, y me fatigo, 
Y llano al . .     pero qué . .     nada consigo; 
Si mas quito y añado, más se empeora.

Iba á escribir .... mas ya    ... ni sé ahora; 
Y es esto diversión, ¡ ah ! no ; maldigo 
Hasta el mismo alto numen que es testigo 
Del vático furor que me devora.

De esta vez, no hay remedió, pierdo el juicio! 
Quince versos, dos ripios, plan y objeto 
Es preciso borrar ; ¡qué sacrificio ! 
También un consonante, un epíteto 
Mal aplicados ¡ oh ! ya esto es suplicio ! 

¡ Llévese el diablo, pues, pluma y soneto !


EL   SASTRE

De un rico lino cortaba 
Para su esposa, un vestido 
Cierto sastre, y distraído 
La mitad del lino ahorraba.

Nótalo ella y grita: Espera, 
Tú me robas mucho paño! 
Y él responde : No es extraño, 
Me olvidaba de quien era.


A UNA DAMA

Preguntóme una doncella. 
¿Me falta algo por ventura, 
Siendo rica, noble, y bella?
Sí, le dije, más cordura.


LA RESPUESTA

Preguntóme, ¿cuál de aquellas 
Cinco damas es mas linda? 
Un amante; óyelo Alcinda 

Y dice, ninguna de ellas.


EPIGRAMAS


Un pendenciero

Un valentón desafió 
A un antiguo militar, 
Y llegados al lugar 
De la riña, así le habló :

Tú tiras, o tiro yo, 
O  me matas, o te mato, 
Y es sabido que un mal rato 
Debe huirse.. . .y disparó


La Viuda

Bañada en lágrimas vi 
Quejarse á una joven viuda, 
Diciendo: muerte sañuda, 
¿Porqué me dejaste á mí ?

Grita, llora; mas voy yo, 
Háblole de casamiento, 
Y la viuda en el momento 
En risa el llanto mudó.


El beato

Rezando estaba un devoto 
Muy contrito, cuando al paso 
Pisa su hijo por acaso 
Un mal jarro y queda roto :

Se enfurece con exceso, 
Grita el beato, rabia y vota, 
Toma al hijo, cruel le azota, 
Se hinca luego y sigue el rezo,


El busto

A un chulo se preguntó
Si el busto de un magistrado
De blanco mármol labrado
Le era fiel, y respondió :

El busto no admite medra 
Ni puede hacerse mejor 
Porque imitó el escultor 

Hasta los sesos de piedra.




Respuesta que dio el gobierno nacional cuando se le solicitó que apoyase la impresión de las obras del Dr. Cuenca, adquiriendo para tal fin, varios ejemplares. Vaya esto como ejemplo para aquellos que creen que el estado debe apoyar la obra del artista.


Respuesta del gobierno:

Marzo 18 de 1861.
Queda suscrito el gobierno á diez ejemplares de la obra del Dr. Cuenca ; hágase así saber al interesado y comuníquese al Ministerio de Hacienda.
MITRE.
PASTOR OBLIGADO.


Respuesta del Dr. Fajardo al saber que el gobierno sólo tenía interés en 10 ejemplares:

Al Exmo. Sr,   Gobernador de. Buenos Aires, Brigadier  General D. Bartolomé Mitre.
Señor:
Se me acaba de notificar que, por toda contestación á la carta que tuve el honor de dirigir á V. E. con fecha 25 de Septiembre del año pasado, el gobierno de V. E. se suscribía á DIEZ EJEMPLARES de las obras poéticas del finado Dr. D. C. M. Cuenca.
Si la penuria del Erario no hubiera permitido al gobierno distraer fondos en una suscripción, condigna de este y de la importancia de la obra que colocaba bajo su elevada protección, yo habría aceptado gustosísimo el que se hubiera excusado de abonarse á un solo ejemplar. Mas la dignidad de las letras, de las que soy humilde pero celoso soldado y de las que V. E. es conspicuo representante; la dignidad de las letras, que debemos acatar ante todo, cualquiera que sea la posición á que nos encumbre la voluble rueda, porque ella es superior á las demás efímeras dignidades á que esta eleva; la dignidad de las letras, en las que brilla, el Dr. Cuenca como un astro, - no me permite aceptar semejante suscripción, de parte del gobierno de su patria, mas que como una ironía, por no decir otra cosa, á la memoria del primer poeta argentino.
Al agradecer, sin admitir, tal protección del gobierno de V. E., me queda la satisfacción de haberme sacrificado de todos modos por la gloria de aquel poeta, aunque no soy magistrado de su patria, aunque no soy capitalista, aunque ni soy su compatriota.
Tengo el honor de saludar á V. E. con mi. mayor consideración, &a.

Heraclio C. Fajardo


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