sábado, 22 de octubre de 2016

Comienzo de remos Por Héctor Fuentes

Un hombre se abre
a través de sus dedos
y en la hermosa orilla
comienzan los remos.

Es el río sin tregua
quien lo arrastra furioso
la caricia del agua
que lo toca y lo salva.

Sobre las piedras del fondo
toda la luz se refleja
como un antiguo camino
guarda vestigios de estrellas.

En la corriente se escucha
el susurrar de los duendes
van cantando una tonada
con un tambor de juguete.

Comienzo de remos.
Ascenso del alma
hacia la altura
del verso.  

¡Sin luz! por Nilda Norma Scarvaglieri

Se han ido de mí los ojos a vivir otro camino
en el cual la oscuridad es su destino.
Se han ido de mí los ojos por un camino escondido.
Vaya a saber dónde están estos ojos míos...
que se han perdido ayer, caminando sin sentido
y buscando a ese querer que en lágrimas han vivido.
Se han ido de mí los ojos...
vaya a saber por qué camino...
Solo sé que oscuridad es su destino.
Y yo me quedo en penumbras, pues mis ojos se han ido.
Y yo me quedo en penumbras, buscando lo que era mío.
Y aunque ya no encuentre nada en la oscuridad que vivo,
recordaré aquel amor que en lágrimas he vivido.
¡Qué triste fue mi destino!
Se me ha ido el corazón en el amor de mi vida...
Y mis ojos lo han seguido.

Te has ido a transitar silencios nuevos Por Beatriz Ojeda- Uruguay

Te has ido a transitar silencios nuevos
a perfumarte de glicinas y sahumerios de delirio.
Te has ido dejando entrelazada entre las hojas
una presencia inalterable de tu esencia
Allí estás noche a noche entre dos mundos
y en mi alma transportas mariposas vespertinas
que jamás desertarán del alma mía
Serás en mis jornadas un emblema de fortuna.

jueves, 20 de octubre de 2016

CONTATE UN CUENTO IX



La Escuela de Educación Secundaria Nº 3 “Carmelo Sánchez” de la ciudad de Balcarce lleva adelante el proyecto Cultural “Contate un Cuento “. Se trata de un concurso literario narrativo que invita a  los jóvenes y adultos de nuestra ciudad, de toda la Argentina y de otros país a imaginar otros mundos posibles porque como dice el escritor español Francisco Umbral “la escritura es la manera más profunda de leer la vida”
  Hoy nuevamente el objetivo está cumplido, y la novena edición cuenta con nuevos ganadores

Categoría A: Jóvenes de 12 y 13 años

Gandadora:
“La nota” de Valentina Ayelen Garcia, alumna de 2º año de la E.S. Nº 3 “Carmelo Sánchez”

Mención de honor:
“Secretos de invierno” de Máximo Oddo, alumno de 1º año de la E.S.Nº 3 “Carmelo Sánchez”
“Aquel hombre que camina sin rumbo” de Florencia Murias, alumna de 2º año de la E.S.Nº 3 “Carmelo Sánchez”
“Canción en silencio” de Florencia Laneve, alumna de E.S.Nº 2 “Rene Favaloro” de San Agustin

Categoría B: Jóvenes de 14 y 15 años

Ganadora:
“El diario de ayer” de Lucia Galantini, alumna de 2º año del Instituto Parroquial San Andrés de Miramar

Mención de honor:
“Lo que no queremos aceptar” de Morena Larroquet, alumna de 4° año de la E.S.N° 3 “Carmelo Sánchez”
“El universo en tus ojos” de Lucia Gauto, alumna de 4° año de la E.S. N°3 de San Manuel
“Ella” de Alfonsina Bevilacqua, alumna del Instituto Presbitero José Albertini de Lobos

Categoría C: Jóvenes de 16,17 y 18 años

Ganador:
“Aquellas palabras” de Juan Valentini, alumno de 6º año de E.S.Nº 4 de Balcarce

Mención de honor
“El entierro del olvido” de Guadalupe Galván, alumna de 4° año de E.S.N° 1 “Antonio Gonzalez Balcarce”
“El olvido” de Braian Hoyos, alumno de 5º año de E.S.y T Nº 1 “Lucas Kraglievich” de Balcarce
“La bestia” de Octavio Casimiro, alumno de 6° año de la de E.S.y T Nº 1 “Lucas Kraglievich” de Balcarce

 Categoría D: Adultos

Ganadores: premio compartido:
“El cementerio de los chalecos” de Silvia Graciela Franco de Castelar
“La nena y los globos” de Alexandro Arana Ontiveros de México

Mención de Honor
“Un día inesperado” de Melani Pagliaro de la ciudad de Balcarce
“Cazador” de Marcelo Mendiburu de Escobar

      Hubo un total de 110 participantes. Entre las escuelas intervinientes, además de las ganadoras, se encontraron la E.S.Nº7 , la E.S.N°10 y  el Colegio Santa Rosa de Lima de la ciudad de Balcarce  La E.S.Nº 1 de Napaleofú;  , la E.S. y T N° 1 de Lobería; la E.S.N° 4 de Tamangueyú. También han participados jóvenes de Tigre, Rio Negro. Bilbao, Brasil y España. En la categoría Adultos hubo participantes de la ciudad de Balcarce, Ciudad Autónoma de Bs.As., Tres de Febrero, La Matanza, San Antonio de Areco, Santa fe, Mendoza, Perú, Uruguay, Cuba, Estados Unidos, Chile, México, Venezuela y España
  El jurado estuvo integrado en esta oportunidad por las Inspectoras de la Inspectora de Educación Primaria Mónica Arriegue (Categoría A); la Inspectora de  Adultos Laura Gimaray (categoría B) , la Inspectora de Psicología Social Juana Benites (categoría C) y la Inspectora de Secundaria Lourdes Ochoa, la directora de la E.S.Nº 3 “Carmelo Sánchez”,Silvia Santamaría (categoría A y C), Vicedirectora de la E.S.Nº 3 “Carmelo Sánchez” , Karina Coria (categoría B y D) y las profesoras Idelsa Arcuri y María Angélica Pajín y el escritor Ezequiel Feito.  

  Esperamos a todos los ganadores y participantes en el acto de premiación que se realizará el día 28 de octubre a partir de las 9hs. en nuestro establecimiento sito en calle 32 Nº 1026. Los ganadores serán premiados con un  auricular con  Bluetooth y FM donado por los gremios docentes y libros enviados por el Ministerio de Educación de la Nación.  Los cuentos ganadores y menciones próximamente aparecerán en el Blog de Rescatados del fuego  y todos los participantes recibirán un libro


 Este espacio cultural que el año pasado fue declarado de Interés Educativo por el Ministerio de Educación de la Nación según resolución 1275 convoca cada año a participantes de distintas ciudades de nuestro extenso país y de otros países. Gracias por elegirnos, gracias por dejarnos existir, estamos orgullos de brindarles un espacio donde puedan dejar volar su imaginación y como decimos siempre“Mientras haya alguien que quiera contar, mientras haya alguien que quiera escribir, mientras haya un joven con ganas de imaginar , “Contate un cuento” existirá.

sábado, 15 de octubre de 2016

El Héroe - Por Máximo Gorki

    En las épocas antiguas, existía un país rodeado de bosques impenetrables; a uno de sus lados aparecía una estepa inmensa que se perdía a lo lejos, a lo lejos, en el horizonte...
En aquel país vivía un pueblo poderoso. Llenos de ardor y de fuerza, aquellos hombres tenían alegría de vivir y nada deseaban. Pero un día sucedieron grandes desgracias. De más allá de la estepa cayó sobre ellos un ejército extranjero y los arrojó a lo más profundo del bosque, ahí donde las nieblas flotan sobre los pantanos.
    Los árboles crecían tan cerca unos de otros, que sus ramas entrelazadas ocultaban el cielo; apenas si el sol las podía atravesar, y cuando sus rayos llegaban hasta la superficie de las aguas embarradas, los malos olores hacían sufrir a los pulmones más fuertes. Y las mujeres y los niños gemían, y tristes pensamientos oscurecían las caras de los hombres.
Querían abandonar esos lugares malditos. Pero ¿que hacer? ¿Volver a caer en las manos crueles de los enemigos, o ir más adentro del bosque, hacia lo desconocido? Ninguno tenía animo para tomar una resolución, aunque todos eran fuertes como robles.
    Silenciosos, duros como si fueran de piedra, se veían los troncos de los árboles en la penumbra gris; en la tarde, cuando las hogueras del campamento estaban encendidas, sus ramas parecían querer enlazar a los hombres en un abrazo más estrecho todavía. Y cuando el viento sacudía su follaje, la gran voz del bosque dejaba oír un extraño gemido, un lamento amenazador, una especie de canto fúnebre para los desgraciados que se habían refugiado a su amparo.
    Continuaban pensando, mudos, respirando el vapor venenoso de las aguas; continuaban durmiendo junto a las hogueras del campamento, a cuyos reflejos parecían danzar sombras silenciosas... Y creían que esas sombras eran los malos espíritus del bosque que se burlaban de ellos.
Nada destruye tanto el cuerpo y el alma como la falta de ánimo. Por eso aquellos hombres, poco a poco, se debilitaban y perdían la voluntad. La cobardía y el aburrimiento se apoderaban de ellos y nada hacían con sus manos, antes tan robustas. Ante los cadáveres de aquellos que cada día morían por los vapores de los pantanos, las mujeres gritaban y se lamentaban con desesperación y los llantos subían hacia el aire sombrío.     Otras veces, llenos de rabia, pensaban en ir contra el enemigo aunque perdieran la vida o la libertad, porque la esclavitud y la muerte eran preferibles a aquella tortura.
    Entonces, entre los hombres, se distinguió Danko.
    Tenía la belleza y el ardor de la juventud. Los hombres hermosos siempre son valientes. Miró a sus compañeros y les dijo:
    -Hermanos, el pensamiento no resuelve, por sí solo, los problemas; necesita de la acción. Si hay una piedra en medio del camino, con pensar solamente en que es un estorbo no va a desaparecer. Es preciso la acción para sacar la piedra del paso. ¿Por qué gastar nuestras fuerzas en pensamientos tristes? ¡Levántense! Atravesemos el bosque. Como todas las cosas de la tierra, el bosque también tendrá su fin. Vamos, hermanos, ¡en marcha!
    Todos miraron al que hablaba así. En sus ojos había tanta seguridad, estaba tan seguro de la victoria, que, como un solo hombre, todos alargaron sus brazos hacia él y lo aclamaron.
    Se puso delante de todos y ellos lo siguieron, llenos de confianza. El camino era difícil. Los arboles, las ramas, se enredaban como serpientes, formando una pared casi impenetrable; todos los días alguien moría en las profundidades del pantano. Cuanto más adelantaban, más el bosque y el pantano multiplicaban sus peligros; y más se agotaban las fuerzas de los hombres.
    Empezaron a oírse quejas. Se dudó de Danko, decían que era muy joven y sin experiencia.
    -Va sin rumbo... Nos extravía...
    Pero Danko iba siempre adelante de todos, a la cabeza, sin perder su coraje y seguro de triunfar.
    Un día una gran tempestad hizo oír su amenazadora voz y al bosque lo envolvió una gran oscuridad, como si todas las noches, desde el nacimiento de la tierra, hubieran juntado en aquel lugar su horror angustioso.
Bajo los árboles gigantescos caminaban los hombres pequeñísimos, y las plantas robustas le doblaban como rosales. Zigzagueaban los relámpagos lanzando, a través de la noche, sus garras luminosas, como para apresar a los seres perdidos que escapaban, tan pronto encandilados por la luz como hundidos en la oscuridad.
    Por fin se detuvieron, extenuados, y rodearon a Danko. Empezaron a gritar:
    -¡Nos ha engañado...! ¡Nos ha perdido... ¡Muera! ¡Muera!
    De repente, la tormenta se calmó. Un último relámpago, como un presagio, pareció confirmar las palabras de los hombres, y un estremecimiento de placer pasó sobre las cimas.
    -¡Hombres débiles! -gritó Danko-. Ustedes me eligieron como guía. Conozco el fin y a él voy, sin hacer caso de las dificultades. Pero ustedes se dejan desilusionar por la extensión del camino y no conservan ni el valor ni la fuerza. Y es un rebaño de corderos lo que yo llevo detrás de mí.
    Otra vez el bosque escuchó gritos de muerte. Danko miró a aquellos por quienes se había sacrificado y vio que eran semejantes a las bestias. Detrás de los ojos que lo miraban no había almas. Comprendió que ninguno le tendría compasión y, ante esa ignorancia, estalló la ira en su corazón. Luego sintió una piedad muy grande, una angustia tremenda, y pensó que, sin él, aquel pueblo querido caminaría hacia la muerte. Y entonces sintió más necesidad de salvar a aquellos miserables. Este deseo iluminó su mirada, pero, sin comprenderlo y para luchar contra él, se apretujaron más estrechamente a su alrededor.
Y la muchedumbre vociferaba sin cesar; los relámpagos herían la noche y el bosque murmuraba siempre su triste canción.
    Permaneció con la frente en alto; sus ojos brillaban, llenos de todo su amor.
    -¡Sálvalos! -se gritó con una voz que dominó los ruidos de la tormenta.
    Y entonces, abriéndose el pecho con las uñas, se sacó el corazón y lo levantó en alto, con las dos manos, por encima de su cabeza.
    El corazón iluminaba como el sol.
    De repente el bosque quedó en silencio, y ante la llama de amor, la oscuridad retrocedió, cediéndole el sitio. Sobre los mismos yuyos, a ras de las aguas estancadas, la luz se extendía...
    -¡Vamos! -gritó Danko, y echó a caminar. Con paso seguro, ocupando su lugar; siempre en alto, para mostrar el camino, el corazón luminoso.
    Todos le siguieron. El bosque, sorprendido, sacudió su ramaje y nuevamente hizo oír sus rumores. Pero los pasos seguros de los hombres apagaron su voz. Porque ahora marchaban todos sin miedo, guiados por la luz del corazón llameante, dominados por una fuerza irresistible y mágica. Aún caían muchos, pero morían contentos, sin una lágrima, sin un lamento.
    Danko caminaba siempre delante de sus compañeros, sosteniendo su corazón rodeado de luz.
    Y de repente el bosque, como si se declarara vencido, les dejó libre el paso y se separó de ellos, cerrando después su espeso muro. Con todo su pueblo, Danko entró en la luz, en el sol, en el aire puro que perfumaban las plantas.
    La tempestad había quedado atrás. El sol extendía su resplandor sobre la estepa ondulada cubierta de flores. Miles de gotas de rocío brillaban entre la hierba.
Atardecía. Los rayos del sol se ocultaban, coloreando de púrpura las aguas del río, cuyas espumas se volvían rojas como la sangre que manaba del pecho de Danko.
    Moribundo ya, miró por última vez la estepa inmensa en que su pueblo, ahora libre, iba a vivir. Y el héroe cayó al suelo y murió.
    A lo lejos, los árboles admirados murmuraron; sobre el césped salpicado de su sangre, corrió una brisa.     Pero los hombres alegres, llenos de esperanza, no pensaban ya en él y no se daban cuenta de que el corazón ardiente llameaba siempre al lado del muerto.
    Uno de ellos lo vio de pronto y, con prudencia lo aplastó con el pie.
    El corazón de Danko despidió aún algunos resplandores; luego se apagó.
    Y es de este corazón de donde salen todavía las luces azules que, antes de la tormenta, brillan en la estepa como pequeñas lenguas de fuego.

domingo, 9 de octubre de 2016

A mi mujer Por Carlos Cabrera

Si por quererte tanto como quiero,
tengo que soportar el sufrimiento,
quiero seguir, queriéndote contento
de este amor, que por querer, prefiero.

A veces, sin querer, soy tan sincero,
que te lastimo; por estar queriendo
que tú me quieras como yo, sabiendo
que querer es poder. Por eso quiero.

Si yo supiera, pero es que no puedo
saber qué día, sin querer me muero,
por ti el amor ha de seguir viviendo

Puedes estar segura, que queriendo,
has de enterarte, que me fui sintiendo
¡No quedarme a quererte como quiero!

La Rueda Por Olga Tasca de Pardo

Dos mitades, unidas por los medios,
La rueda alisando el proceso.
De arrobo,
de dudas,
de probables quimeras.
Dos abrazos que se unen en un abrazo amante,
en las idas y vueltas.
¿Ilusión?
¿Sortilegio?
¿Mandaderos o amos?
Sentirse como pájaro libre pero con grillos puestos
a quietud,
Decepciones,
la rueda en su andar va aplastando los sueños.
Costumbre.
Indiferencia. Saber como ha llegado la finitud del tiempo.
Cada parte de rueda suda por su destino
con la marca indeleble del carruaje La Vida.
Hubo ayeres. No cede y entre giros y giros
un rezongo de faltas acaricia los rayos
que son un poco herrumbre, y otro poco, esperanza
Demasiadas flaquezas van mostrando su grito.