sábado, 25 de abril de 2015

Domingo de enero Por María Neder

Veo a mi vecino silencioso
caminar detrás de los álamos
al Norte,
sombrero carmín de ala ancha
su cabeza atiende iniciales
verdes del sembrado
y suave el viento al mediodía
cuando arde el sol en Maimará.

Casi un brisa el viento de altura,
el andar entre los surcos
de mi vecino al Norte,
como un duende,
casi imitando al centinela cardón
arriba,
más alto que los colores de la montaña,
más silencioso que la voz del viento,
más cotidiano que el sol y la luna
en Maimará, con las calandrias.

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