Vecina: te puedes dar la mano,
esa mano que un día fuera hermosa,
con aquella otra eterna silenciosa
"que se cansara de aguardar en vano".
Tú también, como ella, acaso fuiste
la bondadosa amante, la primera,
de un estudiante pobre, aquel que era
un poco chacotón y un poco triste.
O no faltó el muchacho periodista
que allá en tus buenos tiempos de modista
en ocios melancólicos te amó.
Y que una fría noche ya lejana
te dijo como siempre: "Hasta mañana". . .
pero que no volvió.
¡Bienvenidos! Este blog de literatura está abierto a todo tipo de lectores. Quienes lo hacemos no tenemos otra motivación que el de compartir la lectura de las obras de escritores de todos los tiempos, así como también las de aquellos que se inician y también merecen difusión.
sábado, 12 de marzo de 2016
EL SILENCIO Por FRANCISCO Luis BERNÁRDEZ
No digas nada, no preguntes nada.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
Que un silencio sin fin sea tu escudo
Y al mismo tiempo tu perfecta espada.
No llames si la puerta está cerrada,
No llores si el dolor es más agudo,
No cantes si el lamino es menos rudo,
No interrogues sino con la mirada.
Y en la calma profunda y transparente
Que poco a poco y silenciosamente
Inundará tu pecho de este modo,
Sentirás el latido enamorado
Con que tu corazón recuperado
Te irá diciendo todo, todo, todo.
Cuando quieras hablar, quédate mudo:
Que un silencio sin fin sea tu escudo
Y al mismo tiempo tu perfecta espada.
No llames si la puerta está cerrada,
No llores si el dolor es más agudo,
No cantes si el lamino es menos rudo,
No interrogues sino con la mirada.
Y en la calma profunda y transparente
Que poco a poco y silenciosamente
Inundará tu pecho de este modo,
Sentirás el latido enamorado
Con que tu corazón recuperado
Te irá diciendo todo, todo, todo.
SONETO DE LA SIRENA Por IGNACIO B. ANZOÁTEGUI
Inapelable como la azucena
se levantó en la ola su blancura,
alta en la luz de la mañana pura,
pura en la luz de la mañana plena.
Rigor de brisa y altitud de almena
desnudaron al sol su desventura,
y se quebró en la voz de la amargura
la pena de cristal de la sirena.
Pena de amor de la sirena sola,
pena de amor y soledad de nieve
rubia de luz en la almenada ola.
Soledad del amor iluminado
que al viento fía la esperanza leve
desde la almena de cristal llorado.
se levantó en la ola su blancura,
alta en la luz de la mañana pura,
pura en la luz de la mañana plena.
Rigor de brisa y altitud de almena
desnudaron al sol su desventura,
y se quebró en la voz de la amargura
la pena de cristal de la sirena.
Pena de amor de la sirena sola,
pena de amor y soledad de nieve
rubia de luz en la almenada ola.
Soledad del amor iluminado
que al viento fía la esperanza leve
desde la almena de cristal llorado.
SONETO PARA EL SONETO A VIOLANTE Por MANUEL MUJICA LÁÍNEZ
Un soneto mandóle hacer Violante
y él, sin gran cavilar, lo que es discreto,
desplegó el abanico del soneto
y tras sus rimas ocultó el semblante.
En vano, la fermosa demandante
buscó, entre el varillaje, su secreto:
sólo halló un trozo de papel escueto,
mecido por la voz del consonante.
Acaso ella esperó del grande Vega
una flor de lisonja palaciega
o de amor una trova y de respeto.
Mandóle que contara. Obedecióla.
Y a Violante dejó, burlada y sola,
dentro la soledad de su soneto.
y él, sin gran cavilar, lo que es discreto,
desplegó el abanico del soneto
y tras sus rimas ocultó el semblante.
En vano, la fermosa demandante
buscó, entre el varillaje, su secreto:
sólo halló un trozo de papel escueto,
mecido por la voz del consonante.
Acaso ella esperó del grande Vega
una flor de lisonja palaciega
o de amor una trova y de respeto.
Mandóle que contara. Obedecióla.
Y a Violante dejó, burlada y sola,
dentro la soledad de su soneto.
Regreso a la casa natal Por Alfredo Veiravé
Fácil es volver a ella. Queridas islas
recibidme ahora para la navegación (Es verdad así
“Héctor yacía en el suelo, desvanecido”
mientras la enaltecida ola quebraba sobre la playa.)
Fácil es volver a ella. Queridas sombras
atended el movimiento de los dioses que, al atardecer
rompen entre sus dedos las negras uvas.
Aquella tierra es dulce, y su dulzura
nos entrecierra los ojos. Evoquémosla,
sin temores. Pasa la tarde amarilla y ceniza,
sobre las torres. Desvarían los ángeles hermosos
entre los trebolares de la costa. Pero más aún,
desfallecen con las cabezas curvadas de dolor
en los jacarandaes.
Fácil es volver a su profundo y solitario aljibe,
a la querida casa.
(Evoquémosla sin temores, porque ella ya no existe.)
recibidme ahora para la navegación (Es verdad así
“Héctor yacía en el suelo, desvanecido”
mientras la enaltecida ola quebraba sobre la playa.)
Fácil es volver a ella. Queridas sombras
atended el movimiento de los dioses que, al atardecer
rompen entre sus dedos las negras uvas.
Aquella tierra es dulce, y su dulzura
nos entrecierra los ojos. Evoquémosla,
sin temores. Pasa la tarde amarilla y ceniza,
sobre las torres. Desvarían los ángeles hermosos
entre los trebolares de la costa. Pero más aún,
desfallecen con las cabezas curvadas de dolor
en los jacarandaes.
Fácil es volver a su profundo y solitario aljibe,
a la querida casa.
(Evoquémosla sin temores, porque ella ya no existe.)
De “La Prensa”, 1966
LA PUERTA Por Rafael Serrano Ruiz - España
Le abriste la puerta
que daba a tu mundo
y le acogiste
como al peregrino
al qué se le abren los brazos.
Conoció vivencias,
momentos hermosos,
tristes experiencias…
Se aferró a tu vida
con todas sus fuerzas
como si de ello dependiera
el paso de las estaciones,
o el amor de los hombres.
Más de pronto
comprendió
que el lenguaje no era el mismo
no pudiéndose fundir
entre tus gozos y sombras…
eterno duelo
¿Acaso es….
una ironía del amor?
¿Quizás no sea…
el oportuno momento?
El,
desea inmerso en ti
la eterna permanencia
entre los pliegues de tu piel
…sueño de amor eterno.
Yacer espalda con espalda,
tú recuperándote del hechizo,
él continuando su batalla
entre deseos temores y razones…
"Sólo con amor se puede crear amor"...
mas sabe que no es suficiente.
Romántico derrotado por la vida
llora por lo que pudo ser...
Desesperadamente
que daba a tu mundo
y le acogiste
como al peregrino
al qué se le abren los brazos.
Conoció vivencias,
momentos hermosos,
tristes experiencias…
Se aferró a tu vida
con todas sus fuerzas
como si de ello dependiera
el paso de las estaciones,
o el amor de los hombres.
Más de pronto
comprendió
que el lenguaje no era el mismo
no pudiéndose fundir
entre tus gozos y sombras…
eterno duelo
¿Acaso es….
una ironía del amor?
¿Quizás no sea…
el oportuno momento?
El,
desea inmerso en ti
la eterna permanencia
entre los pliegues de tu piel
…sueño de amor eterno.
Yacer espalda con espalda,
tú recuperándote del hechizo,
él continuando su batalla
entre deseos temores y razones…
"Sólo con amor se puede crear amor"...
mas sabe que no es suficiente.
Romántico derrotado por la vida
llora por lo que pudo ser...
Desesperadamente
EPIGRAMAS ITALIANOS Por autores varios
I
Un borrachón padecía
Fiebre y sed; y en el recargo
A su médico decía:
- Quíteme la fiebre usía,
Que de la sed yo me encargo.
II
Con ceño bastante adusto,
Por Dios y Santa María
Un joven sano y robusto
Me pidió limosna un día.
-Vete a cavar, dije yo.
Y arrugando el entrecejo:
-Limosna, me contestó,
Le pido a usted, no consejo.
III
Un servil adulador
Al Rey se atrevió a decir:
-No hay más remedio, Señor,
Todos hemos de morir.
Mas de aquellos francos modos
Temiendo un mal resultado,
El hombre añadió turbado:
-Quiero decir, casi todos.
IV
En tiempo de las bárbaras naciones
Pendían de las cruces los ladrones;
Pero ahora en el siglo de las luces
Del pecho del ladrón penden las cruces.
(Hugo Fóscolo)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)