sábado, 24 de mayo de 2014

La moneda Por Ezequiel Feito

Tienes en tus manos la moneda roja
para cambiar en el paraíso
tus quebrados huesos por un cuerpo sano;
tu cara, deformada a golpes
y las rosas secas de las sienes
por belleza.

Tu leprosa pierna o tu amputada mano
por otra nueva,
y el vómito ácido de tus labios
por la santidad del viento fresco.

Todo con la más roja moneda
con la moneda cuya sangre nunca se coagula.

Cambia la piel de plomo, los párpados de azufre
y tus venas por donde corren los metales
por carne y sangre nueva.

¿Por qué sigues bebiendo el hierro de tu casa de cemento,
hombre que ríes y cavas la tierra
en busca de agua?

Cámbialo todo con esa moneda,
con la perfecta y roja
moneda de sangre.

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