sábado, 23 de agosto de 2014

EL CANTO - Por Francisco Luis Bernárdez

Este río de amor que duele tanto
Y que tanto consuelo proporciona
Brota de un manantial secreto y santo
Y recorre en silencio la persona.

Su corriente que alegra y emociona
Va por zonas de júbilo y de llanto
Hasta llegar a la secreta zona
Donde se vuelve océano de canto.

En este inmenso mar, siempre desierto,
 Donde es inútil esperar más puerto
 Que el de un olvido cada vez mayor,

Todo el hombre  palpita y se resume
Como  toda la  tierra en  el  perfume
Y en la forma callada de la flor.

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