lunes, 13 de enero de 2020

Concurso “Contate un cuento XII” - Mención de Honor Categoría D: “El viejo del Vagón” - Por Walter Hormaechea, alumno de Secundaria de Oficios

El viejo del vagón le decían en el pueblo porque nadie lo conocía, no sabían de donde había venido. Algunos pensaban que había escapado de la justicia, otros que escapaba de algo malo, por eso estaba solo, nadie hablaba con él, su aspecto ermitaño, de mal carácter, desagradable y desalineado, asustaba a la gente.
Vivía en un vagón abandonado, que el ferrocarril había dejado cerca de los galpones de una vieja estación en la que moraba un hombre al que llamaban “jefe”. Por ahí vivía también un joven que luego de la escuela solía andar caminando por las vías con su honda y unas piedras en los bolsillos del pantalón, porque en esa época no existía Internet, y los jóvenes solían hacer otras cosas, como por ejemplo cazar.
             Fue esa tarde que Matías se encontró frente a frente con aquel señor extraño que venía por las vías en sentido contrario.
             A primera vista y casi de inmediato, Matías sintió mucho miedo, recordó algo que una vez alguien le había contado. El viejo del vagón y el “jefe” habían sido bueno amigos. Este último tenía una hija que era hermosa y solía sentarse con el viejo a charlar sobre el andén de la estación. Un día se enamoraron y esto hizo que el “Jefe” le prohibiera a su hija ver a su amigo, así que la encerró en un cuarto. Un día ella se escapó para poder encontrarse con su gran amor. Ese día un tren que venía del norte no pudo parar, ella cruzó las vías sin mirar, quizás pensando en el encuentro con su amado y no lo pudo ver. Ese día fue trágico, algunos todavía dicen que lo recuerdan.
             Matías miró nuevamente al viejo, pensó en salir corriendo pero al mirar al joven, éste le sonrió y al instante preguntó
 _ ¿Qué andas haciendo por las vía solo? ¿No sabes que es peligroso?.
 – Sí, lo sé. Mi abuelo siempre me lo dice.
Ese día Matías empezó a conocer al viejo del vagón. Se enteró que era un hombre sencillo y bonachón, que la historia que él había escuchado de un amor y una tragedia había sido verdadera. Había elegido vivir solo y sin contacto con las personas porque su dolor por aquella hermosa mujer que la vida le había arrebatado le produjo un sufrimiento tal que solo se estaba dejando morir.
             Con el tiempo, construyeron una gran amistad. Así fue que Matías se enteró que se llamaba Rodolfo, nombre que su madre le había puesto por su padre.
             Al pasar el tiempo Rodolfo, el viejo de vagón cambió su vida, conoció a Isabel la tía de Matías. En el pueblo decía que ella trajo la cura a todos sus males y que él pudo encontrarle un sentido a la vida y Matías comprendió que lo que dicen de las personas a veces puede ser verdad, pero otras hay que llegar a conocerlas.

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