viernes, 20 de marzo de 2020

“CONTATE UN CUENTO XII” - Mención de honor Categoría A: Infierno Sin fin Por Morella Perez Berber y Selene Agustina Canzini, alumnos de la E.E.S. N° 2 Florentino Ameghino” de Tandil


Me desperté cabeza abajo en el auto sobre la carretera. Recordé aquellas imágenes del accidente; las luces de frente, el derrape de las llantas y el tumbo del auto. Desabroché mi cinturón para caer sobre el techo del mismo, y salí del vehículo arrastrándome sobre los vidrios rotos del parabrisas. Noté algo extraño, no logré distinguir la marca que dejaron las llantas ni el coche con el que chocamos. Segundos después, me dí cuenta de que ni mis padres ni mi hermana se encontraban cerca. “Tal vez fueron a buscar ayuda mientras estaba inconsciente” - me dije para reducir mis constantes nervios. Esperé durante un largo rato que ellos regresasen, pero no tuve suerte. Al comprender que no volverían por mí, me dispuse a buscar un teléfono público o ayuda por la zona. Caminé y caminé, pero parecía que la ruta no tuviese un final. Oí un ruido proveniente del bosque. Me adentré en este y vi un chico,  estaba quejándose de dolor mientras se arrastraba hacia una vieja cabaña, decidí ayudarlo a ingresar en ella. Este muchacho era alto, como de un metro  ochenta. Su color de cabello era castaño claro y sus ojos, de un tono miel. También vestía una camisa blanca junto con un suéter. “Supongo que este es tu hogar “ – pensé y me dirigí hacia él para entablar una conversación y así distraerlo de aquel dolor, pero este simplemente no respondió
— Por cierto, me llamo Ethan, ¿y tú?
 —Cameron. Me llamo Cameron. Y gracias por traerme - exclamó sin interés. Comencé a buscar algo para curar sus heridas y regresé con él luego de unos momentos. El ambiente se tornó silencioso por un largo rato.
—¿Qué te pasó a ti? - interrogué con curiosidad.
 —Yo estaba en el otro auto.
—Pero, ¿qué?
—Sí, yo conducía el otro auto durante el choque.
—Un poco más de cuidado la próxima…
 —Yo vi a tus padres y a tu hermana -interrumpió sin prestarme atención.
—¿Cómo sabes quiénes eran?
Sin darme una respuesta, me tomó de la muñeca con algo de fuerza y me llevó hacia afuera. Nuevamente me encontraba sobre la carretera cuando noté un auto que se aproximaba a gran velocidad en dirección a nosotros, sin intenciones de detenerse. Cuando quise reaccionar, era demasiado tarde, Cameron me había empujado fuertemente hacia el camino. Antes de que aquel coche me pasara por encima, lo único que pude ver fue la sonrisa macabra que se había dibujado sobre su cara. Aquellos ojos que, anteriormente eran de un color miel, se habían convertido ahora en ventanas al mismísimo infierno.
Me desperté dado vuelta en el auto sobre la carretera, pero esta vez algo me sabía mal. Se me vino a la cabeza la sonrisa terrorífica y la mirada de aquella persona. Sentí un escalofrío y me dije “Seguro fue solamente una pesadilla” - intentando acabar con mi miedo. Un auto se acercó a gran velocidad, pero paró a unos cuantos metros de donde yo estaba, bajándose del mismo ni más ni menos que el chico de mi pesadilla, y a su lado, una chica algo extraña.
 —Hola Ethan, ¿Me extrañabas? - me preguntó con una voz perversa.
 —¡¿Quién eres y cómo me conoces?! - le grité en un tono asustado,  pero también con furia.
 —¡Soy Cameron! ¿Acaso ya no me recuerdas? - exclamó intentando parecer entristecido por ello 
— Ah, y ella, es Sue, la que te atropelló anteriormente.
—¿C-cómo?... Sue se acercó lentamente hacia mí con una navaja en mano.
Mientras  retrocedía vi  un pedazo de vidrio roto a mi alcance y rápidamente lo tomé para intentar defenderme, pero cuando quise darme cuenta ella ya estaba detrás apuñalándome a su vez. Caí al piso desangrándome.  Y antes de cerrar mis ojos observé aquella misma sonrisa más macabra que nunca, hasta que… Me desperté. Esta vez no me di tiempo para pensar en nada. Me dispuse a correr una vez fuera del vehículo. El mismo auto de antes me está persiguiendo. La ruta no tenía un final, sólo crecía delante de mi vista. Volteé hacia atrás y logré ver la cara ahora deforme de aquella muchacha, y al dar  vuelta mi vista para continuar corriendo, me encontré con Cameron, quien estaba frente a mí. Entre los dos intentaron acorralarme, pero yo empujé al chico con mi cuerpo, logrando que cayera al suelo.
Este dejó caer un cuchillo, el cual agarró y utilizó para enfrentarme a él.
 — ¡Espera! No querrás que revele tu secreto... No es así, ¿Ethan? - me preguntó, poniéndome nervioso.
— ¿Cuál secreto? - interrogué tembloroso.
 —Ya sabes, ese día en el que cometiste aquel asesinato. A no ser que también te hayas olvidado de eso, ¿Verdad?
—No sé de qué hablas…
 —Asesinaste a aquella chica atropellándola, tal y como hice contigo. Huiste como un cobarde sin enfrentar tus acciones. Tus padres te siguen amando, aunque seas un criminal. Porque ellos nunca lo supieron.
 No se me ocurrió mejor idea que negarlo todo, aunque este tuviese toda la razón. —¿Cómo sabes eso? - hablé algo confuso.
—Sólo voy a decir… -se levantó colocando sus manos detrás de su espalda - Bienvenido a tu infierno, Ethan – su expresión estaba  acompañada de esa misma sonrisa que tantos escalofríos me causaba.
De pronto, Sue me apuñaló nuevamente. Me desperté, pero esta vez ya estaban Sue y Cameron esperándome fuera del auto. Al salir del coche, tomé un trozo de vidrio. Me dirigí hacia ellos, noté que la chica  ahora tenía una forma muy extraña, ya ni parecía humana. Sus orejas eran cuernos, su espalda tenía dos grandes alas, su piel se tornó rojiza, sus dientes eran notoriamente grandes y su rostro, completamente desfigurado. Antes de que Sue pudiera apuñalarme, le arrebaté su cuchillo y me enfrentó cara a cara frente a Cameron.
—No sé cómo sabes, y tampoco me interesa saberlo, pero los dos sabemos que morirás.  Cameron sacó su arma y la insertó al costado de mi estómago, donde no había zona de peligro, pero yo lo hice justo en su pecho.
 —¡Bienvenido a tu infierno, idiota! -le grité por última vez.
—No tienes idea de lo que hiciste – aseguró mientras rió débilmente
— Al matarme, causaste tú mismo, tu infierno sin fin. —
El destello de un auto me despertó. Vi a mi lado a aquel monstruo, Sue, pero ahora tenía un aspecto normal. Me vi  en el espejo retrovisor. Ya no era yo, ahora mi cabello era de un tono castaño claro y mis ojos de color miel.
Por alguna razón, sonreí macabramente. Me espanté al notarlo, y por esto me bajé bruscamente del vehículo para echarme a correr hacia el bosque, pero me tropecé, Al caer se lastimó  mi pierna, haciéndome lanzar un grito de dolor. Divisé una cabaña cerca y me arrastré hacia ella. Luego, escuché cómo alguien se acercaba. Era ella, Alicia. Cuando estaba justo frente a mí, entendí que ahora debía atormentar a mi propia hermana.
—Ya llegamos, voy a buscar algo para sanarte - dijo mientras se ponía de pie. Regresó luego de un rato e intentó hablar conmigo, pero realmente no me interesaba.
—Me llamo Alicia, pero más bien me gusta que me digan Ali, ¿tú?
—Soy Cameron. - respondí casi sin ganas de hablar
. —¿Cómo te lastimaste?
—Me tropecé
—Oohh, yo estoy con mi auto averiado y no encuentro ayuda por ningún lado
—Sé donde hay un teléfono público. Vamos – dije y me levanté para luego tomarla de la muñeca y llevarla afuera. Nuevamente, me encontraba sobre la carretera y vi a Sue, quien estaba viniendo hacia nosotros a toda velocidad.

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