jueves, 12 de noviembre de 2020

Menciones de honor Contate un Cuento XIII CATEGORIA D: jóvenes y adultos de la Educación de Adultos

 

Metamorfosis

Claudi Edhit Rosas, alumna de CENS 451

      Está entrando el calorcito en Balcarce y la primavera brilla. Sentada en la plaza bajo una glorieta, ella se detiene a mirar una rama donde cuelga pendiente, apenas de un hilo de seda, un bichito canasto, cubierto por pequeños palitos rústicos y envueltos en muchos otros hilos de seda. Entonces, no puede dejar de compararse con él. Cierra sus ojos y siente que está atrapada en ese capullo, cómoda, segura (o aparentemente segura), pero atrapada....Nada le faltaba: tenía comida, ropas caras, todo lo material que podía desear, pero no lograba conseguir su libertad.

            A veces, por no salir de la zona de confort, no podía ver que, si hacía un poquito de esfuerzo y perdía el miedo, podía salir de ese caparazón. Una lágrima rodó por su mejilla.Entonces todos sus recuerdos se agolparon en su retina, y se dio cuenta de que necesitaba salir de esa cárcel de cristal…

          Ya la magia se había roto, su príncipe azul ya no era tan azul...Hacía mucho tiempo que  no la trataba como ella se merecía. Tal vez fue cediendo, tal vez el miedo la dominó; luego fueron el maltrato, la humillación, sus celos sin fundamentos y hasta los golpes... sí, los golpes...Sintió el escalofrío en su cuerpo; ya el sol no podía dar calor a ese frío interno que ella sentía, y recordaba con esa tristeza en sus bellos ojos, la promesa de “no volverá a suceder”.

           El ciclo se había cumplido, casi como el de ese bichito, que iba rompiendo su canastito de a poco para convertirse. Ya dejaría de ser ese gusano feo, ya no sería necesario arrastrarse...También recordó que en su época de escuela había estudiado en ciencias naturales (materia que le encantaba) la metamorfosis de este ser: primero, el huevo en una hoja; nacía una larva u oruga gris y arrugada; comenzaba a cubrirse con la pupa (crisálida) hasta que esta se abría y ahí,  ¡la maravilla de su transformación en mariposa!!! También recordó lo corta que era la vida de la mariposa una vez transformada; sí, demasiado corta, dependía de su especie, como máximo un año. Y entonces ella se levantó de ese banco, de esa hermosa plaza, en esa bella tarde…Se paró frente a ese bichito; quería agradecerle;  se había dado cuenta que también era su tiempo de mutar, ¡ya lo había dado todo!!!

            Sí, tal vez como la mariposa, no sabía cuánto viviría, pero qué importaba eso sí ahora ¡podía ser LIBRE!!!

                                               Y por fin echaría a volar...

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