jueves, 12 de noviembre de 2020

Menciones de honor Contate un Cuento XIII CATEGORIA D: jóvenes y adultos de la Educación de Adultos

 

Amores desencontrados

Ezequiel Loza, alumno de CENS 451

Tras un pasado un poco tormentoso ,y partiendo de una relación frustrada por la juventud de nuestros protagonistas, Ezequiel se alejó de su amada con la idea de que sería para siempre.

Ezequiel era un joven introvertido, aunque una vez que tomaba confianza, mostraba su personalidad tal cual era. Se enamoraba con facilidad, pero debido a su timidez no le era posible declarar su amor a la chica de sus sueños. Así, sumido en su timidez, veía como una tras otra perdía a la chica que amaba

La edad fue curtiendo su personalidad e hizo que fuese tomando más confianza en sí mismo y esto le sirvió para ir relacionándose más con las jóvenes. Fue entonces cuando conoció a Isabel, una joven alegre y divertida, y no tardó en enamorarse de ella.

Preparado para iniciar una relación en pareja decidió hablar con Isabel y declararle su amor. En principio ella no estaba enamorada de él , entonces, continuaron saliendo como amigos hasta que Isabel estuvo preparada para aceptar su amor.

Para él era la primera relación, la primera vez que se enamoraba de verdad, la primera vez que besaba a una chica. Todo esto despertó sentimientos en Ezequiel que él nunca había sentido, pero todo esto que, para él, era amor, para Isabel comenzó a ser una obsesión por ella.

La relación entró en decadencia, la falta de comunicación hizo que todo se deteriorara rápidamente.  Isabel y él decidieron romper su noviazgo. Ante la imposibilidad de arreglar su amor este no tardó en truncarse, en parte por la juventud de ambos y  ,es posible, que también influyera la inexperiencia de él.

Ezequiel partió destrozado, con el corazón roto, dejando atrás una parte de su alma para no regresar nunca junto a Isabel. Lo que había comenzado como una preciosa historia de amor término de la noche a la mañana. Sumido en la tristeza, continuó con su vida sin interés ni ganas de vivir. Entró en una profunda depresión y, en silencio, lloraba la pérdida de su primer gran amor, tratando de encontrar una explicación a lo ocurrido entre ambos.

Con el tiempo comenzó  a salir, a relacionarse de nuevo con los demás y tras un largo período poco a poco fue aprendiendo a vivir sin Isabel.

Un día, en una de sus salidas con los amigos conoció a Victoria. Ella era una chica más joven que él, pero muy madura para su edad. Pasaban largo rato charlando y compartían sus experiencias en la vida. Cada fin de semana se reunían y pasaban muy buenos ratos juntos. Esto  fue devolviendo a Ezequiel las ganas de vivir, de salir, de compartir su vida, vivir nuevas experiencias y, por qué no, vivir de nuevo el amor.

No tardó en despertar el interés por Victoria y, seguro de sí mismo, le declaró su amor.

Victoria venía de otra relación y estaba un poco reticente, pero decidió darse otra  oportunidad . Comenzaron su relación y todo marchaba sobre ruedas. Tras un período considerable de noviazgo, decidieron darse el “sí quiero” y muy enamorados el uno del otro se casaron para compartir sus vidas para siempre.

La vida les sonreía y vivían felices profesándose amor el uno al otro. La felicidad no tardó en colmarles y vino su primera hija, una hija muy deseada y querida. La felicidad se hizo plena y vivían en perfecta armonía, Ezequiel cuidaba y mimaba a su niña que lo era todo para él.

Tras casi 20 años de terminar su relación con Isabel, Ezequiel era un hombre nuevo, un hombre feliz y satisfecho con lo que la vida le había dado. Pero, por los caprichos del destino, un día él se acordó de Isabel y se preguntó a sí mismo qué tal le habría ido en la vida.

Tal era la curiosidad que   decidió buscar información sobre  su antiguo amor. Colocó su nombre en el buscador de una red social y bingo, devolvió resultado positivo, él se debatió un poco entre la moralidad y la curiosidad, pero esta última pudo más y envió una solicitud de amistad , con la esperanza de que ella devolviera una respuesta a su invitación.

 Cada día miraba en su perfil, pero no había señales. Ezequiel entendió que ella no quería saber de él y perdió las esperanzas de que le contestara. Continuó con su vida y se olvidó de la absurda idea que tuvo, pero el destino quiso ser caprichoso de nuevo y, tras dos meses de aquella invitación, recibió la respuesta tan esperada: Isabel se había casado también y al igual que él tenía una hija Vivía feliz en compañía de su familia.

Estas inesperadas noticias lo alegraron, sintió satisfacción al saber que Isabel había encontrado el amor y era feliz. Una tarde por casualidad la vio en línea y tuvieron la oportunidad de hablar a través del ordenador. Era curioso como después de casi 20 años, sin saber el uno del otro, conversaron como si no hiciera más de dos días, desde la última vez que hablaron. Se contaron que tal le había ido la vida a cada uno en esos años, sus vivencias y sus añoranzas. Isabel, al igual que él, tenía una hija que era su mayor satisfacción y su mayor felicidad. Así sin darse ni cuenta pasaron varias horas charlando

 Ezequiel quedó encantado de haber podido hablar con su primer amor, de haber tenido noticias suyas, de saber que era feliz con su esposo y con su hija.Isabel a su vez, también sintió mucha alegría de saber de Ezequiel, de tener noticias suyas después de tanto tiempo. Esta fue la primera vez que habían hablado después de aquella ruptura.

Desde ese día y, cada vez más a menudo, coincidían y charlaban a veces hasta altas horas de la madrugada. Lo que comenzó como una simple curiosidad se estaba convirtiendo casi en una rutina. Cada vez el contenido de estas conversaciones eran con más carga emocional y más sentimientos, y en una de estas conversaciones, Isabel confesó a Ezequiel que lo tenía todo en la vida, que solo le faltaba él. Esto lo dejó helado, un poco fuera de juego, pero no le dio demasiada importancia., sin embargo, trataba de pasar más tiempo frente a su ordenador con la esperanza de que Isabel estuviese allí. Casi se hacía obligada la permanencia en línea para encontrarse con ella. Esto empezó a preocuparlo, y decidió hablar con Isabel para hacerle saber que no estaba bien lo que estaban haciendo, que, aunque solo fuese a través del ordenador, hablaban de cosas que no era una conversación propia de amigos, sino más bien una conversación de pareja y esto no era posible. Él tenía su esposa, e Isabel también estaba felizmente casada. Entonces le propuso dejar de charlar con ella y esto la enfadó un poco, ella comentó que no hacían nada malo, que solo charlaban, que no había nada malo en ello. No duró mucho tiempo el distanciamiento, él pensó en aquellas palabras de Isabel y comprendió que no hacía nada malo, que solo se trataba de una amistad que ya venía del pasado, aunque sí  le seguían preocupando el contenido de las conversaciones decidió continuar adelante.

Poco a poco se fue creando un fuerte vínculo entre ambos y una amistad que sobrepasaba casi los límites. Casi hablaban con toda naturalidad y compartían sus vidas, aunque lo hacían desde la distancia. Mientras más hablaban más cosas se aclaraban, Isabel estaba inmersa en una gran confusión, Ezequiel y sus palabras alentaban a Isabel, y está a su vez empezaba a sentirse viva ,a tener deseos de vivir y a darse cuenta de lo que realmente importaba en la vida. El amor que  en un momento  creyó no existía,  cuanto más se escribían más fuerte latía en su corazón al recibir cada mensaje que él enviaba ,

Pronto Isabel tomó la decisión de citarlo en aquel café donde se encontraban en el pasado y donde ella tenía hermosos recuerdos de momentos únicos. Envió un mensaje y como era de esperar Ezequiel lo leyó y acepto de inmediato. El día de la cita llegó antes al lugar pactado con su mejor camisa y la corbata preferida de Isabel que aún conservaba por el solo hecho que ella se la había regalado, un pimpollo de Jazmín, la flor más amada por Isabel, lo acompañaba aunque Ezequiel creía que no existía flor más hermosa que ella.  Pero como siempre el destino tuvo que hacerse presente e Isabel al salir apurada para su cita, saludó a su esposo, lo miró a los ojos, observó a su alrededor y fue allí, en ese preciso momento, donde la culpa la invadió desde sus pies hasta su corazón y sintió un gran remordimiento . Salió de la casa, llegó a la vereda de enfrente del lugar de la cita y como espiando a Ezequiel, mirándolo fijamente y con llanto en sus ojos, ya no vio al hombre del cual ella se había enamorado:  fuerte por fuera pero tan frágil por dentro, claro habían pasado los años y Ezequiel ya no era aquel muchacho. Ella tuvo la mejor vida que alguien pudo tener y cuidaba mucho su salud ,su cuerpo y estética , en cambio Ezequiel se había descuidado . Nuevamente Isabel, tuvo un clic, pero esta vez fue para volver a la realidad y recordar que en su casa alguien que la amaba demasiado la esperaba y que no podía tirar todo a la basura, así porque si. En ese momento vino a su mente la imagen de la tierna mirada de su pequeña hija y así como llegó se marchó nuevamente sin que Ezequiel la viese. Con el transcurrir de las horas, él como buen caballero regaló el jazmín a la camarera del lugar en agradecimiento a su atención y volvió a casa, pensando qué le habría ocurrido algo Muchas preguntas juntas daban vueltas por su cabeza. Se sentía abatido y defraudado y fue derecho a su computador, allí mismo encontró un mensaje de Isabel que leyó de inmediato:

“Perdón por no haber llegado a tiempo, creo que lo nuestro es pasado y allí debe quedarse, cada uno hizo su vida después de nuestro fin en la relación y no me parece justo destruir todo lo que cada uno ha formado en todos estos años.  Hay terceros que no llevan culpa de nuestros sentimientos aún latentes, y no deben pagar por nuestros errores, cierro el chat y me despido definitivamente y para siempre de ti, te deseo con todo el amor de mi corazón que seas feliz”

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