miércoles, 19 de octubre de 2022

CONCURSO LITERARIO NARRATIVO “CONTATE UN CUENTO XV” Declarado de Interés Educativo por el Ministerio de Educación de la Nación res 1275/se

 

Mención de honor categoría A – jóvenes de 12 y 13 años

El que camina al lado de Galo 

Por García Bauza, alumno del Instituto Bg. Martín Rodríguez de Tandil

 

Es de noche, tengo frio, afuera llueve y una luz amarilla se refleja en los pisos mojados.

Tengo mucho frio. Estoy solo con él, atrapado con él.

Tiemblo, mi nariz gotea. En mi walkman suena una versión distorsionada de “Imágenes Paganas”.

Aparece delante de mí, sólo veo su figura, me mata en un abrir y cerrar de ojos.

Recuerdo mis últimos minutos antes de irme de este mundo...

Negro....

Los años 90 en Argentina, una época de muchos colores y diversión. Al menos, para la mayoría. Me tocó hacer la colimba y ahí se acabó lo divertido. Mi hermano, se salvó por número bajo... un caradura que acá no habría sobrevivido ni un día. Lo que más me duele es que sigue disfrutando en casa de las empanadas de carne de la vieja... gloriosas empanadas ¡Lo que daría por comer de esas empanadas una vez más! En cambio, como todos los días unos fideos desabridos... Mato las horas haciendo flexiones, lagartijas y vueltitas al patio de la base.

Siendo sincero creo que exagero un poco, eso sí, lo peor de todo es que te toque el turno de guardia por la madrugada. Los que tienen más tiempo acá, cuentan historias que dejan entrever que en la base pasan cosas raras. Las historias van desde fantasmas a los “Doppelgänger”, una especie de gemelos malvados o clones de uno mismo que permiten una especie de bilocación del propio cuerpo.

Creo que nos intentan asustar, pero yo no creo mucho en esas cosas.

...Recuerdo el día que empecé la colimba como si fuera hoy. Recuerdo que había sol, pero era un día triste, como si lloviera. Recuerdo también que papá me había regalado un walkman como regalo de despedida para que “me acompañara”. Le costó medio sueldo. “Pedírselo durante meses sirvió para algo” , pensé ese día.

No me regaló sólo eso. El walkman vino de regalo con mi canción favorita: “Imágenes Paganas” de Virus, en su casette “Vivo”.

Después de un largo viaje, llegué a la base. Fui en colectivo... ¡aburridísimo! Mamá me despidió llorando y papá con un abrazo. Raro en él, el viejo no abrazaba mucho... Mi hermano no estaba.

Cuando llegamos, nos recibieron con un discurso protocolar y no hicimos mucho más en el día. Vino bien para conocerse con el resto y hacer amistades.

Pronto encontré un amigo, Miguel, de Tandil, como yo.

...

Miguel, yo y Gómez patrullamos el área. Miguel y yo recorremos el almacén, Gómez revisa el hangar.Tarareo la canción de mi fiel walkman, Miguel boludea con uno de sus cigarrillos. No hablamos mucho, pero mi compinche me pregunta:

- “¿Qué tal la familia?”

- “Bien”-  le respondo sin mucha energía- “...hace mucho que no veo a mis papás”.

Escuchamos un grito seco, como ahogado.

Miguel tiró el cigarrillo al suelo y lo pisó con bronca. Ambos corremos y encontramos a Gómez colgado. Muerto, con una soga alrededor del cuello.

Un rayo ilumina la noche. Empieza a llover.

Me doy vuelta y Miguel ya no está. Otro relámpago resplandece la noche oscura. En el destello veo a Miguel crucificado, me asusto, me descoloco. Mi cara se llena de terror.

 Luego de esos recuerdos y antes de cerrar mis ojos para siempre, veo a mi asesino...soy yo. ¡Soy yo mismo!

Negro.

En el piso mojado, entre el mar de sangre, mi walkman (su walkman), sigue reproduciendo la versión distorsionada de “Imágenes Paganas”. Esta vez, la cinta se traba en la estrofa que repite “en el espejo, reflejos viajeros...”

 

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