martes, 25 de junio de 2013

La búsqueda del tesoro - Ezequiel Feito

  1

Construye un relato que comience
en cualquier parte donde tú no quieras,
y que contenga además algo de poesía, de prosa
y de metáfora virulenta;
donde hayan muchos o pocos personajes y tu fantasía
sea la única y legítima ocupante.

No tengas miedo de repudiar los tiempos,
de olvidar lugares, de cambiar los hechos,
de roer riendo ríos o domar duras montañas,
o quizás despreciar lo que los demás quieren.
Construye lo imposible. Que tus labios digan
sólo aquello que hablarán mañana,
o lo que nunca dirán, pero que intuyen
dentro del calidoscopio inefable de la memoria.

Junta, pues, tu mundo, esté unido o en fragmentos
con lo que no sabes o siquiera sospechas
con las frases hechas de cualquier poesía
o con sórdidas imágenes de cualquier discurso
y una vez que de todo hayas renegado
tirándolas cerca o lejos de ti mismo,
entonces escribe lo que sepas.

Porque solo sirve aquello que amamos
y solo aquello que tu amas
puede ser cierto a veces.

2

No te desanimes colega;
la búsqueda de lo imposible nos demandará toda la vida
y el nunca encontrar el final
es lo que dará valor a nuestros huesos hechos pedazos.
¡Resígnate!  Nunca encontrarás plenamente
la música acorde a tu íntima alegría,
la belleza, la armonía, el verbo
exactamente conjugado, el color perfecto
el acorde claro que transparente tus lágrimas
o tus desengaños.
Pues la creación jamás será hallada, lo eterno siempre  
/será perfectible
la meta inagotable, el jamás, soñado.
Eternamente iremos con los pies sangrando,
con dedos rígidos de rojas yemas,
con vacíos ojos y con el pecho muerto.
Y aún así seguiremos buscando todavía.

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