martes, 25 de junio de 2013

Oda leñífera al asado Argentino - Eros Verdull

Asado, asado...
¿Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!
Llenos están de ayes lastimeros
los frigoríficos y oscuros mataderos.
Pueblan los verdes campos las inocentes reses
que no verán crecer a sus terneros
ni han de llegar en vida casta y recta
hasta la edad provecta.
Por tu culpa
vacíos han quedado los potreros.
Alrededor de tu deseado elíxir
confabularon mafias y partidos
y más de una gambeta
que nos dejó perdidos
se escribió en la grasienta servilleta.
En tu nombre pasamos por los golpes de estado,
la vedas semanales
y los cortes de ruta y tantos males.
Tu artera competencia
con carnaza y con pulpa
tiene la culpa,
Asado,
que no fuiste osobuco
que no fuiste puchero
y te impusiste como gaucho, fiero,
a otras piezas sabrosas que ofrecía el carnicero.
Allá las milanesas, los matambres, los lomos...
Todos devotos de tu grasa somos,
del pellejo pegado a la costilla.
Otros le hinquen el diente a la torillla,
o a pestíferas coles.
¡Que eludiendo lentejas y frijoles
cautivos de tu hechizo
vengan reumas y colesteroles!
Por ti la Patria se hizo y se deshizo,
por ti el mes es  más largo si no hay fiado.
Tuya es la culpa,
asado.
¡Oh, perdición del hombre!
¡Cuántos crímenes se cometen en tu nombre!

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