Se deshilacha el verde y la copa
se ahueca, como una novia
que se quita los tules. En ocre
se desnuda, la mano aferra el suelo
grávido y orgulloso; entre los dedos
la hoja que será es todavía polvo.
El ojo gira sobre un eje torcido
paralelo al futuro, clavado en el pasado
y sólo ve la muerte simulada
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