miércoles, 26 de junio de 2013

Mis noches - Lisandro Bechir

   Los días se han aparejado con las noches. Mis noches. El humo del cigarrillo se retuerce en un aire que me cuesta respirar. Tal vez sea un despiste de mi parte administrar tan mal la sencillez de esta contemplación nocturna, sentado en la silla de siempre, embriagándome de estrellas, calles, casas, luces, y el desconcierto redentor que le da sentido a todo eso que sucede allí abajo. Porque desde mi balcón sin flores fumo, miro y pienso. Y las ideas flotan conmigo en este balcón de humo, cuya mirada piensa y sumerge sus ojos, para mí, para hallar una respuesta  a esa pregunta jamás formulada en la conciencia de mis actos.
   Busco un punto de unión entre este balcón y el objetivo. Admito haberme dejado llevar por el invisible contorno de un remolino de la vieja estructura edilicia. Años y huellas nos separan, somos núcleo y membrana, componentes de un todo que no nos pertenece.
   Las cenizas caen , lo intuyo, ante una revelación sumisa, de espectro conocido, y esto, desata en mi, una nostalgia contagiosa, una cascada de recuerdos devenidos en una mudanza indefinida, donde acumulo artículos útiles e inútiles, el legado propio de la vida misma.
  A esta noche quiero pertenecerla. Esta noche será mía. Con piadosa gula intentaré someterla a mi destino.  Soy un pobre viejo enamorado aún del sabor de los titilantes movimientos de esta ciudad resguardada, hoy, por mi cielo, un cielo orgulloso y sano.
   Y el amor, este amor desconocido por tantos, me sentencia a una vigilia casi constante, como un insomnio de sueños vertiginosos por donde me dejo caer, componiendo un último deseo en la caída. Y sonrío, aunque no consiga verme en el reflejo sensual del aire boqueando mi inercia.
   Soy feliz así, cada vez que puedo adueñarme de este sueño compuesto por humo, balcones y pensamientos de conquistador. Tal vez soy otro, acomodado en un desvencijado balcón, ambos longevos, acumulando composiciones visuales y oníricas.
  Y así voy pasando estos últimos días, cobijando esta, mi ciudad, mi lugar abalconado.
   Bajo y dentro de mis noches.
                                                                                                       

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